Resolve AI y la autonomía operativa que transforma marketing digital en LatAm

Resolve AI salta a los titulares: valoración de mil millones de dólares y ronda Series A liderada por Lightspeed Venture Partners, pero, ¿qué hay detrás de esta apuesta tan arriesgada cuando los ingresos recurrentes apenas rozan los cuatro millones? El mundo del autonomous SRE (ingeniero de fiabilidad de sitios autónomo) no es solo otra moda en inteligencia artificial, sino la reacción directa a un dolor bien real que viven día tras día bancos, aseguradoras, ecommerces y, de rebote, equipos de marketing y comunicación digital. Ya lo puedes ver en cualquier pyme de Quito que quiere crecer online: la tecnología falla justo cuando más la necesitas. Y eso, créeme, vale oro (o unos cuantos ceros en la hoja de Excel del VC).
Análisis de la Inversión: ¿Por qué Resolve AI ha levantado semejante ronda?
No se trata de una apuesta ciega por un “unicornio” más en el mapa. El movimiento de los inversores obedece a cuatro criterios que, en mi opinión, cualquier consultor o líder digital con experiencia en tecnología e innovación reconoce como señales inconfundibles de oportunidad real:
- Un dolor de mercado gigantesco y urgente
Hablemos claro: operar hoy un SaaS, una web de alto tráfico o una plataforma fintech en la nube es un quebradero de cabeza. El número de incidencias en producción se multiplica porque los sistemas se han vuelto un puzzle de microservicios, APIs externas, bases de datos, servicios en AWS, Azure, Google Cloud…
Hace poco, hablando con una scale-up en Madrid, la líder de IT me decía: “Ya ni sé cuántas piezas dependen de variables fuera de mi control”. Y sin embargo, la presión de tener todo arriba jamás para. ¿Solución tradicional? Contratar más SREs, esos técnicos especialistas capaces de cazar bugs bajo presión. Pero el problema es que ya no hay suficientes en el mercado. La competencia por fichar talento SRE es brutal: Silicon Valley, Sao Paulo, Barcelona o Buenos Aires, da igual la ciudad, hay “hunting” constante y sueldos desorbitados.
“Solo en las caídas del Black Friday, marcas de ecommerce en LatAm han perdido meses enteros de presupuesto digital en una sola tarde.” (Conversación con agencia digital en Quito, Q1 2024)
- Cambio de paradigma: la era de la autonomía operativa
Aquí es donde la jugada de Resolve AI rompe la baraja. Empresas como Splunk, Datadog o New Relic llevan años proporcionándonos dashboards que muestran métricas, logs, alertas… pero siguen poniéndonos a los humanos a descifrar el misterio cada vez que suena la alarma.
¿Qué propone Resolve AI? Que la inteligencia artificial deje de limitarse a mostrar el incendio y pase a apagarlo por sí misma. Sin que nadie tenga que interrumpir su reunión para validar un “rollback” o decidir si reiniciar servicios degradados.
Me recuerda al salto que vivieron los equipos de marketing cuando pasaron de ver reportes en Google Analytics a activar campañas automáticas en tiempo real: la diferencia no está en medir, sino en mover ficha sin intervención humana. Imagínate esa potencia, pero aplicada a la infraestructura sobre la que se sostiene todo el negocio digital.
- Categoría emergente: AIOps autónomo de misión crítica
No es solo un upgrade de las alertas inteligentes. Es una piedra angular nueva: agentes autónomos que ejecutan decisiones, lanzan runbooks automáticos y resuelven incidentes sin depender de que nadie revise el grupo de WhatsApp del equipo de soporte. Las tecnologías base (machine learning contextual, grafos de dependencia, automatización de remedios) ya han salido del laboratorio.
El mercado empieza a intuir que esto no es “nice to have”, sino una capa horizontal que pronto pedirán todos como lo hicieron con el backup, el cloud o la monitorización nativa hace 10 años.
- Fundadores curtidos en batallas de observabilidad
Los inversores —esto lo aprendí asesorando a un fondo en Bogotá— no se la juegan solo por la tecnología, sino por el equipo que ejecuta. En Resolve AI, Spiros Xanthos y Mayank Agarwal no solo traen experiencia: son los cerebros detrás de Omnition (plataforma de trazabilidad adquirida por Splunk), conocen a la perfección los ciclos de venta enterprise y han lidiado en primera línea con los retos de observabilidad en empresas como Google, PayPal o grandes bancos.
Vamos, que tienen pinta de saber lo que duele venderle a un CTO que solo da el sí cuando ve que lo que compras no te deja en ridículo ante tu propio board.
¿Por qué importa tanto la visión de los fundadores?
En mercados donde la confianza es clave y el riesgo de pérdida real (de dinero, de clientes, de reputación) se mide en minutos,vender la visión antes que el producto es vital. Nadie arriesga infraestructura crítica de un ecommerce líder en Ecuador o un neobanco español solo porque vio una demo chula; lo hace porque confía en que quienes diseñaron la herramienta ya han sufrido los mismos dolores y sobrevivido para contarlo.
“La clave no es el producto; es que el CEO haya pasado por lo mismo que tú y te diga la verdad sobre los límites de la solución.” (Reflexión tras un taller con directores de transformación digital, Quito)
La lógica detrás de la “multi-valoración”
Un matiz interesante: la ronda de Resolve AI no es lineal. Parte del dinero se invirtió sobre la valoración pública de los mil millones, pero la mayor parte se canalizó a precios más bajos. Este enfoque —tramos con valoración blended— se está volviendo habitual en las grandes apuestas de IA: permite a los fondos entrar fuerte sin asumir que todo es un “winner takes all” desde el día uno. Ojo aquí, porque limita el riesgo si la curva de adopción tarda más de lo previsto en despegar. Una jugada de ajedrez, no de póker.
¿Por qué un ARR “modesto” puede justificar un múltiplo tan agresivo?
Te soy sincero: ver un ARR de solo 4 millones junto a una valoración de mil millones choca. Pero si te detienes, el razonamiento es puro “venture capital clásico”:
- Si el dolor es horizontal y ninguna empresa quiere quedarse atrás, quien resuelva primero el puzzle puede convertirse en infraestructura estándar.
- La historia está llena de ejemplos: Splunk hace una década, Datadog cuando empezó, incluso Salesforce en su día. Lo que hoy parece una apuesta arriesgada puede ser el estándar básico mañana.
En resumen, los inversores no ven solo un producto ganador, ven la posibilidad de que en cinco años nadie pueda permitirse operar en digital sin algo parecido corriendo de fondo. Como me dijo hace poco un colega de una telco en Lima: “Los SRE autónomos puede que cambien no solo la forma de trabajar, sino la propia definición del riesgo digital.” Y si lo piensas, ¿cuánto vale para tu negocio no tener que dormir con un ojo siempre en el pager?
¿Tienes una historia de incidentes críticos en campaña, o ya estás explorando IA para evitar caídas? Cuéntame en comentarios o escríbeme, me interesa saber cómo lo viven las empresas en Ecuador y la región.
Snippet: Resolve AI atrae 1.000 millones de valoración por resolver la autonomía operativa en sistemas críticos.
Funcionamiento del SRE Autónomo: Así trabaja la IA que ya previene “apagones” antes de que los notes
Venga, vamos a lo concreto: ¿qué hace realmente un ingeniero de fiabilidad de sitios autónomo como el de Resolve AI? Porque de promesas de IA milagrosa ya estamos todos un poco saturados, sobre todo los que alguna vez perdimos una campaña porque la landing no cargaba a las 8 de la noche. Aquí la cosa va bastante más allá de un simple panel bonito o de alertas que solo sirven para que te despiertes en pánico. Y sí, a mí también me ha pasado —en una fintech en España, una alerta absurda a las 2 am y resultó ser “sólo” un fallo de DNS. Menudo susto innecesario, por cierto.
La diferencia está en el proceso: de la observabilidad a la autonomía real. Antes, herramientas como Splunk o Datadog recolectaban datos, te mostraban gráficos sofisticados, y el humano debía atar cabos, deducir la causa, y lanzar los parches manualmente. Ahora, con la aparición del SRE autónomo, la jugada cambia por completo: la IA interpreta señales, detecta anomalías, diagnostica causas raíz y directamente ejecuta acciones para restaurar el servicio antes de que el drama llegue al usuario (o al CEO de turno, que siempre llama en el peor momento).
¿Cómo lo logra? Las tripas del SRE autónomo
- Ingesta y correlación de señales complejas
La base de todo esto es que Resolve AI “bebe” de métricas, logs, trazas distribuidas, eventos de Kubernetes, datos de la nube —AWS, Azure, Google Cloud, lo que les tires—, y hasta tráfico de redes internas o colas de mensajes. Nada de mirar solo una métrica aislada. Este sistema conecta piezas: si tu pasarela de pagos empieza a lanzar timeouts justo cuando sube el tráfico de retargeting, no es solo una simple coincidencia.
- Detección de anomalías contextual
La diferencia clave no está en los algoritmos, sino en el enfoque. Resolve AI no te pita cada vez que una CPU supera el 80 %. El sistema aprende lo que es “normal” para cada servicio, a cada hora, en cada campaña, y distingue ruido de peligro real. Pongamos un ejemplo típico: en Quito, un ecommerce lanza promo a las 19:00 y la base de datos sufre más de lo habitual; la IA compara con históricos de ese mismo día, evita pánicos absurdos y solo salta si detecta patrones incompatibles con campañas previas.
- Diagnóstico basado en grafos de dependencia
Aquí empieza la magia, aunque suene exagerado. El SRE tradicional miraría logs, preguntaría a IT por Slack y haría alguna prueba desesperada. Resolve AI en cambio analiza la red de dependencias entre servicios, identifica dónde nace realmente el fallo y qué otras aplicaciones se están viendo afectadas. No se limita a señalar “aquí hay un problema” sino a decir: “este deploy de frontend rompió la integración con pagos, y por eso el checkout va lento”.
- Ejecución de acciones automáticas
¿El punto más diferencial? No es solo diagnóstico, es acción inmediata:
- Revertir despliegues defectuosos (sin pedir permiso cada vez, si hay confianza)
- Escalar pods o servicios según necesidad
- Reiniciar microservicios degradados
- Redirigir tráfico lejos de endpoints frágiles
- Desactivar flags problemáticos en caliente
A veces lo hace todo solo, otras propone al humano y espera confirmación. Muchas empresas —y aquí hablo de la experiencia con clientes en Ecuador, sector banca— prefieren empezar con un modo “copiloto” donde la IA sugiere remedios pero la decisión final la toma alguien del equipo. Poco a poco, a medida que el sistema acierta y explica sus razones, se va delegando cada vez más autonomía.
¿Qué pasa si la IA se equivoca? Riesgos reales en el SRE autónomo
Ahora bien, pongámonos serios. ¿Qué pasa si la IA la lía justo en el mayor pico de ventas del año? ¿Saltan los plomos de todo el ecommerce porque el agente automático decide hacer rollback a saco? El “miedo escénico” de soltar un sistema de estos sin control es muy real. Por eso, lo habitual es programar límites: reglas de seguridad, ventanas protegidas, revisiones humanas en operaciones críticas, y, sobre todo, capacidad de auditar cada acción posterior para que el área legal y compliance estén tranquilos.
“El miedo real no es que la IA falle, sino que no sepamos por qué hizo lo que hizo en caliente.” (Conversación con CISO en empresa de retail, Madrid 2024)
Otro tema espinoso: sesgos en los datos históricos. Si los logs de años anteriores están llenos de prácticas de “parcheo rápido” (el clásico reinicio que oculta un problema real), la IA puede aprender a imitar lo malo. Aquí la clave está en entrenar los modelos no solo con base en históricos, sino en escenarios controlados, haciendo doble validación. En TI como en marketing, lo que no “limpias” bien desde el principio se te cuela hasta la producción.
¿Dónde encaja esto para los equipos de marketing y comunicación?
Curioso, pero si lo ves en perspectiva, es muy similar al storytelling de una suite de performance marketing que optimiza pujas, segmenta creatividades y ajusta presupuestos automáticamente en Google Ads o Meta, sin intervención humana minuto a minuto. Aquí no son campañas, son plataformas web o apps enteras las que entran en “modo autopiloto”, priorizando resultados y experiencia del usuario sin cientos de alertas manuales que solo frenan la innovación.
Si gestionas campañas con picos estacionales —imagina ventas escolares en Guayaquil o un live masivo en Instagram para lanzar producto—, la fiabilidad no es solo cosa del equipo técnico: es la diferencia real entre cumplir el objetivo mensual y ver cómo el funnel se va por el desagüe un viernes por la noche. La autonomía operativa deja de ser un lujo para los grandes y se vuelve una expectativa básica para cualquier equipo que depende de lo digital para facturar.
¿Cuándo llegará a todos? ¿Y cómo puedes ir jugando con esto?
Hoy, soluciones puras como Resolve AI y Traversal juegan en ligas mayoritarias (EE. UU., Europa, top-Enterprise). Pero seamos realistas: lo que hoy es una innovación exclusiva se filtra en meses a proveedores de nube, integradores y, en breve, lo tendremos empaquetado en plataformas cloud incluso para agencias pequeñas de Quito o startups de Lima.
No tienes que esperar a que llegue la herramienta perfecta. Puedes empezar hoy a aplicar el principio “copiloto IA” en tus sistemas críticos, benchmarks de carga en periodos pico, e, incluso, pedirle a tu equipo de tecnología modelos de acción automatizada ante incidentes. Si te pasa igual, pruébalo en tu negocio: céntrate en mapas de dependencias reales y prepara alertas mucho más orientadas a contexto que a simple umbral. Un pequeño paso, pero abre la puerta a esa autonomía de verdad.
“La diferencia entre una IA que monitoriza y otra que actúa puede decidir si lanzas tu campaña a tiempo o no llegas ni a salir.” (Experiencia propia con cliente ecommerce LatAm, 2023)
¿Tienes dudas o tu equipo aún tira de WhatsApp en emergencias? Cuéntamelo aquí o en redes, seguro muchos están igual. Y si ya has probado algo parecido, deja tu caso: aprender de la vida real siempre suma.
Snippet: El SRE autónomo detecta, diagnostica y actúa: IA que evita caídas críticas en sistemas online sin intervención humana.
Contexto y Tendencias: ¿Por qué el SRE autónomo ya no es ciencia ficción (y qué cambia para todos)?
Aquí va una confesión: hasta hace poco, el rollo del SRE autónomo me sonaba más a un pitch para buscar funding que a algo realmente aplicable en empresas fuera del Silicon Valley de siempre. Pero ha bastado leer un par de informes recientes (te hablo de lo que publica Gartner sobre AIOps y también de lo que se comenta en webinars de AWS en LatAm) para ver que la cosa va en serio y la adopción ya no es solo para ricos o freaks tech.
¿Qué está empujando este boom? Tendencias que lo han hecho inevitable
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Complejidad cloud-native en fase Godzilla
Reconócelo: cualquier stack “moderno” es un lío. Microservicios por todas partes, contenedores, Kubernetes, múltiples clouds, APIs externas que nadie revisa y un buen montón de desarrollos locales encima. He trabajado con un cliente en Quito que literalmente necesitaba un mural para representar su flujo de datos, y cada vez que alguien tocaba un microservicio, había que rezar para que no desmontaran todo. - Talento SRE y DevOps: escasez y rotación crónica
Hay un meme en Twitter (ahora X, pero a mí me gusta llamarlo Twitter) sobre “¿dónde están los senior SREs?” y no es broma. La guerra por el talento es brutal. Lo sé porque varias compañías grandes en Guayaquil llevan meses buscando gente que entienda bien de sistemas distribuidos —y cada vez que fichan a uno, otro se va a México o Miami. El resultado es que los equipos suelen estar en modo parche y nadie quiere quedarse fuera de combate porque “el que sabía” se fue de vacaciones o cambió de empresa.
- Downtime: tolerancia cero (sobre todo en fechas clave)
Esto sí que ya no es negociable. Hace unos años, si se caía un servicio 10 minutos… bueno, mala suerte. Hoy, si tu web va lenta el día del lanzamiento de la colección o cuando arrancas live en Instagram, ni los clientes ni los CMO perdonan. Lo he vivido, literalmente, en campañas para ecommerce en LatAm: un error 5xx y el ROAS de todo el mes se va al piso. No sólo afecta las ventas: te arruina branding, reputación y hace saltar la alarma en todo el equipo (sí, hasta en el grupo de WhatsApp familiar, porque alguien siempre se entera).
- La IA ya comprende sistemas con mil capas y datos cruzados
Me acuerdo de cuando los sistemas de alertas eran poco más que “si sube el CPU, mándame un SMS”. Muy 2007. La diferencia ahora es que los modelos pueden analizar logs, trazas, métricas y entender relaciones complejas. Por ejemplo, ven que una subida de tráfico producida por una campaña de Google Ads está reventando no el frontend, sino la integración con el proveedor de pagos. Esto, te lo juro, hace pocos años era impensable.
“Hace años pensábamos que la IA solo ayudaría a mejorar campañas. Ahora ya resuelve caídas de plataformas antes de que lo noten los usuarios finales.” (Charla con CTO de multicartera ecuador, 2023)
¿Y por qué justo ahora? El cóctel que aceleró la adopción real
No es pura moda. Es la sensación de que si tú no adoptas esta autonomía operativa, tu competencia lo hará y te va a comer. Las rondas de inversión en AI para operaciones críticas han crecido un 400% según PitchBook entre 2021 y 2024. ¿Coincidencia? No lo creo. Basta ver cómo grandes retailers, bancos y telcos ya están con pilotos —y los que no, preguntando a sus proveedores cuándo lo tendrán listo como servicio de pago mensual (o sea, SaaS total).
Habrás notado que incluso las plataformas más “user friendly” están invirtiendo en módulos AIOps; no quieren quedarse solo en la parte visible —dashboards bonitos y reportes de actividad— ahora quieren que el cliente ni se entere de que han apagado un fuego antes de que prenda.
Ejemplo: una agencia que gestiona viajes flash para influencers en Ecuador tuvo una integración fallida en plena pre-venta. Nueva API, picos de tráfico, el típico caos. Si el proveedor cloud hubiera integrado un SRE autónomo tipo Resolve AI, el propio sistema habría aislado el fallo, reseteado la instancia problemática y desviando tráfico sin que nadie tuviera que interrumpir al CEO o paralizar campañas.
¿Esto elimina a los humanos? Ni por asomo: transforma su rol
Hay un miedo habitual: “¿y ahora qué harán los equipos de ingeniería?”. Pero, te soy sincero, la negociación no es entre IA o humano sino entre apagar fuegos cada noche o pensar en nuevas rutas para crecer. En el momento que tu “SRE autónomo” cuida la primera línea, tú puedes enfocarte en arquitectura, pruebas, experimentación y mejora continua (que es, en realidad, donde más valor aporta tu equipo). Nadie echa de menos las noches en vela porque un microservicio decidió caerse porque sí.
“De bomberos a arquitectos. Ahí está el upgrade real del SRE con IA.” (Charla interna en startup de banca digital, Madrid, 2024)
¿Y si aún “no tienes” esta tecnología? Don’t panic
No hace falta tener el último SaaS carísimo para empezar a aplicar el mindset de lo autónomo. Un consejo rápido, que he dado en talleres de innovación en Colombia: comienza por mapear cuándo y por qué suelen caerse tus sistemas. ¿Coincide siempre con lanzamientos? ¿Con campañas? Cruzar esos datos con los logs reales y luego sentarse a repasar causas raíz ya te hace pensar como una IA operativa… pero en modo humano (por ahora). Y si tienes a mano a alguien que sepa de machine learning, invítale un café y pregúntale cómo empezar a correlacionar eventos con modelos simples.
Lo que pasa detrás de la cortina: ¿es solo para “grandes”?
No. Aunque los primeros casos de uso sean grandes plataformas y fintechs, la tendencia se filtra hacia abajo de manera brutal. ¿Te acuerdas cómo el cloud privado era para bancos y hoy hasta un hostel de Cumbayá puede tenerlo? Con esto pasará lo mismo. Los proveedores regionales empezarán a “empaquetar” IA autónoma para evitar caídas como parte de sus servicios; incluso agencias pequeñas lo verán como obligación, no extra.
Si lideras marketing digital, atención: el mayor cuello de botella de tus campañas no siempre es la creatividad, ni Meta ni Google. Es la fiabilidad silenciosa que hay detrás. Por eso, la tendencia SRE autónomo no es un hype más de Silicon Valley: es la manera de proteger el esfuerzo, el dinero y la reputación. Y puede que ni siquiera el cliente final se entere. Eso, al final, cambia todo.
¿Dónde ves el mayor obstáculo para adoptar esto en tu empresa: presupuesto, cultura o miedo a perder control?
Piénsalo. ¿Quién debe liderar el cambio: TI, data, marketing? Porque al menos en mis proyectos, los que dan el primer paso suelen ser los que más sufren el estrés del “¿por qué otra vez la web va lenta el día clave?”. Si te reconoces, prueba tú a iniciar la conversación. Hay tendencia (lo dicen los números y lo vivo con clientes) que quien primero apuesta por la autonomía operativa, es también quien termina liderando las mejores campañas y, sí, cobrando más caro por menos drama. Eso también es innovación.
“La fiabilidad será el verdadero diferenciador en performance digital en LatAm en los próximos dos años.” (Charla en Innovation Week Quito, 2024)
¿Te ha tocado vivir una caída crítica justo en momento clave? ¿O ya exploras alguna herramienta “autónoma” para reducir dependencias humanas? Comenta aquí, compartamos aprendizajes en comunidad.
Snippet: La adopción de SRE autónomos se dispara con la complejidad cloud y una tolerancia cero al downtime en marketing digital.
Impacto en Marketing Digital y Comunicación: ¿Cómo cambia tu día a día con un SRE autónomo?
Ahora que ya hemos desmenuzado la tecnología y el contexto, pongámonos en la piel del equipo de marketing digital o del responsable de comunicación en empresas ecuatorianas o de la región. ¿Realmente un SRE autónomo como el de Resolve AI afecta tu vida? Te aseguro que sí, y no solo porque lo diga la última ronda de inversión en Silicon Valley. Aquí hablamos del tipo de avances que, aunque parece cosa de ingenieros, cambia la manera en que tus campañas llegan —o no llegan— al usuario final. Y a veces la diferencia es entre cumplir objetivos… o perderlos en cuestión de minutos.
¿Por qué la fiabilidad operativa se convierte en tu mejor seguro?
Piénsalo: en marketing digital, casi todo lo importante ocurre a contrarreloj. El lanzamiento relámpago en Instagram, una promo flash en Google Ads, el live con un influencer justo el día de mayor tráfico. Ahora imagina lo que ocurre —y seguro te ha pasado si llevas un tiempo en esto— cuando la web va lenta, la pasarela de pagos tira errores o el CRM deja de disparar emails clave justo en la hora punta. ¿Qué haces tú y tu equipo? ¿Volveos a meter la cabeza en dashboards para ver si fue un pico de tráfico o dependéis del “todo está bien” que dice alguien en sistemas?
Con un SRE autónomo, ese tipo de pánico se reduce. La IA supervisa en tiempo real, detecta los pequeños avisos antes de que sean tragedia y, sobre todo, puede actuar: revertir cambios, escalar servidores o redirigir tráfico “en caliente”, sin esperar a que todos se reúnan para decidir. Y esto te lo cuento porque lo he experimentado con clientes grandes y medianos: la diferencia entre responder a incidentes en minutos o en segundos puede salvar una campaña multimillonaria o una acción de branding donde solo tienes una oportunidad.
¿Se nota de verdad esta diferencia en LatAm o Ecuador?
Ya sé que a veces parece que lo más avanzado está solo en EE. UU. o Europa. Pero te aseguro que, en Quito, Guayaquil o incluso en startups de Cuenca, la infraestructura marca la diferencia igual. Mira el ejemplo clásico: día de ventas escolares, tráfico al máximo, promociones en los principales marketplaces. Un microcorte en el servicio y los usuarios que ven el mensaje de error se te van… y quizá no vuelven nunca. Lo he visto en directo, con equipos echando humo porque, aunque todo “pintaba bien en el plan”, la ejecución tech falló. No es solo frustración: es dinero y reputación que se esfuman. Aquí es donde, aunque no tengas Resolve AI mañana, el concepto de autonomía empieza a ser vital.
¿Qué puedes hacer si tu stack aún no es “autónomo”?
- Empieza a hablar el idioma de fiabilidad: No le pidas solo a TI “que la web no se caiga”. Haz preguntas concretas: ¿qué mecanismos automáticos hay en caso de un pico inesperado? ¿Quién revisa los logs cuando hay campañas activas fuera de horario?
- Cruza KPIs de marketing y operación: Analiza tu ROAS, tasas de conversión o CTR con métricas de tiempo de carga, códigos de error o incidentes recientes. Verás patrones que nunca aparecen en los informes del área digital.
- Pide, crea o comparte contenido educativo interno: No des por sentado que todos valoran la confiabilidad. Explica (con historias reales y datos propios) cómo una caída en momentos clave destroza campañas y deteriora marca.
- Prepara “SLAs de campaña”: No te quedes solo en el uptime clásico (ese 99,9% general). Exige acuerdos específicos para periodos críticos: rollback rápido, mayor escrutinio de logs, backups previos a lanzamientos grandes.
- Pon en valor la innovación: Si tienes aliados tech que ya exploran IA para operaciones —aunque sean pequeños pilotos—, conviértelo en parte de tu storytelling de marca; hoy ser “confiable en lo digital” es tan estratégico como ser creativo en la idea.
“La creatividad te gana el clic, la confiabilidad decide si cobras o pierdes todo el presupuesto del mes.” (Feedback tras campaña regional, ecosistema Quito, 2024)
No delegues al “área técnica”: la infraestructura importa más de lo que parece
Es algo que repito siempre en sesiones con equipos de contenido o performance: la infraestructura no es “cosa de sistemas”, es lo que sostiene toda campaña, venta o posicionamiento de marca. Porque ¿de qué sirve tener la mejor creatividad para Navidad si el carrito de compras se cae a las 8 pm, justo cuando la tele pone tu spot? O —más mundano— ¿qué ocurre cuando el pixel de conversión deja de disparar? Seguirás echando la culpa a Google o Meta, pero muchas veces el problema está detrás de la cortina… y es reparable antes si hay autonomía operativa.
¿Y si eres agencia o freelance?
No te quedes fuera de la conversación: tu propuesta de valor sube si puedes garantizar —de verdad— la ejecución digital sin caídas. Ya hay proveedores regionales (hostings, clouds locales) explorando automatización en incidentes; pronto, lo esperarán también tus clientes, incluso los más pequeños. Puedes posicionarte mostrando la relación real entre rendimiento infra y éxito digital, algo que suele estar fuera del radar de las agencias tradicionales.
Lo que viene (y no tarda): ¿quién se adelanta lleva ventaja?
No hace falta esperar a que todo el stack sea autónomo al 100%. Lo que sí conviene es poner el foco ahí desde hoy: define con tus equipos los momentos críticos (lanzamiento, promo, eventos), mapea quién responde a incidentes y exige transparencia técnica. Si tu proveedor aún no ofrece nada parecido, pregunta. Si tu competencia lo adopta antes, lo verás en una performance más estable, menos drama y, sobre todo, campañas que llegan cuando deben llegar.
Punto personal
Si te soy sincero, he trabajado para marcas que han perdido semanas de esfuerzo en cuestión de diez minutos por una caída inesperada. Tras vivirlo, no me extraña que ahora el conversation starter entre marketing y TI sea: “¿estamos preparados, o cruzamos los dedos?” Ese cambio —de reacción a prevención autónoma— marca la diferencia real en esta nueva era digital.
“La próxima ola de innovación en marketing no solo será sobre datos, sino sobre la autonomía operativa que protege cada clic que consigues.” (Resumen de workshop, Colombia 2024)
¿Tú cómo lo ves? Dale autonomía a tu stack —y a tus campañas
¿Ya has vivido la pesadilla de una caída crítica en campaña o te adelantas y apuestas por IA para evitarlo? Cuéntame tu caso, comparte aprendizajes (buenos o malos) y pon en el radar de tu equipo que la próxima ola competitiva en marketing digital puede venir, sí, por la izquierda… pero de la mano de la autonomía operativa más que de la creatividad. Al final, quien llega vivo al cierre de campaña, siempre factura más.
Snippet: Los equipos de marketing digital que abrazan la autonomía operativa aseguran resultados cuando más importa.

Sergio Jiménez Mazure
Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.