Teardown de la Nintendo Switch 2: continuidad técnica y retos en reparabilidad

¿Qué hay cuando lo nuevo no es tan nuevo como esperabas? Este es el interrogante que ha rondado a muchos desde el esperado teardown de la Nintendo Switch 2. La comunidad gamer, y cualquiera que siga el hardware de cerca, ha tenido los ojos puestos en esta consola desde los primeros rumores. Pues bien, la espera acabó: el canal ProModding decidió meterle mano a la Switch 2 ni bien estuvo disponible. Su análisis, que ha dado la vuelta al mundo en medios como The Verge, nos deja claro que Nintendo ha optado esta vez por la continuidad y no por la ruptura radical.
Para quienes buscamos novedades técnicas y cambios estructurales, el teardown de la Nintendo Switch 2 ha resultado ser, en muchos aspectos, un déjà vu. No es solo que la carcasa se parezca a la del modelo anterior. Si desmontas la Switch 1 y la Switch 2 en paralelo, notarás un guion casi idéntico: desde cómo están distribuidos los tornillos y el orden del despiece, hasta la filosofía de diseño que Nintendo sigue arrastrando desde 2017. ¿Conservadurismo? ¿Apuesta segura? Nintendo parece inclinarse por la segunda opción, al menos si tomamos como referencia el minucioso proceso de desmontaje que han documentado los expertos de ProModding y que enseguida subió el interés en foros y comunidades técnicas.
Imagino a más de uno preguntándose si, después de tantos titulares anunciando una Switch revolucionaria, la Switch 2 justifica toda la expectación o simplemente renueva lo justo para no quedarse atrás. Lo cierto es que al abrir esta consola, el primer vistazo podría confundir. Nintendo ha refinado algunos aspectos internos, sí, pero en gran medida sigue apostando por esa mezcla de componentes soldados y módulos encapsulados que tan buenos resultados le ha dado en términos de estabilidad. Sin embargo, y aquí la polémica, esto también dificulta bastante la vida al que alguna vez piense en reparar o mejorar su consola sin pasar por el servicio técnico oficial.
El teardown arroja, de inmediato, una sensación de déjà vu. La estructura general del dispositivo repite mucho de lo ya visto en la Switch “clásica”, con ligeros retoques para dar cabida a un hardware renovado. Lo interesante aquí es notar cómo Nintendo aplica una política de “si funciona, no lo cambies”, dejando las verdaderas innovaciones para el interior, donde el usuario promedio no suele meter las manos. Este movimiento ha sido interpretado por algunos como poca ambición, pero si miras los números de ventas y la durabilidad percibida de la Switch original, quizás entiendas por qué los ingenieros no priorizaron una revolución a lo Apple, sino la consolidación de un formato maduro.
En este contexto, llamar evolución silenciosa a la Nintendo Switch 2 no resulta exagerado. Sus tripas nos hablan de cierta madurez y a la vez de conformismo. El teardown muestra un ensamblaje limpio, compacto, donde ningún componente se siente fuera de lugar. Pero ojo: esa limpieza también es un arma de doble filo para quienes reclaman mayor reparabilidad o posibilidades de personalización. Justamente aquí el desmontaje revela varias decisiones que, aunque favorecen la producción en serie y la consistencia, generan debates sobre el futuro del Right to Repair en electrónica de consumo.
Una de las claves que más resuena en los comentarios es esa “filosofía de ensamblaje” que define la Switch 2: tornillos escondidos, anclajes poco visibles y chapas protectoras que dificultan el acceso a los módulos vitales. Todo ello remite a una intención clara de proteger tanto el hardware como el modelo de negocio: cuanto menos undersø el usuario medio, menos problemas para Nintendo. Eso sí, quienes tienen cierta experiencia abriendo consolas notarán la familiaridad del proceso: nada aquí recuerda a intentos disruptivos como los que Microsoft intentó con sus Surface, por poner un ejemplo.
¿Por qué tanto secretismo con el diseño interno? Hay varias razones. Nintendo sabe que muchos usuarios buscan modificar, reparar o incluso mejorar sus dispositivos, a veces antes de que los productos cumplan el año de vida. El teardown de la Nintendo Switch 2 confirma que la firma japonesa prefiere mantener las cosas bajo control, reforzando además sus políticas legales para evitar la manipulación de la consola. De hecho, esto se menciona en la propia EULA, que advierte sobre la pérdida de garantía y riesgo de inutilización total si se descubre cualquier intento de modificación o apertura no autorizada.
No puedo dejar de destacar un asunto importante: aunque el exterior te suene a más de lo mismo, una mirada al detalle revela algunos pequeños cambios. La disposición de los tornillos ha variado respecto a la Switch inicial (especialmente en zonas como el soporte trasero y las cubiertas de los Joy-Con), y se han implementado chapas más robustas para ciertos módulos críticos. Aun así, la esencia sigue intacta: Nintendo opta por una consola de fácil ensamblado en fábrica, no precisamente pensada para manitas caseros.
“El teardown de la Switch 2 te deja con una sensación extraña: esperas encontrar una nueva era, pero parece que Nintendo prefiere ir paso a paso” — ProModding.
En suma, lo que deja claro el teardown de la Nintendo Switch 2 es la apuesta firme por la continuidad, por encima de la revolución. Nintendo ha acertado en adaptar mínimamente el formato y reforzar el interior justo lo necesario para aguantar el tirón tecnológico de los próximos años. Eso sí, mientras algunos lo celebran por mantener la esencia y la durabilidad del sistema, otros critican la decisión de dificultar el acceso y la auto-reparación en casa. Es un equilibrio que, sinceramente, sigue dividiendo opiniones en la escena tech.
¿Listo para descubrir hasta dónde llega este ejercicio de continuidad y qué secretos esconde cada tornillo de la Switch 2? En los siguientes apartados vamos a diseccionar, punto por punto, cada detalle clave del teardown de la Nintendo Switch 2: desde esa pantalla que puedes romper sin querer hasta el chip Nvidia GMLX30-A1 que marca la verdadera diferencia. Pero quería empezar por aquí, por la filosofía general que late bajo la carcasa, porque me parece que da mucho que pensar sobre el camino que elige Nintendo para esta generación.
¿Te quedas para el siguiente episodio? Comparto todo lo que aprendí desmontando -y analizando- la consola más perseguida de 2024. ¡No te lo pierdas!
Pantalla y ensamblaje en la Nintendo Switch 2: fortalezas, riesgos y advertencias
Ahora vamos al grano: ¿qué es lo primero que miras al destapar una consola como la Nintendo Switch 2? Exacto, la pantalla y el modo en que todo viene ensamblado. Aquí hay miga, así que vámonos paso a paso porque, créeme, desmontar esta consola no es ninguna fiesta improvisada de domingo. Se nota, de entrada, que Nintendo ha tirado de manual conservador… pero con algunos matices que merece la pena desgranar para aficionados y curiosos.
Empezamos por la pantalla de la Switch 2. Si vienes de la versión OLED ya te sonará: incorpora exactamente la misma lámina protectora que tantas veces puso nerviosos a quienes, por despiste o desconocimiento, intentaron despegarla pensando que era un plástico cualquiera. Genios: no lo hagáis. Nintendo repite estrategia con la protección frontal y vuelvo a insistir —aquí va en negrita para quien escanea por encima— NUNCA quites la lámina protectora de la pantalla. Su función es estructural; retirarla puede dejarte sin modo portátil a la primera de cambio.
La decisión no es gratuita. Se habla mucho sobre pantallas resistentes, pero lo de esta lámina tiene su aquel. ¿Por qué existen tantas advertencias sobre su manipulación? Porque sirve para evitar microfracturas y también ayuda a disipar impactos leves sobre el panel principal, además de contribuir a la sensación táctil. Si se daña o la quitas mal, el display puede quedar inutilizado. Así de claro y, sinceramente, un poco terrorífico para quien esté pensando en personalizar la consola a lo loco. Así que, clave para la vida útil: respeta esa lámina, limpia con un paño suave y pasa de experimentos peligrosos.
Desmontar la Switch 2: ¿Para valientes o para manitas con paciencia infinita?
Entramos ahora en lo que muchos querían evitar (y con razón): abrir la Nintendo Switch 2. A ver, si eres de los que disfrutan con el bricolaje tecnológico, prepárate para un reto que va mucho más allá de quitar cuatro tornillos y ya. El desmontaje de la Switch 2 empieza con una etapa casi ritual: localizar y extraer múltiples tornillos que aparecen —y desaparecen— escondidos por toda la carcasa.
La primera tanda está en la base, al lado de las salidas de aire y justo donde el soporte trasero (ese famoso kickstand) hace de bisagra. Aquí todo parece normal, pero la cosa se complica en los laterales, donde los Joy-Con se deslizan. Nintendo ha optado por ocultar varios tornillos bajo las tapas laterales y, por supuesto, bajo los propios Joy-Con. Así que no hay opción: hay que desmontar primero los mandos, mantener cada pieza en orden y, con mucho cuidado, levantar los stickers de garantía si no quieres terminar con marcas de guerra en la carcasa.
Dicen quienes probaron el desmontaje en directo que la “paciencia ninja” es virtud obligada. ¿Por qué? Porque tras los tornillos vienen los clips y anclajes plásticos, y aquí la fiesta puede acabar mal. Forzar un poco y te quedas con media tapa en la mano; ir demasiado suave y no avanzas. Todo esto, claro, usando destornilladores de precisión y palancas de plástico, nada de cuchillos o inventos del cajón de la cocina. Un destello a destacar: los nuevos tornillos son aún más pequeños en algunos puntos estratégicos, así que mucho ojo al retirarlos para no perder ninguno. Ya sabes cómo es, cuando pierdes uno de esos microtornillos, parece que el suelo se los traga y no hay vuelta atrás.
Componentes críticos tras la pantalla: metales, pegamento y protecciones
Al desmontar la parte trasera, lo primero que salta a la vista son unas chapas metálicas de protección que cubren las zonas clave del hardware. Es aluminio delgadito, perfectamente colocado para evitar interferencias y, sobre todo, para proteger la placa base y los módulos principales de cualquier contacto accidental o descarga eléctrica. Hay quien esperaba más innovaciones aquí (¿carcasa de magnesio? ¿cubiertas blindadas?), pero Nintendo ha preferido no arriesgar.
Por cierto, quitar estas chapas implica trabajo pulcro: están sujetas por microsoldaduras y clips, así que cualquier despiste se traduce en un corte o arañazo en el propio metal. Lo siguiente es la batería, y aquí viene el gran “pero” de la Switch 2. Está pegada con un adhesivo industrial parecidísimo al de la Switch original. ¿Qué implica esto para el usuario medio? Pues básicamente que cambiar una batería después de dos o tres años de uso vuelve a ser un drama. Toca calentar, forzar con palanca y cruzar los dedos para no partir la célula o dañar un flex. Es odiado por quien hace mantenimiento, aunque entiendo por qué Nintendo insiste: evita vibraciones internas y minimiza riesgos de incendio accidental. No deja de ser una solución chapucera si piensas en la vida útil y la sostenibilidad a largo plazo.
Otra advertencia importante tiene que ver con el puerto USB-C y el lector de tarjetas. Ambos componentes siguen soldados a la placa base, lo que facilita el ensamblado industrial pero complica muchísimo cualquier intento de reparación casera. Si se daña el puerto de carga o el lector, no hay reemplazo rápido: tienes que cambiar toda la placa (con su coste, complejidad y tiempo de espera). Es un punto polémico porque, viendo la competencia, ya hay consolas y dispositivos móviles que optan por módulos “plug and play”, mucho más amigables con el usuario… pero Nintendo, de nuevo, va a lo suyo.
¿Qué esconde el soporte trasero?
Mención especial al renovado “kickstand” o soporte trasero. Críticas no le han faltado: el nuevo diseño es más ancho pero también más flexible (por no decir endeble). Si lo comparas con una tablet moderna, la sensación es que podría partirse después de varias sesiones en modo sobremesa. Es un área donde, honestamente, esperaba una mejora real dada la experiencia de usuarios con el modelo anterior. Por ahora, la recomendación es clara: usa el soporte con cariño, si lo fuerzas, olvídate de que aguante mucho.
¿Cómo influye todo esto en la experiencia real?
Hay que decirlo: el ensamblaje de la Nintendo Switch 2 está pensado más para la línea de producción que para el “maker” o el entusiasta del mantenimiento. Es un diseño limpio, compacto, pero con muchas barreras deliberadas para evitar intervenciones ajenas al servicio técnico oficial. Desde los tornillos sumergidos bajo covers protegidos por stickers de garantía, pasando por el uso de adhesivos industriales en batería y pantallas, hasta el cableado corto y bien pegado que impide “accidentes felices” de reparación, la señal es clara: mejor no lo intentes si no eres profesional… o si no te sobran consolas para experimentar.
Por supuesto, esto tiene una lectura positiva y otra negativa. Por un lado, la integridad estructural está asegurada: menos piezas sueltas significa menos riesgos de desconexiones o ruidos internos. Por otro, la dificultad para abrir la Nintendo Switch 2 hace que cualquier incidencia cotidiana, desde la clásica batería hinchada a la caída desafortunada que revienta el puerto USB-C, te deje prácticamente vendido al soporte oficial. Precisamente aquí es donde muchos esperaban un paso adelante —una consola más “friendly” para reparar, más ecológica, más pensada a largo plazo— y es justo donde Nintendo ha mantenido la línea dura.
“Desmontar la pantalla es fácil… si tienes el equipo y la paciencia de un relojero suizo. El mínimo error puede costarte la consola entera”— ProModding.
¿De verdad desmontar la Switch 2 es sólo para expertos?
Pues mira, sinceramente, sí. Abrir y manipular una Switch 2 no es ni de lejos tan “DIY-friendly” como otros aparatos del mercado. El proceso requiere herramientas específicas, destornilladores triwing y de precisión, pinzas antiestáticas y, sobre todo, calma. El menor error puede dañar un contacto delicado, romper una bisagra o laminar un flex de los Joy-Con. El desmontaje del kickstand es prueba de fuego: hay que presionar con cuidado para no deformar la bisagra y, una vez dentro, localizar correctamente los clips que fijan la trasera, sin usar fuerza bruta.
Para el usuario corriente, la recomendación es sencilla: céntrate en proteger la pantalla de la Switch 2 con fundas de alta calidad y evita quitar stickers, desmontar mandos o experimentar con el soporte trasero salvo casos extremos. Si no te dedicas a la reparación profesional, mi consejo es que ni te plantees abrirla por tu cuenta. La política de garantía de Nintendo se ha endurecido bastante —y ya hay casos documentados de usuarios que han perdido soporte por un simple tornillo movido.
FAQ: Dudas frecuentes sobre pantalla y ensamblaje
- ¿Puedo poner un protector de pantalla encima?
Sí, pero solo encima de la lámina original. Nunca retires la lámina base. - ¿Hay piezas fácilmente sustituibles?
Realmente no. La mayoría de componentes vitales están soldados o pegados. - ¿Es fácil mejorar la ventilación cambiando la pasta térmica?
Es posible, aunque el acceso es complicado y perderás la garantía. La mejora solo se aprecia tras años de uso intensivo.
Al final, lo que transmite la estructura interna de la Switch 2 es una mezcla de robustez y complicación. Buenos materiales donde importa —pantalla, chasis, chapas— pero un diseño poco abierto a la intervención de quien quiera aventurarse más allá de cambiar los Joy-Con. Si aprecias tu consola, enfócate en cuidarla, evitar caídas y pasar de “bricolaje casero”, salvo que tengas experiencia… y otra Switch para emergencias.
“Nintendo sigue apostando por una máquina pensada para durar… pero solo si nadie la abre antes de tiempo” — The Verge.
¿Alguna experiencia abriendo consolas por tu cuenta? ¿Te atreverías con la Switch 2 tras leer esto? Me interesa saberlo. Pásate por los comentarios y cuéntame tu opinión sobre este enfoque ultraconservador en el ensamblaje de la consola.
Arquitectura interna de la Nintendo Switch 2 y la reparabilidad en el punto de mira
Llega el momento que todos los techies estábamos esperando: meterle mano al interior y ver si de verdad la Nintendo Switch 2 es puro continuismo bajo la carcasa o algo más. Aquí entra en acción el chip Nvidia GMLX30-A1 (también conocido como Tegra T239), toda la movida de la memoria, y –cómo no– el eterno debate de la reparabilidad. Es cuando tienes ya las tripas a la vista que se revela la verdadera cara de esta consola… y, aviso, hay lecciones para todos, tanto para quienes buscan rendimiento como para quienes valoran la vida útil y la posibilidad de repararla en casa.
El corazón renovado: Nvidia Tegra T239 y nueva memoria ultra rápida
Lo primero que atrapa la atención en el desmontaje es el reluciente chip Nvidia GMLX30-A1. Lo llaman Tegra T239 y, para los que siguen la escena de hardware, es el motor que realmente separa a la Switch 2 de la generación pasada. Ahora hablamos de una arquitectura Ampere modificada para entornos móviles que, según los datos revelados, entra con fuerza gracias a:
- 1,536 núcleos CUDA: esto pega un salto considerable frente al hardware original y permite experiencias gráficas mucho más fluidas, sobre todo cuando se trata de ports de juegos potentes y próximos títulos de nueva generación para portátil.
- 12 GB de memoria LPDDR5X: la Switch original venía algo más justa y eso se notaba en multijugador o cuando gestionabas cargas pesadas. La cantidad de RAM y su velocidad (LPDDR5X es, a día de hoy, lo más rápido del mercado móvil) es un punto que tendrá impacto no solo en gráficos sino en tiempos de respuesta, actualizaciones y compatibilidad con futuras apps.
- GPU personalizada con arquitectura Ampere: si jugaste con una RTX en PC, sabes lo que esto significa. El procesador gráfico adapta la tecnología top del segmento gaming de sobremesa para una portátil y no es broma, porque la diferencia se nota ya en los primeros análisis de videojuegos portados.
“La apuesta por arquitectura Nvidia Ampere multiplica el potencial gráfico de la Switch, sin desengancharse de la autonomía ni la portabilidad”— ProModding.
Este arsenal técnico monta un sistema de refrigeración basado en un mini ventilador, tubo de cobre y –por desgracia– la misma pasta térmica que tantos dolores de cabeza trajo a algunos usuarios de la primera Switch. Nintendo, aquí, parece confiar demasiado en una solución que tras año y medio de uso puede perder capacidades, haciendo que la consola suba de temperatura y, si el mantenimiento falla, reste vida útil a la máquina. Imagínalo: más potencia exige más disipación de calor, y el desmontaje deja claro que, pese a la potencia, no se han volcado en subir el listón en este área. La pasta térmica de baja calidad sigue ahí, y para los entusiastas esto supone plantearse si llega a ser necesario reponerla pasado cierto tiempo, con todos los riesgos (garantía incluida) que conlleva abrir la consola por tu cuenta.
Reparabilidad: la Nintendo Switch 2 baja aún más el listón
Ahora viene el elefante en la habitación (y aquí siento ser directo): la reparabilidad de la Nintendo Switch 2 no solo no ha mejorado, sino que incluso ha retrocedido. iFixit, auténtico referente mundial en análisis de reparabilidad y despiece, le pega un 3 sobre 10 en su escala; la Switch original, ya criticada por complicada, sacó un 4/10. O sea, aquí casi tiran la llave al fondo del mar para el usuario con espíritu manitas. ¿Por qué?
- Puerto USB-C, almacenamiento y lector de tarjetas de juego van soldados a la placa base – Cualquier fallo en estos componentes, que suelen sufrir con el uso intenso (cargas, golpes, desgaste físico), implica tener que cambiar toda la placa principal. Olvídate de recambios sencillos. Además, los puertos soldados suelen ser el punto más vulnerable en consolas portátiles por simple estadística de uso diario.
- Batería pegada con adhesivo industrial – Es de esos detalles que cabrean a cualquiera que le preocupe la sostenibilidad. La batería es un componente sí o sí “de desgaste”. Vuelve el adhesivo extrafuerte, y para retirarla necesitas media tienda de herramientas, calor, precisión y mucha suerte. Todo esto sin parti la celda ni cargar el flex principal, porque un simple error… consola a la basura.
- Dificultad de encontrar piezas originales – La política legal y comercial de Nintendo sigue en la línea dura. Si te pasa algo fuera de garantía, suerte pidiendo una batería original o un lector de tarjetas nuevo: no hay obligación de facilitar recambios, y salvo que vivas cerca de un SAT o recurras al mercado gris, olvídate.
“No es solo complicado abrir la Switch 2, es que incluso cambiar la batería se convierte en misión imposible para el usuario común”— iFixit.
Aquí muchos –y me incluyo– esperábamos que, al menos, Nintendo avanzase hacia un diseño modular. Pero no: lo soldado se queda soldado, el pegamento más fuerte que nunca, y la ruta al reemplazo de partes críticas es una pesadilla logística y un lastre ecológico, porque obliga a desechar la máquina antes de tiempo si no pasas por caja en el SAT. Añade el hecho de que la EULA de Nintendo ha endurecido el uso y manipulación de la consola: abrirla sin autorización oficial implica pérdida de garantía automática y, en casos extremistas, la inutilización del sistema por software si detectan cambios en los parámetros internos o firmware (ya hay antecedentes en foros de usuarios “baneados” sin causa aparente después de modificar placas o puertos).
Algunos detalles extra del desmontaje apoyan esta visión:
- El soporte trasero sigue siendo un punto débil – Presenta más flexibilidad, lo que se traduce en posible rotura si te pasas doblando para jugar sobre mesa.
- Joy-Con apenas mejorados – El ajuste es levemente superior, pero el concepto y sistema de anclajes repite la “juerga” de holguras y, por tanto, de drift a largo plazo. Si alguna vez se te avería el rail, toca abrir de nuevo con todos los riesgos que ello implica.
Preguntas frecuentes sobre la arquitectura interna y la reparabilidad de la Switch 2
- ¿Recomiendas cambiar la pasta térmica?
Solo si notas temperaturas anómalas y estás fuera de garantía. El proceso es laborioso, arriesgado y requiere herramientas específicas. Si no tienes experiencia, mejor ni lo intentes. - ¿Hay algún componente accesible sin desmontar todo?
Prácticamente no. Solo los Joy-Con pueden extraerse sin abrir la carcasa principal; todo lo crítico está cubierto por chapas, pegamento y tornillos de cabeza especial. - ¿La memoria interna o el almacenamiento pueden ampliarse?
El almacenamiento principal está soldado; puedes usar microSD, pero cualquier reparación del módulo interno requiere reemplazar la placa entera. - ¿Los puertos soldados afectan a la vida útil?
Sí, especialmente el USB-C. Es el componente que más recibe uso/maltrato con enchufes y desenchufes diarios. Si se daña, la reparación casera es casi imposible (y cara si tienes que pasar por el SAT oficial).
En definitiva, el análisis interno de la Nintendo Switch 2 confirma la apuesta por la continuidad: Nvidia Ampere mejora el músculo gráfico y la RAM augura años de juegos y apps fluidos… pero, a cambio, Nintendo ofrece una consola aún menos modular, con cada vez menos camino para manitas y fans del DIY.
La tendencia parece clara: la consola más potente y “estable” –en principio– que ha lanzado la casa japonesa, sí, pero también la menos abierta a experimentos, arreglos caseros o personalizaciones. El resultado final es un sistema optimizado al milímetro para la producción en masa, la protección del hardware y la alineación comercial, pero que mira poco a la economía circular, la actualización o la sostenibilidad real a largo plazo.
“La Switch 2 avanza en potencia, pero da un paso atrás en reparabilidad. Nintendo lo ha dejado claro: si se rompe, mejor que lo arreglen ellos”— The Verge.
¿Has sufrido alguna vez con consolas difíciles de reparar? ¿Consideras importante la modularidad y el acceso a recambios en tecnología portátil? Me interesa saberlo, porque el debate sigue más vivo que nunca y, visto lo visto, rara vez hay una solución perfecta que contente a todos. Si te va la autogestión tecnológica o te gustaría una Switch más abierta, comparte tus ideas o trabas encontradas en comentarios. ¡Aquí seguimos debatiendo el futuro de las consolas portátiles!
¿Continuidad rentable o salto estancado? Recomendaciones finales tras el teardown de la Nintendo Switch 2
Bueno, llegados a este último tramo tras el teardown de la Nintendo Switch 2, creo que queda claro el escenario: Nintendo ha decidido seguir bailando al ritmo de la seguridad y la eficiencia en fábrica, aunque eso implique ponerle puertas al campo de los usuarios que quieren meter mano o reparar su consola. Es un “más de lo mismo” intencional, pero con matices que vale la pena señalar antes de lanzarte a por la nueva generación.
La evolución está ahí, pero es silenciosa. Potencia gráfica de la buena, memoria RAM subida de nivel y un ensamblaje de precisión. Todo esto favorece la experiencia de juego, la estabilidad y, cómo no, la confianza en que la consola sobrevivirá a las manos de los peques o al trajín de un viaje. La Nintendo Switch 2 va sobrada en robustez interna, pero justo ahí empieza el conflicto: ¿qué pasa cuando toca reparar o actualizar algún componente?
La realidad es que Nintendo ha blindado la Switch 2 en todos los frentes posibles. El ensamblaje prioriza la producción en masa y la protección ante manipuladores ocasionales por encima de la facilidad de arreglo o la modularidad que muchos usuarios piden. La puntuación de 3/10 en reparabilidad asignada por iFixit no es casualidad: cambiar el puerto USB-C, el almacenamiento principal o la batería se convierte en una misión arriesgada y, para la mayoría, imposible salvo que cuentes con experiencia o acceso a piezas oficiales (que tampoco son fáciles de encontrar). Da igual si hablamos de entusiastas tech o familias: el mensaje es claro, si se avería, vete al soporte técnico – o suerte arreglándolo con piezas extraoficiales, con el consiguiente riesgo de quedarte sin garantía y sin consola operativa.
Ese conservadurismo se siente también en detalles cotidianos: la lámina protectora de la pantalla que no debes quitar nunca, los adhesivos industriales en la batería o el soporte trasero que sigue siendo frágil. Suma los Joy-Con rediseñados (pero aún con holguras) y tienes una consola que apuesta por la uniformidad en la producción y el control postventa, sin dejar mucho margen para la personalización o el arreglo casero.
¿Recomiendo la Nintendo Switch 2?
Si buscas rendimiento, compatibilidad y una máquina preparada para años de juegos, la respuesta es sí. La Nintendo Switch 2 te da potencia, portabilidad y una experiencia sólida para el usuario clásico. Ahora, si soñabas con un dispositivo fácil de desmontar, actualizar o reparar por tu cuenta, toca ajustar las expectativas. Nintendo no da puntada sin hilo: el control sobre el ecosistema Switch es total, y la filosofía “mango cerrado” se ha impuesto a la modularidad y el right to repair.
¿Qué deberías hacer para que tu nueva Switch 2 dure lo máximo posible? Aquí van mis consejos prácticos tras desarmar, estudiar y debatir con otros expertos:
- Invierte en una funda de calidad: proteger la pantalla y el chasis reduce el desgaste y las posibilidades de rotura en el uso diario o durante viajes.
- No retires la lámina protectora de la pantalla bajo ningún concepto. Pon un protector encima si eres maniático, pero nunca remuevas la original.
- Evita experimentar con arreglos caseros: el riesgo de dañar componentes críticos es alto y puedes quedarte sin garantía ni posibilidad de reparación oficial.
- Actualiza solo desde fuentes oficiales: el firmware y las piezas de terceros pueden generar bloqueos o “baneos” inesperados si Nintendo detecta modificaciones.
- Limita el uso del soporte trasero si lo notas flojo; usarlo siempre con cuidado y no forzarlo en superficies blandas o irregulares.
- Programa el mantenimiento con profesionales: si notas sobrecalentamiento o fallos en los puertos, busca un servicio técnico que conozca la Switch 2 a fondo.
¿Por qué Nintendo sigue esta estrategia y qué implica para el futuro?
Nintendo apuesta a lo seguro porque su base de usuarios (niños, familias, gamers casuales y coleccionistas) suele priorizar fiabilidad antes que posibilidad de trastear. El éxito de la Switch original lo confirma: la mayoría no abre la consola nunca. Pero, ojo, este modelo deja fuera a los entusiastas del hardware y a quienes piensan en la sostenibilidad, porque la vida útil de la consola queda ligada casi por completo al soporte oficial. No hay recambios, no hay piezas fácilmente extraíbles y las políticas legales hoy respaldan esa visión.
Para quien se esté planteando saltar a la Switch 2 esperando novedades radicales, aquí va la conclusión: el salto está en el músculo técnico y la durabilidad bajo uso normal, no tanto en el acceso, modularidad o filosofía “hazlo tú mismo”. Diría que es una consola hecha para durar, sí, pero solo si asumes que el mantenimiento está en manos de Nintendo y que, si se avería fuera de garantía, lo más práctico sigue siendo comprar otra o pasar por el servicio técnico oficial.
“Cuida tu Switch 2, protégela bien y olvida el DIY: es la mejor manera de disfrutarla durante años sin dramas de última hora”— Sergio Jiménez Mazure.
En resumen: la Nintendo Switch 2 no reinventa su estructura, pero mejora lo suficiente como para seguir siendo referente del gaming portátil. Eso sí, la frustración para quienes valoran la apertura y la reparabilidad está garantizada. Mientras Nintendo mande, la continuidad manda… y solo nos queda cuidarla como oro en paño.
¿Tienes dudas, ideas o reparos sobre la estrategia de Nintendo? ¿Te encontraste con desafíos a la hora de reparar un dispositivo portátil? Te invito a comentar aquí abajo tu experiencia con la Nintendo Switch 2, tus trucos de mantenimiento o simplemente ese momento doloroso en que la garantía te cerró la puerta. La conversación sigue abierta y, créeme, cuantas más voces sumemos, mejor será el siguiente análisis para los “manitas” y gamers de la próxima generación.
¿Listo para compartir tu opinión? ¿Te atreverías a desmontar tu Switch 2, o prefieres curártela y dejarla tal como vino de fábrica? Cuéntamelo y seguimos debatiendo la vida (y milagros) de la portátil más mediática de Nintendo.

Sergio Jiménez Mazure
Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.