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Noticias Innovación IA21 de junio de 2025Por Sergio Jiménez Mazure

Reliv adquiere Hospisoft: un nuevo impulso a la salud digital en México y Latinoamérica

Reliv adquiere Hospisoft: un nuevo impulso a la salud digital en México y Latinoamérica

Reliv adquiere Hospisoft y, te lo digo sin rodeos, no es una noticia más en el mundillo de la salud digital en México y Latinoamérica. Desde fuera, parece la típica historia de una startup que crece y compra a otra, pero si miras debajo de la alfombra, verás que cambia de plano la conversación sobre la integración, el acceso y la eficiencia con la que médicos y pacientes se relacionan con sus datos, clínicas y hospitales. ¿Por qué? Porque estamos hablando de un movimiento pensado para conectar a la región entera, tirando abajo muros digitalmente obsoletos.

En América Latina, la salud digital avanza, a veces tropezando pero siempre avanzando. Y Reliv, esta healthtech nacida en Ecuador en 2015, ha conseguido diferenciarse del ruido. Lo suyo no es solo hablar de innovación: lo vive, lo ejecuta, lo lleva a la práctica en cada paso. Cuando Reliv adquiere Hospisoft, lo que está haciendo es empezar a saldar una deuda histórica que existe en los sistemas de salud de la región: la falta de interoperabilidad y la fragmentación brutal de los datos y los servicios.

¿Cómo llegamos aquí? Hospisoft tiene historia. Más de treinta años en la trinchera de la gestión hospitalaria en México. Hablamos de una empresa resistente, adaptable, curtida en mil batallas tecnológicas. Su software no solo está presente en decenas y decenas de clínicas y hospitales —más de 70, para ser exactos— sino que ha acompañado el crecimiento de todo un mercado, sorteando cambios regulatorios, necesidades administrativas y carencias presupuestarias que solo se entienden si se conoce la idiosincrasia latinoamericana.

Reliv lo vio claro. Para revolucionar la salud digital en México y en el resto de Latinoamérica, necesitaban meter el pie en el acelerador y, sobre todo, hacerlo apalancados en la experiencia local. Nada de abordajes desde un escritorio en otro país; tocaba sumar músculo, saber hacer y presencia real con equipos que conocen el terreno. Por eso la compra de Hospisoft no huele a adquisición oportunista. Huele a sinergia estratégica. Una suma que multiplica: tecnología, talento y visión combinados para hacer saltar el tablero de juego.

¿Y qué gana el sector? Mucho. Ganan los pacientes, que por fin pueden aspirar a un acceso reflexivo y ordenado a su información de salud, en vez de deambular entre papeles o plataformas que no se entienden. Ganan los médicos y profesionales de la salud, que encontrarán menos fricción a la hora de gestionar citas, altas o bajas de hospitalización y seguimiento clínico. Ganan las instituciones, que pueden dejar atrás, poco a poco, los procesos manuales y la dependencia de sistemas arcaicos. Ganan todos porque, cuando hablamos de salud digital en Latinoamérica, la eficiencia es casi un acto de supervivencia.

Reliv se planta, entonces, en el panorama mexicano no como un actor foráneo, sino como un partner decidido a conectar a hospitales, laboratorios, médicos y pacientes bajo una sola sombrilla tecnológica. Ellos lo resumen con ese propósito tan ambicioso de “construir el ecosistema digital más robusto, escalable y humano de la región”. Suena grandilocuente. Pero los números empiezan a acompañar: ya conectan a cerca de un millón de pacientes y más de 30,000 profesionales en la región. Ahora, con Hospisoft como aliada, lo de escalar ese impacto cobra sentido real.

Esta operación marca, de verdad, un antes y un después en los intentos por modernizar la salud digital en México y darle un empujón al resto de Latinoamérica. Marca el nacimiento de un monstruo tecnológico-local capaz de enfrentarse a los retos indecibles que plagan al sector: falta de comunicación entre hospitales, tiempos interminables de espera y procesos administrativos eternos. Reliv ya había puesto la primera piedra con su plataforma integral; la integración con Hospisoft sella todo lo que necesitaban para pasar de promesa a realidad tangible.

¿Te imaginas lo que puede significar para un médico recibir en tiempo real la información que necesita, sin esperas, y coordinarse con otros compañeros sin tener que depender del “mándame por WhatsApp lo que tienes”? La adquisición de Hospisoft significa, en esencia, que esa interoperabilidad difícil, costosa, casi impensable en la región, empieza a verse factible para cientos de hospitales y miles de profesionales.

Hay quien dirá que todo este cambio tarda. Es verdad, transformar sistemas sanitarios tan complejos como los de México o Colombia no se hace de la noche a la mañana. Pero Reliv está marcando el ritmo. Con Hospisoft suman esa experiencia invaluable para entender cómo se mueve de verdad el sector, qué es lo que no puede cambiarse de golpe, dónde está la resistencia y cómo acompañar el proceso sin que el paciente —al final de cuentas lo más importante— se quede en el camino.

Entre Reliv y Hospisoft están redefiniendo lo que significa digitalizar la salud en Latinoamérica: no se trata de tecnología, se trata de personas.

Así que sí, Reliv adquiere Hospisoft y con ello reescribe el futuro de la salud digital en la región. No es solo una expansión, no es solamente entrar a un mercado nuevo: es la declaración abierta de que, de aquí en adelante, México y Latinoamérica tienen un referente dispuesto a hacer lo que haga falta para conectar, integrar y mejorar el cuidado de todos. Quédate atento, porque esto apenas empieza.

¿Te gustaría saber cómo esta integración va a cambiar, en lo concreto, la atención médica en México? Pues acompáñame en el próximo punto. Ya veremos cómo esta decisión empieza a transformar desde adentro la experiencia de hospitales, médicos y, sobre todo, pacientes.

Impacto real: cómo la adquisición de Hospisoft impulsa la salud digital y la interoperabilidad en México

Mira, cuando hablamos de Reliv adquiere Hospisoft quizá lo primero que se te viene a la cabeza es una operación financiera, una startup que se expande o un logo nuevo para la web. Pero la realidad pega mucho más fuerte. Esta movida redefine, punto por punto, lo que puede y debe ser la salud digital en México. Aquí se juega mucho más que la suma de dos empresas tecnológicas: se trata de desbloquear esas posibilidades frustradas durante años por sistemas que no se hablan y por agendas abarrotadas de papeles. Ahora, por fin, toca mover la aguja.

Para que te hagas una idea del puzle que enfrenta el sector salud, piensa en este escenario: decenas de clínicas luchando a diario con sistemas que no ‘conversan’ entre sí, médicos que se ven forzados a transcribir datos una y otra vez, hospitales que solo pueden acceder a historiales clínicos limitados y pacientes brincando de recepción en recepción. En ese desorden, Reliv encontró su enorme oportunidad. Y, al sumar a Hospisoft, no solo añade experiencia mexicana pura, sino que mete turbo a la ambición de conectar entornos sanitarios que durante demasiado tiempo han funcionado en paralelo.

¿Por qué la interoperabilidad sigue siendo un obstáculo tan grande?

Te lo digo sin rodeos: el mayor reto es que los sistemas existentes fueron pensados desde el aislamiento. Cada hospital, cada laboratorio, cada clínica apostó (o le quedó más remedio que apostar) por soluciones puntuales, hechas a medida, pero desconectadas del vecino. Hoy, un médico en Monterrey revisa el expediente digital de un paciente y, si ese mismo paciente termina trasladado a Ciudad de México, muchas veces toca empezar casi de cero. ¿Ineficiencia? Claramente. ¿Solución? Tecnología aglutinante y visión de integración total, justo lo que Reliv quiere ser.

La experiencia de Hospisoft tiene aquí un peso bestial. No estamos hablando de un software experimental. Hablamos de más de tres décadas puliendo soluciones para hospitales grandes y pequeños, sobreviviendo a ciclos de inversión pública, recortes, nuevas normas y exigencias administrativas que cambiarían el paso a cualquiera. Integrar este know-how en la arquitectura de Reliv supone no solo ampliar la base de usuarios sino, sobre todo, absorber los truquitos y matices que solo conoce quien ha vivido el día a día en quirófano y recepción.

Más allá de la suma: ¿qué cambia de verdad para hospitales y médicos?

Déjame lo digo claro: el salto es tangible. Los equipos de Reliv y Hospisoft no van a fusionar sus tecnos sin criterio; aquí la clave está en conectar flujos, eliminar duplicidades y, sobre todo, poner la experiencia de pacientes y profesionales en el centro del rediseño. Eso se traduce en varias ventajas concretas:

  • Admisión y alta exprés: Hoy, uno de los cuellos más irritantes para los pacientes y familiares es el tiempo muerto entre la llegada a un hospital y el inicio de una consulta. La meta de Reliv, con su tecnología y la base de Hospisoft, es reducir hasta en un 80% los tiempos de admisión y alta. ¿Te imaginas? Menos filas, menos papeles, más eficiencia.
  • Interoperabilidad real: La unión significa que ya no será una utopía cambiar de médico o institución sin perder meses de historial. La información viaja contigo, desde el sistema de un hospital municipal hasta una clínica privada.
  • Ahorro de tiempo y frustración para los profesionales: Médicos que antes invertían una eternidad rellenando datos ahora usan la plataforma para consultas, seguimientos y actualizaciones en cuestión de minutos. Los datos fluyen, el tiempo se libera y la atención mejora.
  • Atención más personalizada: Cuando un sistema reconoce patrones, conecta citas y detecta alertas a tiempo real, la prevención y el acompañamiento dejan de ser una anécdota. Eso es salud digital bien entendida.

¿De verdad puede una plataforma cambiar la experiencia de millones de personas?

La respuesta es sí, pero con matices. No se trata solo de sumar hospitales y clínicas a una red digital. Se trata de transformar procesos desde dentro para que cada usuario (paciente, doctor, gestor administrativo) pueda hacer su parte sin obstáculos absurdos. Por eso, el impacto de Reliv al adquirir Hospisoft no es un cambio cosmético, es un upgrade efectivo para modelos de trabajo, desde la ventanilla hasta la sala de emergencia.

Vamos a verlo con datos. Hasta ahora, Reliv ya conecta a cerca de un millón de pacientes y más de 30,000 profesionales de la salud en la región. Hablan de asistir más de 300,000 citas médicas al mes y digitalizar a más de 10,000 médicos, algo que demuestra que no se quedan en lo teórico. Con Hospisoft, la promesa se puede cumplir en hospitales que antes ni siquiera soñaban con semejante eficiencia. Hay cientos de clínicas mexicanas que por primera vez podrán acceder a tecnología que antes solo estaba al alcance de unas pocas instituciones con presupuestos gigantes.

¿Por qué la experiencia local mexicana es clave en la transformación?

Aquí entra lo interesante. La salud en México no funciona igual que en Ecuador o Colombia. Existen diferencias regulatorias, demandas culturales y realidades administrativas distintas. Hospisoft entiende esas complejidades —ha navegado por ellas durante más de tres décadas— y esa experiencia ayuda a que Reliv no entre a base de recetas universales ni hojas de ruta importadas. Lo hace acompañada, aprendiendo y sumando matices desde lo local hasta lo regional. Eso, para muchos hospitales, significa confianza. Significa sentir que la innovación no los va a aplastar, sino a aliviar cargas diarias.

“El sistema de salud gana eficiencia y humanidad cuando los datos fluyen, las herramientas se adaptan y los profesionales pueden enfocarse en curar, no en llenar papeles.”

Te lo resumo: Reliv adquiere Hospisoft y lo primero que se sacude es la rigidez. La unión no anula lo aprendido ni busca borrar lo que funciona: suma, mejora e integra. Reliv no solo extiende su alcance en México, sino que multiplica por mil su capacidad de resolver problemas reales en la gestión sanitaria. Más pacientes atendidos, médicos menos saturados por la burocracia y una coordinación clínica mucho más ágil.

Cada día que pasa, la interoperabilidad entre sistemas ya deja de ser una aspiración lejana. Se vuelve parte de la operativa diaria para decenas de hospitales y clínicas. Reliv & Hospisoft están sentando bases para ese salto de calidad que el sector llevaba años esperando. Y, créeme, ahí es donde se ve el verdadero impacto.

Metas, cifras y proyecciones: ¿Qué se juega Reliv al integrar Hospisoft?

Aquí va lo interesante. Todos los grandes anuncios suenan bonitos hasta que pones los pies en la tierra y preguntas: “Vale, ¿y esto en números, en expectativas medibles, cómo se ve?”. En el caso de Reliv adquiere Hospisoft, no estamos ante una promesa hueca ni ante la típica ronda de declaraciones genéricas. Hay datos, hitos y un plan que apuesta en grande por la salud digital en México y toda Latinoamérica.

Vamos directo a lo que realmente cambia el juego. Hoy, Reliv sostiene un ecosistema digital que ya conecta cerca de un millón de pacientes y más de 30,000 profesionales de la salud entre varios países—números que, por sí solos, imponen respeto. Pero con la integración de Hospisoft, ese alcance se va a escalar mucho más rápido y de manera aún más profunda. ¿Por qué? Porque Hospisoft trae a la mesa más de 30 años acompañando procesos hospitalarios mexicanos, con soluciones ya probadas en el terreno y una clientela que conoce sus productos y confía en su fiabilidad.

¿Qué objetivos concretos tiene Reliv tras la adquisición de Hospisoft?

Aterrizando las expectativas, la firma de este acuerdo viene acompañada de una lista de hitos tan ambiciosos como transparentes. Hablamos de:

  • Reducción del 80% en tiempos de admisión y alta: Este es uno de los cuellos de botella históricos y también uno de los KPIs más duros en cualquier sistema hospitalario latinoamericano. Reliv apuesta por reducir el tiempo que gasta el paciente —y el hospital— en los procesos de ingreso y salida hasta en un 80%. Esto significa menos frustración para familias, menos carga administrativa y, ojo, más tiempo disponible para lo que de verdad importa: la atención clínica.
  • Más de 300,000 citas médicas al mes: Actualmente, la plataforma de Reliv ya lo roza, pero la meta es superar esa barrera con creces, aprovechando tanto el músculo del software de Hospisoft como la inercia de Su crecimiento en México y otros países. Puedes imaginarte lo que representa coordinar ese volumen de atenciones: es una muestra de que aquí no se improvisa, sino que se estructura y se gestiona con visión de futuro.
  • Digitalización de más de 10,000 médicos: Digitalizar no es poner a los profesionales delante de una computadora y ya; es darles herramientas que realmente les ahorren tiempo, les faciliten acceso a historiales, recetas y diagnósticos, y les permitan trabajar en red. Reliv y Hospisoft quieren sumar a esos médicos que —muchas veces— han tenido que luchar para que sus hospitales dieran el salto digital.
  • Más de 200,000 ingresos hospitalarios mensuales gestionados digitalmente: Este dato habla por sí solo. Implica eficiencia, control en tiempo real y un manejo mucho más flexible de los flujos de pacientes. Paso a paso, eso es lo que termina impactando en camas disponibles, capacidad de respuesta ante emergencias y satisfacción de usuarios.
  • Triplicar ventas y escalar presencia en México: No nos quedemos solo en la dimensión social, porque el negocio está en plena expansión. Reliv estima ventas de 3,5 millones de dólares para este año, y —con la inyección de inversión recibida y la cartera de Hospisoft— el panorama apunta a un crecimiento directo en el mercado mexicano. Ya no se trata de una startup foránea tratando de hacerse hueco, sino de una tecnológica que se mueve como pez en el agua, de la mano del equipo local.

“Las cifras de Reliv no son aspiraciones: son pasos calculados apoyados por experiencia, tecnología y una comunidad médica que lleva años buscando resultados así.”

Ahora bien, todo número esconde una historia. Para cada cita médica gestionada, hay una persona que evitó perder horas en recepciones y esperó menos para una consulta. Para cada ingreso digital agilizado, hay una familia menos angustiada mirando el reloj. En cada reducción de tiempo administrativo hay un médico que puede dedicar más minutos a su verdadera vocación, en vez de pelearse con papeleos o sistemas desconectados.

¿Y cómo van a medir si estos hitos realmente se cumplen?

Pues, aquí no venden humo. Han diseñado sistemas de seguimiento y reportes que permiten saber —de forma casi automática— si los tiempos de admisión bajan, si las citas realmente aumentan y si los médicos usan la plataforma de forma habitual. Es decir, cada paso tiene métricas, tableros, retroalimentación constante y, sobre todo, usuarios de carne y hueso opinando. Si no funciona, lo ajustan. Si funciona, lo escalan.

Por otra parte, y esto lo subrayo porque no es menor, Reliv adquiere Hospisoft y, con ello, asume la responsabilidad de convertirse en referente regional de interoperabilidad. No basta con sumar hospitales al sistema: la meta es que la integración tecnológica permita que los datos acompañen al paciente allá donde vaya —algo que muy pocos han logrado, y mucho menos a esa escala—. Desde Monterrey hasta Quito o Bogotá, la información clínica será accesible, segura y fluida.

¿Qué implicaciones tiene esto para las clínicas y hospitales que deciden sumarse?

  • Acceso a tecnología probada: Ya no tienen que invertir en desarrollo a medida, sino aprovechar soluciones ya testeadas en condiciones reales, con resultados claros de impacto en costos y resultados clínicos.
  • Acompañamiento y formación técnica: El cambio digital asusta, no nos engañemos. Con la experiencia de ambos equipos, los profesionales no solo reciben las herramientas, sino la formación específica para que el salto sea positivo y no una carga más. Esa es la diferencia entre digitalizar para la foto y digitalizar para transformar.
  • Mayor capacidad de respuesta y flexibilidad: Al sumar nuevas clínicas mediante la red de Hospisoft, la capacidad de Reliv para adaptar la plataforma a realidades muy distintas se multiplica. Eso es vital en una región tan diversa como Latinoamérica, donde cada hospital tiene su propia jungla de normativas y procesos internos.

Con cada meta alcanzada, la percepción de médicos, pacientes y administradores va cambiando. Lo digital ya no es sinónimo de “más problemas”, sino de agilidad genuina. La apuesta —para mí valiente— es que mucha de la resistencia, comprensible hasta ahora, irá cayendo cuando vean resultados tangibles, mejores tiempos, menos papeleo y más capacidad de concentración en lo verdaderamente importante.

“Si la salud digital no se mide en mejoras palpables para el paciente, entonces solo sirve para generar titulares. Reliv apuesta por el dato, la transparencia y el retorno claro.”

Para cerrar este apartado, me quedo con la sensación de que Reliv adquiere Hospisoft y en vez de simplificar la historia con promesas, pone el listón alto con objetivos concretos. Si te interesa ver cómo estas metas empiezan a cumplirse en tiempo real, basta con seguir el pulso de las cifras: pacientes atendidos, médicos digitalizados, hospitales conectados y procesos administrativos que, poco a poco, dejan de ser un laberinto. Así se construye impacto. Así se gana el respeto de los que, por años, esperaban algo más que discursos vacíos sobre salud digital.

¿Tienes alguna historia sobre lentitud, papeles perdidos o altas eternas en el sistema público o privado de salud? Compártela abajo en los comentarios. Y si quieres descubrir hacia dónde va el futuro de la atención médica en nuestra región, mantente cerca: lo que está por venir en Reliv & Hospisoft apenas comienza.

¿Qué opinas sobre la integración de plataformas digitales en los hospitales de tu país? Cuéntame abajo y únete a la conversación sobre el futuro de la salud digital.

Visión a largo plazo y el peso del talento: así se teje un ecosistema más humano

Ahora llegamos al núcleo más inspirador de la historia. Cuando Reliv adquiere Hospisoft, no estamos ante la clásica fusión fría, sino ante una apuesta frontal por el futuro de la salud digital en Latinoamérica construida sobre una simple premisa: sin talento, por mucha tecnología que tengas, la innovación ni arranca. Y es justo ahí, en el encuentro entre experiencia mexicana, visión regional y propósito compartido, donde se gesta la revolución silenciosa que está cambiando el sector.

Déjame contarte por qué esto importa tanto. Durante décadas, los proyectos tecnológicos en salud llegaban (y se iban) dejando un rastro de frustración. Plataformas que no entendían la complejidad local, soluciones importadas de otros ecosistemas y equipos de trabajo que hablaban idiomas distintos al del usuario final. Reliv, con la integración de Hospisoft, le da un portazo a esa vieja narrativa. Aquí no se parte de cero ni se pretende inventar la pólvora cada vez: el equipo de Hospisoft es la brújula y la historia viva de todos los desafíos, aciertos y aprendizajes que han marcado la gestión hospitalaria mexicana.

Vale la pena ponerlo en perspectiva. Hablamos de una compañía que nació de la necesidad, no de la moda. Hospisoft lleva tres décadas en hospitales reales, lidiando con turnos infinitos, regulaciones volátiles y la famosa imprevisibilidad latinoamericana. Su software ha sobrevivido porque se adapta, porque escucha y porque respeta los contextos. Ese capital humano y técnico es oro puro para Reliv, que busca —más allá de vender tecnología— tejer comunidades de aprendizaje, colaboración y co-creación entre todos los actores del sistema. Y no es raro ver que en los hospitales la gente confía más en quien ya ha estado ahí, “echando punta” con ellos, que en cualquier promesa de Silicon Valley.

La visión largoplacista de Reliv no se limita a escalar métricas o a dominar mercados. Ellos quieren —y esto lo he escuchado de boca de su CEO, Martín Samaniego— “construir un ecosistema que funcione para todos, sobre todo para quienes suelen quedar fuera por las brechas tecnológicas”. Eso implica pensar la salud digital como un entorno inclusivo, fluido, adaptable y, ante todo, humano. Imagínate la diferencia cuando los nuevos desarrollos no se llevan encima de las costumbres, sino que se hacen con los profesionales y pacientes en mente. El talento local no es solo un recurso: es el motor de la innovación aplicable, la garantía de que las herramientas digitales no generen barreras, sino soluciones reales.

Esto se nota especialmente cuando tocamos la puerta de hospitales medianos y pequeños, esos que temen el cambio porque —con razón— los grandes discursos nunca aterrizan en sus realidades cotidianas. Al sumar la veteranía de Hospisoft, Reliv puede adaptar la plataforma a los engranajes finos, a los detalles culturales, y ofrecer acompañamiento cercano. Porque, digámoslo claro, la tecnología no asusta si lleva de la mano a las personas que entienden el terreno.

¿El resultado? Un ecosistema donde médicos, administrativos y pacientes dejan de luchar contra el sistema y empiezan a sacarle partido. Procesos antes monolíticos y despersonalizados, como la admisión hospitalaria o el seguimiento de tratamientos, se vuelven flexibles y —por fin— centrados en las personas. Hay equipos médicos que me lo han dicho sin vueltas: “Aquí sí sentimos que la transformación digital es para nosotros, no al revés”. Y ese cambio de chip no tiene precio.

Lo que Reliv y Hospisoft están construyendo no es una moda ni un producto efímero, sino una infraestructura capaz de sostener grandes volúmenes y distintas realidades sin perder el toque humano. Esa sensibilidad para no “aplastar” la cultura de los equipos locales, sino nutrirse de su experiencia y sumar desde ahí, es la clave que distingue un verdadero salto de progreso frente a los experimentos fallidos de otros tiempos.

Piénsalo así: cada vez que un hospital entra en la red de Reliv, lo hace acompañado por quienes ya cruzaron ese puente, por técnicos y consultores que vivieron los desafíos propios de la digitalización hospitalaria en México. Y eso da seguridad. En vez de imposiciones, se respira colaboración. Eso es lo que alinea los incentivos y garantiza que la digitalización sea un proceso sostenible, y no solo una anécdota en una memoria corporativa.

“La verdadera transformación digital ocurre cuando el talento y la experiencia local se convierten en el corazón del cambio.”

Para el sector salud en Latinoamérica, esto es oxígeno puro. Las instituciones ya no dependen de soluciones externas que nunca terminan de adaptarse o que generan más carga que alivio. Reliv, con el respaldo y la inteligencia acumulada de Hospisoft, apunta a un crecimiento orgánico, sólido y, sobre todo, relevante para cada rincón —desde los hospitales de Ciudad de México hasta el último centro de salud rural que decide sumarse—.

Esta alianza tiene nombre y apellido, pero el protagonista real es la comunidad: médicos, personal administrativo, pacientes y familias que encuentran, poco a poco, que el hospital moderno no es una máquina fría, sino una red de profesionales y sistemas listos para mejorarles la vida. En el fondo, ese es el futuro: una salud conectada, eficiente y tan humana como debe ser.

¿Te gustaría ver este modelo en hospitales de tu ciudad? Déjame tu comentario y sumemos ideas para seguir transformando la salud digital en la región.

Fuente: Forbes: Reliv crece en México y acaba de comprar Hospisoft

Sergio Jiménez Mazure

Sergio Jiménez Mazure

Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.

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