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Noticias Innovación IA4 de enero de 2026Por Sergio Jiménez Mazure

Meta impulsa la automatización empresarial real con la compra de Manus y su IA agéntica

Meta impulsa la automatización empresarial real con la compra de Manus y su IA agéntica

Meta, la gran bestia del universo digital comandada por Mark Zuckerberg, vuelve a mover ficha. La adquisición de Manus, una startup puntera en IA agéntica nacida en China pero con piel de Singapur, pisa fuerte el acelerador en la carrera por automatizar tareas más allá de los típicos chatbots. Y no hablamos de una inversión cualquiera: el acuerdo —anunciado el 30 de diciembre de 2025— sitúa la valoración de la operación entre 2.000 y 3.000 millones de dólares. Convertido a euros (que con estos montos, casi marean), serían unos 1.700 a 2.550 millones, más o menos. Bloomberg, Reuters, todos los grandes lo cuentan; la noticia ha salido hasta en las agencias de prensa menos tecnológicas. Hay un aroma de cambio en el ambiente, ¿lo sientes?

Zuckerberg no da puntada sin hilo. Desde hace años veo cómo Meta se anticipa, no solo copia o “reactiva” frente a lo que otras big tech hacen. Ahora, su apuesta clara: que la inteligencia artificial —y no una IA cualquiera, sino ese tipo de agentes automáticos capaces de ejecutar tareas complejas y entregar resultados reales— termine siendo el corazón rentable de sus plataformas. ¿Dónde? Pues donde pasas el día: Facebook, Instagram, WhatsApp, y Meta AI, por supuesto.

Vale la pena distinguir: Manus no compite con ChatGPT o Gemini siguiendo el mismo guion. Estos últimos son geniales para conversaciones, preguntas y respuestas casi humanas, sí. Pero Manus va más allá; actúa y ejecuta en serio. Nada de quedarse en la teoría o la sugerencia: su tecnología ya ha procesado más de 147 billones de tokens (para que te hagas una idea, eso es un océano de datos) y se encargó de orquestar, con sus agentes autónomos, la creación de 80 millones de ordenadores virtuales en menos de un año. Una locura.

“El futuro de la IA no es sólo conversación, sino acción y resultados tangibles.” — Xiao Hong (CEO de Manus)

Yo lo veo claro: Manus será la herramienta que permita a Meta pasar del simple asistente digital a un verdadero ejecutor de flujos de trabajo empresariales. Es lo que siempre hemos soñado quienes trabajamos con comunicación online y marketing digital: que las máquinas no solo respondan, sino que hagan. ¿Quieres un informe? No lo pidas, déjalo en manos del agente. ¿Necesitas moderar una avalancha de mensajes o comentarios? Un flujo automático puede encargarse, con revisión mínima. Es el salto definitivo del “probar” al “producir”.

La historia de Manus tiene ese punto de guion que engancha a cualquiera. Fundada en 2022 bajo la bandera de Butterfly Effect Technology en China, su mudanza a Singapur fue astuta, casi obligada: acceso a chips Nvidia, a inversores occidentales, y a un entorno regulatorio más agradable para escalar en serio fuera de Asia. Y no fue sólo cuestión de talento técnico —que lo tienen a paladas—; Manus ya ganaba entre 100 y 125 millones de dólares anuales antes de que Meta pusiera el ojo (y la cartera) sobre la compañía. Lo he leído varias veces y siempre me sorprende: apenas ocho meses en el mercado, una subida de ingresos como pocas veces se ha visto en la IA, y encima, con clientes en operaciones reales, no en pruebas de laboratorio.

¿Quién estaba detrás? Nada menos que Benchmark encabezando una ronda de 75 millones, con actores de peso como HSG (ex-Sequoia China), ZhenFund y Tencent arrimando el hombro. Cuando una empresa china pivota desde allí a Singapur, y encima acapara ese interés, está claro que hay mucho más que humo. Mi colega en Quito me dijo hace poco: “Sergio, si esa startup no hubiese huido de China, hoy sería solo otra promesa enterrada bajo regulaciones”. Cuánta razón.

Para alguien que lleva más de 20 años currando entre innovación y estrategia online, esto es el ejemplo perfecto de cómo la frontera tecnológica hoy es líquida, desdibujada, y se mueve a un ritmo insano. Ya no basta con la investigación; hay que llegar con productos que la gente use, pague y recomiende. Manus traía, antes de la compra, un modelo de negocio redondo y validado con cash flow real. Nada de prometer lo que vendrá, sino de demostrar lo que funciona. Y eso, al final, cambia todo.

Esta operación, si la lees con perspectiva de negocio, marca la apuesta definitiva de Meta por dejar de depender solo de audiencias, datos y anuncios. Es el primer capítulo de una estrategia cuya apuesta central es la automatización autónoma masiva, el famoso “última milla” en IA agéntica. Convertir asistentes conversacionales en auténticos gestores de tareas recurrentes. Suena tan simple, pero créeme: ningún gigante de Silicon Valley lo ha hecho funcionar a escala comercial como Manus.

Resumiendo (y esto va para quienes lideran equipos de marketing, comunicación digital o ventas), lo que tenemos aquí es: Meta refuerza su visión de futuro con una tecnología que ya produce dinero, orquesta tareas complejas y está lista para integrarse en el día a día de millones de usuarios. La compra de Manus no es solo la noticia del mes; es el pistoletazo de salida para una década en la que los agentes de IA dejarán de ser curiosidades para convertirse en los motores silenciosos detrás del negocio. No sé tú, pero yo ya estoy pensando en mis propios flujos de trabajo y en cómo prepararme para el tsunami que se avecina.

¿Tu empresa está lista para sumar agentes autónomos a tus procesos?

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Meta compra Manus: la mayor apuesta estratégica de IA agéntica en redes sociales y automatización empresarial.

El nuevo tablero mundial de la IA agéntica: ¿quién mueve ficha después de Meta?

Cuando Meta anuncia la compra de Manus, no lo hace en un vacío. El mercado de la IA agéntica es, desde hace meses, el campo de batalla más candente para las grandes tecnológicas. Todos los gigantes van tras lo mismo: dejar de hablar de promesas de IA para pasar a hablar de automatización real, facturable, visible en el ROI diario. Pero, ¿cómo encaja este movimiento en la foto más grande del sector? Bueno, aquí no solo hay rivalidad, hay urgencia histórica.

Piénsalo. Microsoft ya estaba probando integraciones con Manus en Windows 11 desde octubre de 2025. Sí, la compañía de Redmond —con toda su maquinaria de Azure y Copilot—, antes que Google u OpenAI, vio la oportunidad de llevar agentes autónomos más allá de las demo y los laboratorios. Te cuento una curiosidad: durante una formación con un cliente en Madrid, comprobamos cómo un flujo de trabajo sencillo en Windows beneficiado por Manus podía traducir automáticamente un conjunto de documentos PDF, generar un sitio web operativo y enviártelo al correo, todo sin interacción manual. Si hace un par de años lo cuentas te llaman exagerado.

Entonces, ¿qué diferencia a Manus y su tecnología frente a los esfuerzos de Google y OpenAI? Por más bombo que pongan estos dos, sus productos estrella siguen estancados en la categoría de “asistentes” ultra-capaces, sí, pero reactivos al fin y al cabo. Gemini te suelta sugerencias, ChatGPT te improvisa textos o códigos, pero rara vez ejecutan cadenas automatizadas que produzcan resultados entregables, sin pedir permiso cada dos frases. La diferencia, en lo cotidiano, es enorme. Si gestionas marketing o procesos operativos, lo sientes enseguida.

Aquí es donde la compra de Manus por parte de Meta se convierte en la pieza más valiosa del tablero. Meta no solo se posiciona con músculo financiero, sino con visión de integración real. Porque Manus llega respaldado por métricas de adopción real (80 millones de ordenadores virtuales orquestados, para no perder la referencia), cosa que Google o OpenAI, aunque siguen sacando pecho en benchmarks, no pueden decir con esta escala. Y eso, por mucho branding que empleen, es lo que el mercado B2B empieza a premiar de verdad.

“Hoy no ganas la carrera de la IA por el mejor modelo, sino por cerrar el ciclo completo de negocio —de la predicción a la acción sin manos humanas de por medio.”

Pero aquí no acaba la partida. Meta desde hace un año va de caza mayor con compras inteligentes y perfectamente encadenadas. No solo con Manus. En julio de 2025 absorbe PlayAI (referentes en voz y síntesis de audio), en agosto se queda con WaveForms —especialistas en procesamiento de audio a gran escala— y en septiembre compra Rivos, que viene pisando fuerte en chips RISC-V. ¿Lo ves? Cada pieza suma una capa de funcionalidad: generas voz, entiendes audio, controlas el stack hardware. Manus, entonces, llega no como estrella aislada, sino como el gran orquestador de este ecosistema verticalizado.

Si has trabajado en soluciones B2B, sabes que la diferencia entre una demo prometedora y un producto que de verdad resuelve problemas la marca la integración. ¿Se llevan bien las piezas? ¿Orquestan procesos complejos sin caerse a mitad de camino? Aquí Meta está en primera fila, porque ninguna otra big tech ha logrado ensamblar un catálogo tan robusto y cohesionado para que una pyme o una multinacional delegue verdaderamente operaciones críticas a la IA agéntica.

Y ojo, que aunque ahora Manus aterriza de la mano de Meta, su “ascenso” sirve de espejo brutal para toda la industria: Microsoft, que ya lo probó, se verá presionada a consolidar o acelerar su línea de agentes autónomos. Google, que sigue quemando recursos entre Bard, Gemini y sus propios planes de IA, seguramente deje de presumir tanto de modelos y empiece a diversificar producto —más allá del simple chatbot. Si seguimos el patrón, veremos una carrera de compras de startups agénticas en los próximos meses, a menudo orientadas a sectores concretos o soluciones verticales (legaltech, fintech, healthtech).

¿Y OpenAI? Aquí la situación es algo irónica. Dedicaron años a tener el modelo más grande y flexible del planeta, pero si no logran que lados como empresas, bancos o aseguradoras vean automatización real —tesorería, compliance, aprobación de créditos— sin intervención humana, quedarán en el segundo escalón. Y sinceramente, nadie quiere competir desde detrás sabiendo que Microsoft tiene millones en Azure esperando para absorber cualquier talento emergente.

¿Por qué todo esto es vital para el marketing digital y la comunicación online?

Básicamente porque cambia todo el juego del valor. Hasta ahora, las consultoras y agencias podíamos decir: “Trabajamos con el modelo IA de moda, sea OpenAI, Gemini, lo que sea”. Pero lo que se viene es otro cantar: clientes van a pedir automatización real de procesos enteros, flujos que no hay que vigilar cada dos minutos. Por eso, entender quién va por delante y en qué es clave si quieres mantenerte competitivo.

  • Microsoft: Puede contraatacar integrando otros agentes autónomos en Office, Dynamics y la nube Azure —pero aún no escala lo de Manus.
  • Google: Presión para lanzar funciones agénticas completas en Workspace y YouTube —por ahora, mucho marketing pero pocas implementaciones empresariales tan visibles.
  • OpenAI: O da el salto a productos autónomos, o se le escapa el tren que ahora conduce Meta con Manus.
  • Startups y vendors: El estándar sube. Hay que demostrar métricas, integración y recurrencia de ingresos —ya no vale sólo con ser “state of the art”.
  • Meta: Puede ofrecer agentes nativos en WhatsApp, Instagram y Facebook con una cobertura y base de usuarios sin rival.

¿Puede algún actor de la región latinoamericana competir en este nuevo escenario?

Quizá no de tú a tú, pero ojo: la accesibilidad de los agentes Manus integrados en plataformas que ya usamos cada día abre la puerta a oportunidades inesperadas. Una pyme en Quito puede automatizar soporte de cliente en WhatsApp sin tener que construir su propia infraestructura. Un banco regional podría clasificar y validar operaciones con supervisión mínima, como ya hacen algunas fintech en Asia. De hecho, lo interesante es que con el modelo de suscripción de Manus, la barrera de entrada cae de golpe. Lo he probado con una tienda online de mi ciudad y, honestamente, el salto de productividad es palpable —menos tiempo “gestionando”, más tiempo vendiendo.

Conclusión gratuita (sin moraleja de Power Point): estamos frente a una carrera de integración y monetización donde las capacidades agénticas, moduladas por el músculo financiero y la visión estratégica, decidirán futuros líderes en IA. Lo de Meta y Manus resuena más allá de una simple compra tecnológica; es todo un cambio de modo, de “hablar de IA” a “vivir con IA que produce valor concreto cada día”. Lo dijo alguien en una sesión reciente —y me lo quedo: “quien domine los agentes dominará el futuro de internet empresarial”.

¿Quieres saber cómo estos cambios pueden transformar tu empresa? Escríbeme y analizamos juntos tu flujo de trabajo.


Meta sella liderazgo en IA agéntica con la integración de Manus, poniendo presión real a Microsoft, Google y OpenAI.

Manus para PyMEs latinoamericanas: democratización de la IA agéntica y el salto productivo que nadie esperaba

Imagínatelo por un segundo: abrir WhatsApp o Instagram y, en vez de limitarte a responder preguntas, tener un agente autónomo que, literalmente, se encarga de cerrar ventas, clasificar consultas, filtrar mensajes tóxicos o lanzar reportes de ventas semanales, todo sin que tú levantes un dedo. Suena a extranjería digital, pero está mucho más cerca de la realidad que crees —sobre todo en nuestro lado del mundo. Porque sí, la integración de Manus en Meta AI puede ser la llave maestra para que cualquier negocio en Ecuador, Colombia, México o Argentina acceda al tipo de automatización que hasta hace nada solo se veía en Silicon Valley o en mega-corporaciones chinas.

¿Dónde está el truco? Básicamente, en la democratización del acceso tecnológico. Antes, configurar un flujo de trabajo inteligente —de esos que mueven datos, filtran incidencias o generan contenido de manera autónoma— requería proyectos a medida, data scientists con sueldos imposibles y despliegues en la nube que pocas PyMEs podían afrontar. Manus, al subirse a la nave de Meta, lo cambia todo con un modelo de suscripción que arranca en los 20 euros mensuales. Así, sin inversiones iniciales que dan vértigo. Ese precio, visto desde Quito o Guayaquil, empieza a sonar más a inversión de marketing digital que a gasto “hardcore” de IT. Un salto bestial en términos de acceso real.

¿Y en la práctica? Si gestionas una tienda online en Guayaquil o una empresa de servicios en Cuenca, puedes liberar horas automando la moderación de comentarios en Facebook, lanzar respuestas automáticas a consultas (no solo para decir “recibido”, sino para recabar datos clave, orientar ofertas o incluso cerrar una cita). Si llevas cuentas de clientes en el sector financiero, imagina filtrar, validar y organizar papeleo en segundos, mientras el equipo humano se centra en los casos más complejos.

Recuerdo el caso de un despacho logístico en Quito con el que trabajamos hace poco. Arrancaron usando bots de WhatsApp para responder dudas frecuentes, pero notaban que, fuera de lo programado, todo volvía al “atasco humano”. Integrando un agente agéntico tipo Manus, han reducido un 40% el tiempo medio en resolución de incidencias —y no porque la IA sea milagrosa, sino porque conecta sistemas, ejecuta en tiempo real y aprende de los patrones de la propia empresa. En serio, es otro nivel.

“La IA ya no es solo tema de ‘las grandes’. Hoy cualquiera puede delegar procesos completos a agentes sin contratar un ejército de programadores.”

Lo chulo del modelo Manus no queda solo en la funcionalidad, sino en la arquitectura “plug & play”. No tienes que contratar ingenieros de IA, ni quedarte esperando integraciones eternas. Meta lleva años perfeccionando la experiencia de usuario en sus plataformas; ahora, añadir el motor agéntico de Manus hará que esas herramientas inteligentes sean tan accesibles como un nuevo filtro en Instagram. Hasta el más escéptico puede probar sin miedo al “fracaso tecnológico”. Si te interesa testearlo, créeme: dan pruebas gratis y soporte local, cosa que rara vez veíamos fuera de Estados Unidos.

Otro dato interesante es que, al mantener Singapur como sede operativa, Manus escapa del bloqueo geopolítico y garantiza tiempos de respuesta y gobernanza de datos válidos para Latinoamérica. Meta ha sido clara: se acabó cualquier lazo operativo con China. Esto da tranquilidad a bancos, aseguradoras o cualquier negocio que tenga miedo a los manoseos regulatorios de países con políticas menos “amigables” para el dato. Además, bajo la batuta de Meta, las actualizaciones llegan antes y la infraestructura es la mejor que uno puede comprar hoy: servidores propios, chips Nvidia a la última y soporte nativo en múltiples idiomas.

¿Qué implica para la PyME latina adoptar Manus dentro de Meta AI?

  • Reducción drástica de costos: Según patrones que hemos monitorizado con clientes globales (y ya algún caso piloto en Ecuador), automatizar flujos con Manus puede rebajar hasta un 50% los gastos en tareas repetitivas.
  • Capacidad de escala sin sobrecargar equipos: Un solo agente puede lidiar con picos de demanda que antes implicaban contratar personal extra o sacrificar la experiencia de usuario.
  • Entrenamiento rápido y personalizado: No hablamos de chatbots rígidos a los que hay que “enseñarles” cada respuesta. Los agentes de Manus pueden leerse tu base de datos, tus FAQs, tus políticas de devolución y adaptar su comportamiento en cuestión de jornadas.
  • Rápido retorno de inversión: A diferencia de otros “proyectos IA” donde el ROI es un misterio, aquí los agentes entregan resultados tangibles y medibles desde la primera semana. Lo he visto con pequeños comercios que, de la noche a la mañana, pasaron de ir a salto de mata a organizar su pipeline de ventas con alertas automáticas y reportes cada 24 horas.

Si tu empresa ya usa Meta Ads, WhatsApp Business o tiendas en Facebook, la integración con Manus puede hacer magia casi instantánea. No exagero: te llega una consulta a Instagram, el agente identifica keywords relevantes, consulta el inventario, verifica precios, responde automáticamente, gestiona reservas y, si hace falta, da seguimiento al cliente dos días después para cerrar la venta o pedir feedback. ¿Cuánto costaba antes delegar ese proceso a humanos? Internet está lleno de historias de burnout en atención al cliente por ciclos repetitivos; esto directamente los elimina, o los transforma.

Por otro lado, la monetización “nativa” de estos agentes abre nuevos modelos de negocio: desde cobrar por tareas gestionadas, hasta esquemas premium en servicios digitales. Las consultoras y agencias que den el salto a integrar Manus en sus flujos internos, o como producto white-label para clientes, tendrán una ventaja cañona frente a los que sigan vendiendo solo “estrategia” y no automatización real. Yo personalmente ya estoy ensayando modelos híbridos para proyectos de comunicación online, donde el agente genera partes del informe mensual y el consultor solo aporta la visión estratégica final.

¿Por qué es diferente a lo que ofrecen Google, OpenAI o Microsoft?

Aquí toca ser directos: mientras Google y OpenAI aún presumen de grandes modelos, Manus y Meta ya están solucionando problemas reales a escala PyME. No dependes de grandes contratos cloud ni tienes que aceptar lock-in propietario; Manus se integra donde ya está tu audiencia —las redes sociales y apps de mensajería que lideran nuestro día a día. Eso marca la diferencia. La barrera psicológica (y técnica) para probarlo es bajísima. Sí, Microsoft ha hecho movimientos, pero su integración masiva en mercados como Ecuador aún es lejana.

“Si buscas automatizar ventas, soporte o moderación, la llegada de Manus a Meta es el atajo definitivo.”

Lo confieso: después de testar decenas de herramientas, pocas veces había visto tal salto de productividad sin dolores de cabeza. Y no soy el único: los foros y comunidades técnicas en grupos de Telegram de Quito o Medellín ya comparten plantillas, flujos y buenas prácticas. Esto sí es una ola disruptiva con aterrizaje en lo cotidiano.

¿La clave? No subirse “tarde” al avión. Porque aquí quien primero documente bien sus procesos, quien entrene a su equipo en uso de agentes, tiene todo para ganar. Si has llegado hasta aquí y la sensación es que “todavía me queda grande”, te doy otro consejo: empieza delegando una tarea repetitiva a un agente de prueba y mide el cambio. El caso de éxito no depende del tamaño de la empresa, sino de la mentalidad de probar y ajustar.

Manus, bajo el respaldo de Meta, es —al menos por ahora— el programa piloto ideal para audiencias latinoamericanas que quieren automatizar procesos sin complicaciones y a precio accesible. El ROI y la escalabilidad ya están probados fuera y dentro del sector. ¿Por qué no aprovecharlo aquí?

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Manus revoluciona la IA agéntica en Latam, permitiendo a PyMEs automatizar procesos en WhatsApp e Instagram con bajo coste y máxima usabilidad.

Métricas a escala y hojas de ruta: cómo Meta y Manus cambian para siempre la automatización empresarial

Ahora, toca bajar a tierra y entender por qué tanto revuelo con Manus y esas cifras de vértigo. Te soy sincero, pocas veces veo proyectos de IA agéntica romper techos tan rápido – y menos en contextos empresariales de carne y hueso. Veamos los datos: hablamos de 147 billones de tokens procesados (sí, billones con B anglosajona, no millones) y 80 millones de ordenadores virtuales orquestados desde 2025. Son números que no impresionan solo por tamaño: hablan de confiabilidad, resistencia y una capacidad de ejecución que deja fuera de combate a la mayoría de tecnologías “demo” que inundan el mercado. En mi experiencia, cuando una herramienta funciona así de bien en verticales exigentes (he visto estos despliegues con clientes de logística y banca en varios países), puedes apostar con tranquilidad.

Aquí la métrica no es “cuántas veces hicieron clic”, sino cuántos procesos se delegan sin romper flujos críticos. Manus ya entrega resultados en sectores donde cualquier fallo cuesta dinero real: gestión documental, validación de operaciones bancarias, moderación masiva de foros o soporte automatizado de campañas comerciales. Si lo mides en eficiencia, la reducción media del tiempo manual es de entre 30 y 50%, y en muchas PyMEs ese salto acaba marcando la diferencia entre sobrevivir o crecer.

Pero la jugada de Meta no se queda en celebrar récords. El valor real viene con la hoja de ruta que han publicado: integración progresiva y profunda en Meta AI, tanto para plataformas sociales (Instagram, Facebook, WhatsApp Business) como para modelos de servicio internos. ¿Qué significa esto para quienes gestionan marketing digital, ventas online o atención al cliente desde Quito, Madrid o Buenos Aires? Muy simple: en cuestión de meses —seis a doce, según avanzan los anuncios— la opción de “automatizar” ya no será solo una app en la nube, sino un botón nativo en las herramientas que ya usas a diario.

Pienso en casos reales que acompañé este año con clientes medianos: esa típica tienda de e-commerce en Guayaquil que acaba desbordada en el Black Friday, o la agencia de comunicación en Madrid que modera miles de comentarios por lanzamiento de influencer. Antes era impensable delegar todo ese flujo a un software sin meses de onboarding, pero la integración de Manus en Meta va justo en sentido contrario: configuración express, autoentrenamiento a partir de históricos del negocio y reportes automáticos al equipo, sin tener que “levantar” código propio ni migrar de plataforma.

“La diferencia con los chatbots tradicionales es que aquí los agentes actúan y entregan resultados reales, sin depender del clic humano todo el tiempo.”

Además, la arquitectura elegida es escalable —estructura tipo “microservicio” sobre servers Nvidia, muy plug & play para quienes manejan APIs— y, sobre todo, con política de datos alineada a normativa internacional. Esto, para bancos, entidades reguladas y cualquier empresa preocupada por compliance, es la noticia estrella. Por eso ves a Meta cortar lazos con China y apostar por centros en Singapur, San Francisco o París; buscan blindar la confianza de empresas globales, evitando depender de gobiernos con normativas cambiantes. Me llamó la atención que hasta aseguradoras en Latinoamérica ya citaron estos factores de gobernanza en seminarios que di este semestre.

Ahora, la pregunta: ¿qué debes hacer tú, leyendo esto, para no quedarte rezagado? Mi consejo personal: empieza ya a mapear cuáles son los procesos repetitivos y documentados en tu negocio, aunque sea con papel y boli. Porque lo más probable es que, en pocos meses, cada flujo que hoy monitorizas a mano pueda pasarse a un agente agéntico en Meta AI, sin faena técnica y a precio de SaaS normalito. Si tienes tu información, productos y FAQs organizadas, el onboarding será cuestión de días, no de trimestres.

  • Documenta workflows críticos: Identifica tareas que te roban tiempo cada semana y que puedan automatizarse.
  • Clasifica incidencias pasadas: Haz una base simple con los casos que atiendes y cómo se resolvieron; los agentes aprenden más rápido con historial limpio.
  • Capacita a tu equipo en colaboración humano-IA: No necesitas perfil “techie”, solo actitud para probar y ajustar los agentes a tu día a día.
  • Solicita demos o pruebas gratuitas: Manus suele brindar tramos gratis o créditos en cuentas empresariales. Pruébalo y mide tu propio ROI.

Un apunte de matiz: aunque el ruido grande lo hacen las multinacionales, la verdad es que la tracción de los agentes Manus se da sobre todo en empresas chicas y medianas. En los eventos que doy en Quito o Barcelona, las preguntas suelen venir de usuarios que nunca han tocado líneas de código ni saben lo que es un “orquestador de tareas”; pero son quienes más rápido ven el beneficio en productividad y se enganchan. ¿Curioso, no?

Todo esto no es solo silicio, algoritmos y “moats” defensivos. Es puro pragmatismo: Meta quiere que la transición hacia la automatización agéntica no sea traumática, ni solo para expertos. Por eso va a meter Manus hasta en la sopa —desde WhatsApp hasta el ADN de Facebook Ads— y te aseguro que la curva de adopción será breve. Si tienes dudas o quieres acelerar el salto, lánzate ya a testear flujos; quien se adelante recogerá los frutos antes.

¿Qué sigue para el futuro inmediato de la IA empresarial?

  • Monetización directa: veremos agentes cobrando por tareas complejas gestionadas, no solo por consultas resueltas.
  • Expansión regional express: los agentes de Meta llegarán antes a negocios latinoamericanos, por integración en apps cotidianas.
  • Estándar de “plug and profit”: nada de proyectos eternos. Activar, delegar y medir. Si no suma, se borra. ¿Hace falta complicarse más?
  • Competencia acelerada: Microsoft, Google y OpenAI tienen que responder. Más startups de IA agéntica serán el próximo objetivo de compra.
  • El usuario como centro: la tecnología desaparece —queda la sensación de que por fin los bots trabajan para ti y no al revés.

Prepararse es fácil si actúas hoy. Hazme caso y empieza por automatizar una tarea crítica, aunque sea pequeña. Si te pasa igual que a mis clientes del sector retail en Quito o agencias de Colombia, verás la diferencia en menos de dos semanas.

¿Quieres saber a qué proceso de tu empresa puedes entrenar un agente agéntico esta semana? Escríbeme y te asesoro personalmente.


Manus y Meta llevan la IA agéntica de la teoría a la acción para empresas de cualquier tamaño, con métricas a prueba de dudas.

Artículo original en Bloomberg sobre la compra de Manus por Meta

Sergio Jiménez Mazure

Sergio Jiménez Mazure

Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.

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