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Noticias Innovación IA18 de agosto de 2025Por Sergio Jiménez Mazure

Medición de oxígeno en Apple Watch: cómo Apple superó el bloqueo legal en EE.UU.

Medición de oxígeno en Apple Watch: cómo Apple superó el bloqueo legal en EE.UU.

Si has seguido las noticias sobre Apple Watch y la medición de oxígeno en sangre últimamente, seguro te topaste con titulares como “Apple restablece función bloqueada tras una demanda” o “Apple gana pulso legal gracias a su software”. Todo el revuelo gira en torno a esas funciones avanzadas de salud que algunos ven como simple comodidad, pero para muchos son parte de su rutina deportiva o bienestar diario. Básicamente, Apple lleva años apostando fuerte por la monitorización continua de parámetros vitales desde la muñeca con su línea de relojes inteligentes, y la capacidad para medir el oxígeno en sangre ha sido uno de los reclamos estrella. Pues bien, esa función —especialmente presente en los Apple Watch Series 9, Series 10 y Ultra 2— vivió una auténtica novela en los últimos tiempos, marcada por tribunales, patentes y movimientos estratégicos de software. Entender esta historia va mucho más allá del interés técnico; nos dice bastante sobre el presente y futuro de los wearables de salud y el modo en que gigantes tecnológicos como Apple navegan aguas regulatorias cada vez más complejas.

Vamos a repasar los hechos clave.

Apple relanzó la función de medición de oxígeno en sangre después de un bloqueo forzado por temas de propiedad intelectual. Casi como si la función desapareciera de la noche a la mañana para miles de usuarios en Estados Unidos, solo por las disputas legales con la empresa Masimo. ¿El motivo del conflicto? Masimo acusó a Apple de infringir varias patentes relacionadas con la tecnología de oximetría de pulso. Esto, traducido del lenguaje jurídico a lo cotidiano, significa que las fórmulas y mecanismos que usa el sensor del reloj para detectar y analizar la saturación de oxígeno en la sangre habrían sido desarrolladas antes por Masimo y Apple las habría usado sin permiso. La pelea pasó del juzgado hasta la Oficina de Aduanas de Estados Unidos, donde incluso se debatió si cabía prohibir la venta de ciertos modelos de Apple Watch en todo el país.

Para ponerle un poco de contexto, la oximetría de pulso mide cuánto oxígeno transportan tus glóbulos rojos. Aunque esto puede sonar algo técnico o reservado a contextos médicos, Apple lo ha trivializado —en el buen sentido— convirtiéndolo en algo tan cotidiano como mirar la hora o recibir mensajes. Tener al alcance de tu muñeca datos sobre cómo respira tu cuerpo en condiciones normales, tras un entrenamiento o en plena montaña, ha cambiado la forma en que usuarios se relacionan con su salud. Así, no sorprende que el retiro temporal de esta función desencadenara muchísimas quejas en foros, redes y hasta en medios especializados: usuarios que habían invertido en estas versiones del Apple Watch se vieron de repente con una tecnología capada por asuntos legales que nada tenían que ver con sus necesidades personales.

Desde el punto de vista de Apple, lo ocurrido supone un reto tanto legal como de percepción pública. Cuesta imaginar el impacto que genera en la reputación de la marca cuando, tras años posicionándose como referente en tecnología de salud, tiene que retirar una de sus funciones más populares para evitar un embargo comercial. Resulta irónico que, tras vender la idea de “ponerte la salud en la muñeca”, la empresa se viera obligada a quitar uno de los monitores clave justo en Navidad de 2023, quedando muchos clientes a la espera de una solución. Y esto mientras que en otros países los usuarios seguían disfrutando de la funcionalidad sin restricción.

“Apple redefine la experiencia del usuario incluso cuando la ley cambia el tablero de juego.”

Pero aquí no estamos solo ante una batalla legal. La historia evidencia cómo la innovación tecnológica choca cada vez más con los límites que imponen los derechos de propiedad intelectual. Si antes la guerra era por quién tenía el hardware más potente, ahora buena parte se libra en despachos legales y a golpe de patente. Empresas de salud y tecnología compiten por ser las primeras en patentar nuevas formas de medir, procesar y presentar información biométrica. Cuando surge una disputa, el usuario acaba atrapado en medio, perdiendo funcionalidades de alta demanda sin mayor explicación que unas siglas y números imposibles de entender si no eres abogado especializado.

Para Apple, la tormenta tenía un incentivo añadido: no dejar que la credibilidad alcanzada en los segmentos de bienestar y salud conectada se dañara. Hay un enorme universo (y negocio) detrás de los “wearables de salud”, y ningún fabricante quiere ceder ni un milímetro en la carrera por dominar ese mercado. Por eso, desde Cupertino buscaron soluciones técnicas y legales para evitar tener que dejar fuera de juego sus relojes inteligentes más recientes en una de las plazas más rentables del planeta.

Este restablecimiento de la función —logrado tras proponer cambios en la forma en que se procesan los datos recogidos por el sensor del Apple Watch— termina siendo una victoria para la marca y para todos los usuarios que esperaban volver a controlar su saturación de oxígeno en sangre desde la muñeca, aunque con matices que ya veremos en los próximos puntos. Eso sí, deja claro que, en la era de la inteligencia artificial y la computación portátil, la diferenciación entre hardware y software es cada vez más difusa… y los atajos legales o regulatorios requieren una creatividad tan desarrollada como la propia ingeniería de producto.

Para quienes seguimos el pulso entre innovación, salud y legalidad, lo ocurrido con los Apple Watch es casi de manual. Apple ejemplifica cómo el ecosistema wearable no avanza solo al ritmo de la tecnología o la demanda del usuario, sino que la capacidad para sortear escollos regulatorios puede significar la diferencia entre mantener el liderazgo o perderlo. Este episodio de la medición de oxígeno en sangre en Apple Watch será referencia durante años —no solo por lo que implica para el usuario, sino también por lo que representa de cara a futuras disputas en el mundo de la salud conectada y los dispositivos inteligentes.

“Entre innovación y litigios, la salud desde la muñeca ya no se negocia.”

Y así, arrancamos este análisis con lo que deberías saber sobre el caso. ¿Curioso por cómo funciona la actualización y qué supone para usuarios de EE.UU. o de fuera? Quédate un poco más, porque ahora volvemos a los detalles técnicos y cómo puedes acceder, o no, a la función restablecida en tu Apple Watch.

¿Cómo funciona la actualización de medición de oxígeno en sangre en el Apple Watch tras la disputa legal?

Ahora bien, vamos al grano: ¿qué ha tenido que hacer Apple para restablecer la función de medición de oxígeno en sangre en los Apple Watch Series 9, Series 10 y Ultra 2 vendidos en EE.UU.? Spoiler: no ha sido solo cuestión de apretar un botón ni de lanzar un parche rutinario. El cambio que permite a los usuarios de estos modelos recuperar la medición de oxígeno en sangre es un ejemplo de cómo la creatividad técnica y el compliance legal acaban yendo de la mano cuando una multinacional como Apple busca esquivar prohibiciones complejas.

El detalle técnico —y la clave legal que salvó a Apple de perder ventas en EE.UU.— es la forma en que se procesan ahora los datos de oxígeno en sangre. La estructura de la solución es, simplificándolo, la siguiente:

  • El sensor del Apple Watch recoge los datos de saturación de oxígeno en sangre tal y como hacía antes. El hardware no se ha modificado. No es que ahora el reloj tenga una pieza diferente ni que el sensor funcione de manera radicalmente opuesta. Pero aquí está el cambio crucial…
  • El procesamiento de la información capturada ya no ocurre en el reloj, sino en el iPhone emparejado. ¿Y esto por qué importa? Básicamente, la función patentada que estaba en el centro del lío judicial con Masimo no era solo el sensor físico, sino también el algoritmo y la manera en que el software interpreta y traduce los datos en información útil para el usuario. Ahora, el Apple Watch cumple únicamente la función de “recoger datos en crudo”, y todo el procesamiento se lleva al móvil.
  • Los resultados, estadísticas y gráficos dejan de aparecer instantáneamente en el reloj. Tras la actualización, toca revisar la información dentro de la app Salud del iPhone, concretamente en el apartado Respiratorio. No más consulta directa en la pantalla del Apple Watch.

Te parecerá un giro raro, pero este pequeño matiz separa lo legal de lo ilegal en la novela Apple vs. Masimo. Al mover el procesamiento fuera del reloj, Apple consigue que la tecnología patentada —al menos en la forma reconocida por las oficinas estadounidenses— no se esté “usando” tal cual en el dispositivo que se pretendía prohibir.

Pasos para recuperar la función de medición de oxígeno en sangre en EE.UU.

¿Eres de los que compró un Apple Watch Series 9, Series 10 o Ultra 2 en Estados Unidos y te quedaste sin oximetría por meses? Si quieres recuperar ya mismo ese monitoreo, el proceso es sencillo, aunque tienes que cumplir dos requisitos técnicos fundamentales:

  1. Actualiza tu iPhone a iOS 18.6.1. No hace falta esperar a una versión mayor ni a la próxima beta. Esta actualización ya circula por todos los canales oficiales de Apple. Ve a Configuración, entra en General, pulsa en Actualización de Software y sigue las instrucciones. Si aún no te sale, dale unas horas, suele tardar en aparecer para todos los usuarios.
  2. Actualiza tu Apple Watch a watchOS 11.6.1. Aquí el proceso es igual de fácil: abre la app Watch en el móvil, entra en General, Actualización de software y descarga la última versión. Asegúrate de que el reloj tiene la batería bien cargada y está cerca del iPhone durante la actualización. Lo típico de cualquier firmware moderno, vaya.
  3. Vincula y sincroniza el reloj con el iPhone después del reinicio.

“Actualizar ambos dispositivos es obligatorio para habilitar la opción de medición de oxígeno en sangre tras la disputa con Masimo.”

Una vez ambos dispositivos corren bajo esas versiones específicas del sistema operativo, ya podrás volver a medir tu oxígeno en sangre desde el reloj, aunque, como decía antes, el resultado solo se consultará en la Salud del iPhone, en el bloque Respiratorio. Toca acostumbrarse a abrir el móvil para ver los registros, aunque el flujo de datos y la experiencia siguen siendo bastante sencillas.

Diferencias clave tras la actualización: ¿qué ha cambiado exactamente?

Muchos me preguntan: “¿Y la medición es igual de fiable?” “¿Pierdo estadísticas?” “¿Vale la pena actualizar?” Vamos a aterrizar los cambios prácticos:

  • El sensor en el Apple Watch NO ha cambiado. La recogida de datos biométricos es igual a la de antes de la disputa; lo diferente es la ruta que sigue para ser procesada.
  • Los resultados ahora solo aparecen en la app de Salud del iPhone. Olvídate de paneles, gráficos, complicaciones rápidas o alertas inmediatas en la pantalla del reloj. Ahora, cuando termines de medir, tendrás que acudir sí o sí a tu móvil.
  • La medición depende de ambos dispositivos actualizados y enlazados. Si el Apple Watch no puede comunicarse con su iPhone por estar fuera de alcance, la función queda deshabilitada temporalmente. Es una pequeña limitación para quienes suelen salir a entrenar solo con el reloj.
  • El flujo de registro es el mismo para datos históricos. Puedes ir a Respiratorio, visualizar los promedios, valores más altos y más bajos, e incluso consultar tu evolución diaria o semanal. La diferencia está en el acceso, no en la calidad del registro.

A nivel técnico, esto no cambia la utilidad central de la función. Si usabas la medición de oxígeno en sangre después de una carrera o durante una expedición en altura, puedes seguir monitorizando, solo que la lectura es asíncrona y requiere el móvil para visualizar los resultados. Cierto: es menos flexible. Sin embargo, esta solución temporiza la disputa legal mientras Apple y Masimo acaban de limar sus diferencias (si es que algún día lo hacen).

¿Existen diferencias para modelos vendidos fuera de Estados Unidos?

Otro tema recurrente en foros y redes: “Vivo en España/Ecuador/Colombia, ¿qué ocurre con mi Apple Watch?” Buenas noticias: nada ha cambiado fuera de EE.UU. Los Apple Watch Series 9, Series 10 y Ultra 2 comprados en otros países mantienen la medición de oxígeno en sangre tal y como la lanzaron, es decir, procesamiento en el reloj y visualización directa. Las actualizaciones no alteran la mecánica estándar porque el pleito Masimo vs. Apple se limita al mercado estadounidense.

“Si tu Apple Watch viene de fuera de EE.UU., puedes seguir usando el monitoreo de oxígeno en sangre como siempre.”

Eso sí: en determinados casos, si adquieres un Apple Watch importado desde Estados Unidos —por ejemplo, a través de Amazon o durante un viaje—, la función de oximetría seguirá el modelo aplicable al país de compra. Así que atento a ese detalle si eres de los que compra gadgets cruzando fronteras.

¿La experiencia de usuario sale perdiendo?

Aquí depende del perfil de usuario. Si tu costumbre era consultar el porcentaje de oxígeno en sangre nada más entrenar o pasear por la pantalla del reloj, perderás inmediatez. Tienes que recurrir a la app móvil, con el consiguiente retraso y un punto menos de comodidad. Por otro lado, quienes usan el Apple Watch más como complemento de bienestar o simplemente como un registro histórico, apenas notan el cambio. La funcionalidad está ahí, no desaparece, solo que da un paso atrás en autonomía.

Hay quien diría que esto es una chapuza improvisada. Para mí, más bien, es la traducción práctica de cómo la tecnología y el derecho se cruzan cuando menos lo esperas. Apple asegura la continuidad de una función clave para su ecosistema, cumple con las leyes locales y deja abierta la puerta a mejoras futuras según evolucione el caso judicial.

Resumiendo: la actualización a iOS 18.6.1 y watchOS 11.6.1 devuelve la medición de oxígeno en sangre a los Apple Watch afectados en EE.UU., aunque con el matiz de que el procesamiento ocurre ahora en el iPhone y los datos solo se consultan en la app Salud. El sensor sigue siendo el mismo, la utilidad general prácticamente no varía, pero la experiencia se vuelve algo menos directa y ligeramente más dependiente del móvil. Hasta ahí el sacrificio que exige la ley. Si quieres mantener tu dispositivo al día y no perder funcionalidades básicas, toca pasar por el aro y actualizar ambos sistemas.

Limitaciones, especificaciones y el mensaje de Apple: ¿para quién sirve realmente la medición de oxígeno en sangre?

Aquí viene lo que todos los usuarios de Apple Watch —y los que piensan comprarse uno— deberían tener claro before lanzarse a actualizar o a discutir en foros: la función de medición de oxígeno en sangre no es universal ni lo pretende. El restablecimiento de esta característica tras la disputa legal con Masimo se aplica exclusivamente a los modelos vendidos en Estados Unidos. Da igual si en tu tienda favorita de España o Ecuador ves la misma caja o lees los mismos folletos técnicos; el contexto legal marca la diferencia y aquí Apple funciona casi como si tuviera “dos realidades paralelas”.

¿Quién se ve afectado por la actualización/restricción? Este detalle es más importante de lo que parece.

  • Solo los Apple Watch Series 9, Series 10 y Ultra 2 VENDIDOS dentro de EE.UU. activan esta limitación. No es que tu reloj se vuelva más torpe o menos avanzado, es que Apple decide cumplir al pie de la letra con lo que las autoridades locales le exigen para mantener la venta de estos modelos en su país principal. La funcionalidad se ajusta por software según la región de venta.
  • El funcionamiento sigue igual para cualquier usuario fuera de EE.UU. Si tu modelo fue comprado en Colombia, España, Ecuador o Panamá, puedes relajarte: el procesamiento se sigue haciendo en el propio reloj y los resultados aparecen como antes. Tu experiencia no cambia.
  • ¿Relojes importados o comprados durante un viaje? Aquí es donde se complica la cosa. Si adquiriste el dispositivo en EE.UU., aunque lo uses en Europa o Latinoamérica, será el perfil del hardware/software de ese país el que marque la diferencia. Es decir, la función se rige por su origen, no por la SIM ni tu ubicación. Muchos usuarios compran productos Apple fuera para ahorrar o buscar modelos exclusivos, pero con el Apple Watch esa decisión te ata a la política estadounidense.

Por si quedaba alguna duda: fuera de Estados Unidos, ni la actualización a iOS 18.6.1 ni a watchOS 11.6.1 van a modificar cómo accedes ni dónde consultas los datos de saturación de oxígeno. Los registros siguen ahí, a un toque en el propio reloj. Esto lo recalco porque, en grupos de Telegram y foros, la confusión es total, y es normal: pocas compañías gestionan su ecosistema “a la carta” de una manera tan milimétrica como Apple.

¿Qué es —y QUE NO ES— la función de medición de oxígeno en sangre según Apple?

Aquí hay que ser directos. Apple lo ha repetido: la medición de oxígeno en sangre de sus relojes sirve como complemento de bienestar. No es, ni será (al menos de momento), una herramienta de diagnóstico clínico. Si necesitas fiabilidad médica, la compañía recomienda usar oxímetros profesionales y consultar a tu doctor. En lenguaje llano: nada de volverse doctor de sí mismo por muchos gráficos bonitos que veas en la app Salud.

Sí, es útil para los que quieren llevar un control de sus niveles en actividades deportivas, entrenamientos de altura, senderismo o para quienes desean datos adicionales sobre su sueño y estado físico general. Pero —y esto es fundamental para evitar dramas— el Apple Watch ni diagnostica ni sustituye una consulta médica. Es ese colega que te lanza pistas sobre cómo anda tu cuerpo, pero que no puede firmar recetas.

“La función de oxígeno en sangre en Apple Watch orienta tu bienestar, no reemplaza a un profesional ni un dispositivo médico certificado.”

  • No detecta enfermedades ni es un sustituto de oxímetros de grado médico. La precisión es suficiente para uso cotidiano, pero carece de las certificaciones clínicas tradicionales.
  • No genera alertas de emergencia automáticas ni diagnósticos de salud. Si tienes un problema respiratorio real, no te fíes solo del dispositivo. Consulta a un especialista.
  • No está diseñado para personas con afecciones cardíacas, pulmonares ni para pacientes de alto riesgo. Su fin es informar y acompañar de forma preventiva a deportistas, aficionados al outdoor o usuarios preocupados por su bienestar.

¿Significa entonces que la función es “poco útil”? Para nada. Es ideal para quienes aman recopilar datos, seguir tendencias personales, explorar si hay patrones asociados al estrés, la práctica de deporte o cambios en la altitud. Además, queda perfecta para los fanáticos del ecosistema Apple, quienes usan Salud como centro de control integrado con otros gadgets como el iPhone y el iPad.

No son pocas las veces que algún amigo —o incluso un cliente— ha sacado pecho mostrando su “racha” de monitorización de oxígeno tras una carrera o después de un viaje largo en la Sierra. Ese momento de satisfacción al ver tus parámetros mejorar día tras día, simplemente, no lo da cualquier dispositivo. La popularidad está justificada si eres de los que vive conectado y pendiente de cada métrica.

Eso sí: tenlo en cuenta si esperabas magia. Esto no va de telemedicina ni de tratamientos remotos desde tu muñeca. El Apple Watch es el aliado ideal para estar más pendiente de ti, identificar posibles variaciones y tener una referencia en tu historial personal. Pero poco más; aquí no hay diagnósticos ni alarmas en tiempo real para emergencias graves.

Preguntas frecuentes sobre la limitación y uso del oxígeno en sangre: ¿qué quieren saber muchos usuarios?

  • ¿Recuperaré toda la funcionalidad original con la actualización? No del todo. Podrás volver a medir y consultar valores, pero ya no los ves en el reloj directamente, solo en el iPhone. Paciencia.
  • ¿Qué pasa si no actualizo uno de los dos dispositivos? No se habilita la opción. Deben estar ambos (iPhone y Apple Watch) en las últimas versiones. Aquí no valen atajos ni hacks alternativos.
  • ¿Mi Apple Watch vendido en España dejará de funcionar si actualizo? Para nada. Ni se limita ni desaparece la función ni pierdes datos. Solo los de EE.UU. ven el cambio en la ruta de acceso a los datos.
  • ¿Apple podría cambiar el funcionamiento en mi región más adelante? Las actualizaciones dependen siempre del marco legal del país. Si en tu país nadie reclama patentes similares ni hay litigios, seguirás igual.
  • ¿Puede la funcionalidad evolucionar si el caso legal se soluciona? Todo apunta a que Apple buscaría recuperar la visualización directa en el Apple Watch si llega a un acuerdo. Mientras tanto, toca conformarse con la solución puente.

Este matiz legal y técnico pone de manifiesto cómo el entorno de los wearables de salud no solo depende de avances de sensores o apps más sofisticadas. La experiencia de usuario también está marcada por lo que se permite —o no— según las leyes y licencias vigentes en cada país. Es el lado menos sexy de la tecnología, pero uno que conviene entender para evitar frustraciones o confusiones.

Mi consejo: si te apoyas en la medición de oxígeno en sangre del Apple Watch para tus rutinas de ejercicio, la actualización es una gran noticia. Solo recuerda que el acceso cambia de lugar, nada más. Si tu prioridad es la salud clínica certificada, busca un oxímetro profesional y usa el reloj como complemento de control —no como sustituto—. Y si eres de fuera de EE.UU., sigue disfrutando del acceso directo desde tu muñeca, porque nadie ha tocado esa característica. Hasta ahora.

“Pensar la tecnología fuera de su contexto legal hoy es ingenuo: la ventaja muchas veces está en saber adaptarse más rápido que tus competidores.”

Apple, innovación y software: cómo esquivar las trampas legales sin perder el alma (ni el mercado)

Vamos al meollo del asunto: ¿qué enseña esta movida de Apple, más allá de los tecnicismos y los códigos legales? Aquí tienes una lección de manual sobre innovación, adaptabilidad, derecho y estrategia empresarial. Porque sí: cuando tu producto cruza la línea roja de una patente ajena —sobre todo si hablamos de biométricos y salud conectada—, el partido no se juega solo en laboratorios de Cupertino o en pasillos de tiendas lujosas; se decide también entre abogados y burócratas que pueden convertir tu longevo “reloj inteligente” en una pulsera normal y corriente en cuestión de semanas.

Apple, que sabe pelear en todos los terrenos, lo ha dejado claro: su ecosistema wearable va mucho más allá de un simple gadget para hacer deporte. Cuando saltó el bloqueo por la disputa con Masimo, en vez de resignarse y dejar una función clave fuera de juego (con todo lo que eso supone en reputación, cuota de mercado y confianza del cliente), la compañía optó por lo que lleva décadas haciendo: reinterpretar su propia tecnología, dar la vuelta al software y mantener viva la experiencia, aunque toque negociar ciertos límites técnicos. Su solución —mover el procesamiento de datos del reloj al iPhone— no solo esquiva la prohibición, sino que subraya cómo Apple ve el software como tabla de salvación, arma legal y recurso para garantizar que, pase lo que pase, tú como usuario no te bajes del ecosistema.

Eso dice mucho, muchísimo, sobre el ADN de la empresa. Apple prefiere reinventar el flujo funcional de sus productos antes que aceptar perder mercado en Estados Unidos. Ojo: ¿cuántas otras marcas harían un desarrollo técnico solo para rodear una sentencia? El grueso del sector sería más bien de sacrificar usuarios y pasar al siguiente producto. En cambio, Apple puso a trabajar a ingenieros, abogados y diseñadores para adaptar watchOS y iOS al nuevo escenario legal estadounidense en tiempo récord. Esa agilidad —casi camaleónica— es lo que los diferencia de la competencia en el segmento de wearables de salud.

“En Apple, la innovación no es solo lanzar productos: es responder rápido y con cabeza a cualquier traba del mercado.”

Lo más interesante aquí no es solo el arreglo técnico, sino lo que implica a nivel de estrategia y posicionamiento. Apple deja claro que, mientras otros ven una disputa legal como un muro infranqueable o una excusa para dejar de mejorar, ellos ven una línea de meta movible. Cuando la regulación aprieta o las patentes cierran puertas, en vez de quedarse quietos, buscan atajos legales elegantes que, a la vez, refuercen su imagen premium, fiable y “centrada en el usuario”. Es decir: no dejan que una prohibición —ni siquiera en el país que concentra la mayoría de sus ventas— mine la experiencia de sus clientes ni altere la percepción de valor de sus dispositivos.

Queda clara la apuesta por la innovación orientada al usuario. Y aquí, la palabra clave es “orientada”; no solo innovar por innovar o por ganarle la carrera a los demás. Apple busca que ajustes técnicos más o menos invisibles para el consumidor no supongan un trauma ni rompan la fluidez de su día a día. Sí, hay una pérdida temporal de inmediatez en la consulta, pero no hay ruptura: el ecosistema aguanta y reaparece incluso más cohesionado, porque la marca decide asumir el reto y responder con elegancia creativa.

Esto, además, manda una señal directa al resto de fabricantes de wearables de salud: el futuro no está solo en lanzar sensores más precisos o en meter 50 apps nuevas, sino en saber moverse en el tablero global de la regulación y anticipar cuándo deberás pivotar antes que la competencia. Quien se duerme, se queda con la función bloqueada y pierde relevancia en un clic. Por eso, la historia entre Apple y Masimo es mucho más que un simple cambio a nivel de usuario en EE.UU.: es una declaración de intenciones de hasta dónde una gran marca puede proteger su ecosistema cuando se conjugan innovación, rapidez y visión estratégica.

¿Por qué Apple opta por reinterpretar su software y no retirar la función?

Piensa en esto: el típico gigante que camina descalzo por un terreno judicial tan resbaladizo suele recortar, callar y asumir las pérdidas. Apple, en cambio, abraza el problema. Opta por traducir el litigio en una oportunidad para pulir su software, reforzar la integración entre dispositivos y, sobre todo, no quebrar la confianza que han depositado quienes invierten en su tecnología. Aquí se ve hasta qué punto los de Cupertino entienden su base de usuarios como algo más similar a una comunidad fiel que a una simple “cartera de clientes”.

Desde fuera parece solo un ajuste, pero desde dentro, es toda una lección sobre cómo defender el valor percibido de un producto. Que la medición de oxígeno en sangre no se llegue a ver en la pantalla del reloj, sino en el móvil, es un peaje. Sin embargo, Apple lo vende y lo documenta como la manera óptima de cumplir con la legalidad sin dejar desprotegido al usuario. Quien necesita ese control para su bienestar —deportistas, personas con intereses en monitorización, aficionados al outdoor— sigue disfrutando de la característica, solo adaptada. Eso, guste o no, tiene mucho mérito.

Preguntas frecuentes sobre la estrategia de Apple: ¿cuál es la verdadera jugada?

  • ¿Se trata de una solución temporal o Apple la va a mantener?
    Hoy es la manera más limpia de esquivar el bloqueo. Si las autoridades o la propia Masimo aceptan otro tipo de negociación, no sería raro ver un ajuste hacia el modelo 100 % original.
  • ¿Supone esto una desventaja frente a otros fabricantes?
    No necesariamente. De hecho, refuerza la resiliencia del ecosistema y demuestra que las funciones clave estarán vivas siempre que la ley lo permita. Competidores menos ágiles pueden tardar años en dar una respuesta similar.
  • ¿Afecta a otros datos biométricos?
    De momento solo a la saturación de oxígeno en sangre en EE.UU. El resto de mediciones y funciones se mantienen iguales. Eso sí: el precedente podría impulsar a la empresa a anticipar cambios en futuras versiones y a blindar más su tecnología.
  • ¿Arriesga Apple su reputación por haber capado la función?
    La pérdida de inmediatez es un daño colateral que la marca gestiona bien: más vale función adaptada que función retirada, y lo comunican sin grandes dramas.
  • ¿Podría generalizarse este enfoque en otras marcas?
    Probable. A medida que los wearables de salud cruzan caminos con la medicina clínica y las patentes, veremos más movimientos de software y menos de hardware para cumplir con normativas locales.

Apple Watch y salud conectada: ¿qué nos espera en el horizonte?

Si hay algo que queda claro después de esta historia, es que el liderazgo en tecnología de salud no depende solo de sensores avanzados. Va del modo en que marcas como Apple se anticipan, se adaptan rápido y rediseñan la experiencia en función de las imposiciones legales. La capacidad de alterar la arquitectura de un servicio clave —sin perder de vista al usuario y sin dejar brechas en el ecosistema— marca la diferencia en un sector donde, por cada innovación, puede haber cien barreras regulatorias esperándote a la vuelta de la esquina.

¿La moraleja? Ser líder en tecnología hoy significa —mucho más que nunca— saber moverse, saber negociar y saber reinventarse a cada paso. Apple lo hace y demuestra por qué sigue marcando el ritmo, no solo en relojes inteligentes, sino en cómo se articula el futuro de la salud digital. Y si algo nos enseña este caso, es que la innovación real no es solo técnica; es legal, estratégica y, sobre todo, centrada en la experiencia diaria del usuario.

“Las restricciones obligan a crear mejores soluciones. La verdadera innovación no se frena frente a un ‘no’ temporal.”

¿Tienes dudas sobre cómo puede afectar esto a tu Apple Watch o a tu propia estrategia digital de salud? ¿Quieres saber cómo otras empresas pueden aprender de este movimiento? Déjame tus comentarios abajo o contáctame aquí. Siempre se puede ir un paso más allá, incluso cuando las reglas del juego cambian.

Fuente: Apple Watch y la medición de oxígeno en sangre: entre la innovación y las disputas legales

Sergio Jiménez Mazure

Sergio Jiménez Mazure

Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.

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