Saltar al contenido principal
Noticias Innovación IA2 de junio de 2025Por Sergio Jiménez Mazure

El acuerdo entre The New York Times y Amazon que redefine la inteligencia artificial

El acuerdo entre The New York Times y Amazon que redefine la inteligencia artificial

Acuerdo The New York Times Amazon IA. Vaya semana intensa en el mundo de la inteligencia artificial aplicada a los medios. El bombazo: The New York Times firma su primer acuerdo de licencia multianual con Amazon para el uso de su contenido editorial en el entrenamiento de sistemas de IA y en productos como Alexa. Si creías que ya lo habías visto todo en la disputa entre creadores de contenidos y big tech, espera, que esto solo comienza. Esta noticia ha hecho ruido y no solo dentro del gremio periodístico, sino en cada rincón donde la innovación digital y la protección de la propiedad intelectual se cruzan.

¿Por qué es tan relevante? Bueno, antes de perder detalle: estamos hablando de un pacto entre uno de los diarios más influyentes del planeta y el rey del comercio electrónico y la inteligencia artificial generalista. En tiempos de profunda desconfianza hacia lo que vemos en Internet, la lucha encarnizada por los datos y los derechos de autor, este acuerdo cambia las reglas del juego. Lo firmo ahora mismo: estamos ante un hito para la industria. Y no lo digo solo porque el Acuerdo The New York Times Amazon IA ocupe todos los titulares, sino por lo que significa a varios niveles: legal, ético, tecnológico y de negocio.

Piensa esto: hasta hace nada, los medios tradicionales rugían contra el uso de sus artículos para entrenar modelos de IA, pero sin ver ni un centavo a cambio. The New York Times llevaba meses con fuertes pulsos judiciales contra gigantes como OpenAI y Microsoft, alegando explotación no autorizada de millones de piezas de contenido. De repente, el propio Times gira la tortilla, se pone a negociar y le dice a Amazon: “Vale, te presto mis reportajes… pero lo hacemos respetando mis términos y mi propiedad intelectual”. Nuevo capítulo en este culebrón global.

Esta jugada llega justo cuando la industria vive una especie de crisis existencial. Los medios llevan años buscando cómo monetizar su trabajo mientras luchan por no desaparecer en el tsunami digital. La llegada de la IA ha acelerado la urgencia. No es solo el miedo a desaparecer, es la oportunidad –y el peligro– de convertir tu archivo en alimento para las máquinas. Y ojo, no hablamos de “pequeñas cesiones”. El Acuerdo The New York Times Amazon IA abre la puerta a que el periodismo de calidad acabe en las entrañas de asistentes inteligentes, resúmenes automáticos o respuestas en pantalla… pero bajo acuerdo, con reglas claras y compensaciones económicas nunca antes vistas.

¿Y por qué hablo de punto de inflexión, estilo “ya nada será igual”? Porque este acuerdo, al estar rubricado por el NYT y Amazon, no llega en el aire. Viene precedido de rifirrafes judiciales, enfados públicos y muchas miradas puestas en cómo se repartirán el pastel los grandes jugadores. Los demás medios están tomando nota. Las tecnológicas también. Los expertos en comunicación digital y derechos de autor en la era de la IA llevamos semanas debatiendo en foros privados y seminarios cómo va a cambiar la industria a partir de este paso. Para ser sincero, es la primera vez en mucho tiempo que veo a ambos bandos sentados en la misma mesa, negociando desde la conciencia de que se necesitan –y que hay mucho más dinero en juego del que parece.

Para que quede claro: no es el típico acuerdo “corporativo” donde todo queda de puertas adentro. El Acuerdo The New York Times Amazon IA impacta a usuarios como tú y como yo. Si has pedido alguna vez a tu asistente virtual que te cuente lo último en geopolítica, deportes o gastronomía, tu experiencia podría cambiar pronto. Los nuevos sistemas de IA de Amazon podrán, por primera vez, responderte usando datos extraídos directamente de la redacción del NYT. Imagínate la diferencia entre info de primera mano y resúmenes genéricos: la confianza y fiabilidad –el oro de esta nueva era– empiezan a cotizar alto.

Me detengo un segundo aquí, porque la movida no solo va de licencias, sino de reputación y posicionamiento. Amazon gana legitimidad ante el usuario final al ofrecer información verificable y marca la distancia con rivales que aún viven la disputa legal. El Times se asegura control, dinero y vigencia en el universo digital. Pero el verdadero giro de tuerca viene con el mensaje que lanza al resto de la industria: hay una vía para convivir con la inteligencia artificial, pero debe estar basada en los acuerdos y el respeto a quienes crean la información, no en el simple scrapeo masivo sin consentimiento. Es el inicio de negociaciones más maduras y menos salvajes entre quienes generan valor informativo y quienes lo integran en productos de consumo masivo.

Puedes imaginar que esto va a dar que hablar, y no solo a corto plazo. Así que, si trabajas en medios digitales, marketing de contenidos, consultoría en IA o simplemente quieres estar al día de cómo evolucionan los grandes mercados de la data, no pierdas de vista este acuerdo. Lo que hoy empieza con el Acuerdo The New York Times Amazon IA terminará siendo, más temprano que tarde, la nueva normalidad en el sector. Hay mucho más que titulares detrás; esto va de poder, de dinero y de la redefinición de la confianza en la información digital.

En los siguientes apartados vamos a desglosar qué hay detrás de la letra pequeña, cómo va a impactar en el día a día de empresas, usuarios y profesionales, y cómo este nuevo escenario exige pensar de otra manera en la estrategia de comunicación y contenidos. Porque —te lo aseguro— después de esto, ni los periódicos, ni las tecnológicas, ni la IA volverán a ser lo que eran.

¿Tienes dudas sobre cómo la IA puede transformar tu comunicación digital? ¡Hablemos!

Qué hay en el acuerdo: contenido, usos y jugadas estratégicas

Vamos al grano. El Acuerdo The New York Times Amazon IA no es cualquier trato. Ya desde la letra pequeña se nota que ambas partes vienen aprendidas de otras batallas y con las cicatrices frescas de disputas multimillonarias —y mediáticas— sobre propiedad intelectual. Así que aquí no hay improvisaciones: cada línea tiene intención, y los límites están clarísimos, por lo menos en lo que se ha filtrado hasta ahora.

¿Qué consigue realmente Amazon con este movimiento? ¿Qué está dispuesta a ceder la redacción más famosa del planeta? La respuesta corta: tres líneas de contenido bien diferenciadas, sí, pero que juntas forman un arsenal brutal para cualquier sistema de inteligencia artificial:

  • Artículos periodísticos del propio The New York Times. Desde crónicas internacionales, informes económicos, reportajes de investigación, hasta las columnas de opinión que marcan tendencia y alimentan debates en redacciones de medio mundo.
  • Recetas y material de NYT Cooking. El vertical culinario del Times no solo es popular, también lleva la autoridad y el sabor de quienes entienden que la comida es parte de la cultura. Aquí no se habla solo de paso a paso —también hay historias, contextos, técnicas, estilos y una forma de contar la gastronomía completamente reconocible.
  • Deporte e información de The Athletic. Cualquier fanático sabe que The Athletic es la joya deportiva de la corona. No es solo resultados o estadísticas, es análisis en profundidad, historias humanas y reportajes que conectan con millones de aficionados en el mundo anglosajón.

Por supuesto, llama la atención una gran ausente en ese catálogo: Wirecutter, el sitio top de reviews de productos del NYT, queda fuera del acuerdo. No es casualidad. Ahí hay una relación tradicional con Amazon que, por lo visto, ya genera pingües beneficios con enlaces de afiliados y colaboraciones directas. No quieren mezclar churras con merinas ni provocar choques contractuales raros. Así que Wirecutter sigue su rumbo y todos tranquilos.

¿Qué puede hacer Amazon con este tesoro de contenido?

No te creas que esto es un “barra libre”. Tampoco hablamos de una simple reventa con royalties. El Times no va a perder el control sobre su archivo ni se ha bajado del pedestal por dinero rápido. Todo lo contrario, lo que han pactado es la cesión controlada del uso, con propósitos específicos y —esto es clave— con la posibilidad de renegociar en cada renovación gracias a la fórmula multianual.

En la práctica, Amazon obtiene una licencia para:

  1. Entrenar sus modelos de lenguaje extenso (LLMs). Aquí está el manjar principal. Hasta ahora Alexa y los sistemas de IA de Amazon se alimentaban de contenido fragmentado, a menudo de calidad discutible, y dependían mucho de asociaciones externas. Con esta alianza, tendrán acceso privilegiado a uno de los fondos de información más robustos, verificados y respetados. ¿Resultado? Un salto brutal en la capacidad de sus modelos para entender el contexto, sintetizar temas complejos y mantener una conversación realista, llena de matices y actualizada. Puedes esperar una Alexa mucho menos “robotizada” y más afilada tanto en fondo como en forma.
  2. Integrar información original del NYT en sus respuestas y servicios. Imagínate pedirle a Alexa —o a cualquier otro producto con IA de Amazon— un resumen del cambio climático, la última receta estrella, o el análisis tras una final de Champions. Amazon ya no tiene que limitarse a leer titulares genéricos o reinterpretar datas vagas: ahora puede darte info contrastada con el sello del Times. Esto impacta a Kindle, Alexa, tablets, Fire TV y cualquier otro dispositivo que Amazon quiera cargar con IA conversacional.

De hecho, la diferencia se va a notar sobre todo en dos terrenos:

  • Calidad y fiabilidad de las respuestas. Se acabó el problema de los datos sin fuente o de los resúmenes que dejan la mitad fuera. Acceder al archivo del NYT significa saborear información escrita por profesionales, contrastada, con contexto y sin ese “ruido” de la web abierta donde todo el mundo remezcla todo sin filtro alguno.
  • Tiempo real y profundidad. Amazon podrá integrar información actualizada casi al momento y con un nivel de profundidad que, hasta hace poco, solo estaba disponible para los lectores de la web o suscriptores del Times. Un notición si quieres estar informado y no tienes tiempo para rebuscar.

¿Esto está pensado solo para Alexa?

Para nada. Aunque Alexa va a ser la cara visible —la que más se va a beneficiar del acuerdo desde el punto de vista del usuario común— la jugada va más allá. Amazon planea empoderar todos sus productos y plataformas de IA: asistentes por voz, herramientas de búsqueda interna, recomendaciones personalizadas, incluso procesamiento de datos para negocios B2B.

Imagina, por ejemplo:

  • Resumen de artículos del NYT incluidos de serie para usuarios Prime
  • Recetas interactivas de NYT Cooking, guiadas paso a paso desde una tablet en tu cocina
  • Alertas deportivas y análisis tras partidos que mezclan la velocidad de la IA con la credibilidad de periodistas humanos

Lo que buscan —y parece que lo están logrando antes que los otros grandes rivales— es combinar el músculo tecnológico con contenido verdaderamente premium. Aquí no es suficiente tener millones de líneas de texto, hace falta tener lo que Google llamaría EAT: experiencia, autoridad y confianza. Justo donde el NYT destaca desde hace un siglo.

El verdadero salto está en transformar asistentes y plataformas en fuentes de información fiable, no solo en repetidores de datos sin filtrar.

¿Y cuál es el truco? La letra pequeña del control

Lo relevante —y no es menor para el sector de los medios y la IA— es que el Times no vende su archivo al mejor postor. No estamos ante un “Mejor postor, llévese todo el contenido”. Los términos y usos quedan cuidadosamente pactados y sujetos a auditoría; nada de minería extendida sin límites. Si mañana Amazon decide abrir un producto nuevo o busca ampliar los usos, sí o sí toca renegociar condiciones (y pasta, claro).

Además, el acuerdo resguarda el prestigio: el Times podrá supervisar cómo y cuándo se usa su marca, y tiene los mecanismos legales para evitar distorsiones, manipulaciones o usos que devalúen el periodismo original. Esto también es una señal a otros medios que se están pensando si entrar en el juego—o en la pelea—de las grandes tecnológicas.

¿Cómo se va a notar esto en tu día a día?

Si eres usuario asiduo de Alexa o productos de Amazon, prepárate para notar esa diferencia en la manera en la que accedes a la información de calidad sobre IA, recetas, deportes y actualidad. Ya no estarás preguntando a un bot cualquiera: estarás accediendo, de facto, al archivo del New York Times. Imagina el valor, por ejemplo, para empresas que usan soluciones de Amazon para automatización, consultas rápidas o análisis de contexto en tiempo real. Comprar fiabilidad nunca estuvo tan en boga.

En el fondo, esta movida también redefine las reglas para la competencia. Los demás asistentes y modelos de IA deberán buscar acuerdos propios o arriesgarse a seguir en la cuerda floja legal. El usuario medio ni siquiera sabrá —ni falta que hace— todo lo que se juega en los despachos. Pero tú sí: detrás de cada respuesta solvente, de cada resumen que no falla, habrá horas de negociación, acuerdos, cláusulas y una industria que ha decidido ponerse seria con su propiedad intelectual.

“El acuerdo pionero con Amazon les convierte en pioneros en monetizar periodismo frente a la ola de IA generativa.”

Esta es la base donde se juega la batalla de los próximos años. Toma asiento, que lo fuerte todavía está por llegar.

Impacto real: qué cambia (de verdad) en la industria con el Acuerdo The New York Times Amazon IA

Vamos al grano: ¿por qué el Acuerdo The New York Times Amazon IA tiene a medio sector consultando abogados, estrategas y jefes de producto? Porque aquí no solo se vende texto; se vende legitimidad, futuro y una cierta tranquilidad para quienes llevan años sintiendo el aliento de la inteligencia artificial en la nuca. La movida no va solo de derechos o royalties. Cambia todo el tablero para los medios, los gigantes tecnológicos y, si me apuras, el propio usuario que mañana va a exigir respuestas fiables y no chapuzas random en sus asistentes o feeds.

¿Por qué la propiedad intelectual cotiza tan alto de repente?

Sencillo: durante años, muchos medios veían cómo sus artículos, su investigación original y el sudor de redacciones enteras servían —sin permiso— de carnaza para alimentar modelos de IA. ¿El resultado? Cero ingresos nuevos y el temor (fundado) de perder la voz, el tráfico y la confianza de la audiencia. Si cualquier IA puede escupir un resumen con tus datos sin ni siquiera mencionarte, ¿qué sentido tiene invertir en periodismo de fondo? Aquí es donde el acuerdo del Times marca el rumbo.

  • Se reconoce el valor de la información original. Al cerrar un trato con una big tech, el Times da el paso que todos pensaban imposible hace solo meses: pone precio y condiciones a su contenido. Adecuado o no, es el inicio de que el “vamos a pillar texto y ya” sea visto como mala praxis, o incluso delito si no existe acuerdo detrás.
  • El concepto de “archivo protegido” cobra fuerza. Si tú eres editor, sabes que tu mejor fondo no es solo histórico, es una póliza de futuro en mitad de la tormenta digital. A partir de hoy, cualquier medio que invierta en contenido premium puede empezar a negociar. Se acabaron esos acuerdos de saldo firmados deprisa, sin garantías ni retornos claros.
  • Nueva vía de ingresos, y no es menor en plena crisis del sector. Este acuerdo, más allá de la cifra exacta (que, como siempre, nadie de arriba va a confesar), marca el inicio de una economía donde el periodismo de calidad vuelve a facturar bien… aunque sea a través de rutas poco convencionales.

¿Amazon gana solo músculo tecnológico, o algo mucho mayor?

Amazon —y no hay que ser adivino— busca algo más grande que retroalimentar Alexa o meter tres recetas en tu Fire TV. Con este acuerdo, pasa de ser aspirante a protagonista. Primero, porque se hace con el sello de credibilidad que da trabajar mano a mano con el New York Times. Pero, sobre todo, porque aprovecha antes que nadie el giro de timón legal y ético que se impone en el sector.

  • Ventaja competitiva brutal frente a su competencia. Mientras otros siguen litigando, Amazon presume de haber convencido (y pagado) por información original de calidad. El resultado: asistentes menos robotizados, menos huecos y menos “pagafantas” de la web abierta; productos con EAT (experiencia, autoridad y confianza) que le sacan varias cabezas a la competencia.
  • Huye del riesgo reputacional y legal. No es ningún secreto que la mitad del sector se enfrenta a denuncias o amenazas de los grandes grupos editoriales. Amazon, al pactar, no solo se ahorra demandas millonarias, sino que se coloca en la casilla “buen ciudadano”, lo cual, dicho sea de paso, a la hora de negociar con gobiernos y reguladores, suma puntos… y de los grandes.
  • Información fiable y contexto real en sus sistemas de IA. Ya no hablamos de datos desordenados o opiniones dudosas. Ahora Alexa, Kindle y otras plataformas pueden dar respuestas con la firma y el contexto del NYT. Eso para servicios premium, para nueva oferta educativa, para productos de empresa… y para fidelizar al usuario. Porque si la confianza se devalúa, el usuario se va a la plataforma que mejor la gestione, punto.

¿Qué ganamos los usuarios con este acuerdo?

Puedes pensar que esto solo va de intereses corporativos, pero la verdad es que este tipo de licencias influyen directo en nuestra experiencia digital cotidiana. ¿Cuántas veces has consultado a Alexa o a cualquier sistema automático para no perderte una noticia, una receta o el dato clave detrás del resultado deportivo de la semana? Hasta ahora, lo más probable es que el sistema improvisase respuestas, con suerte, de la Wikipedia, o textos mezclados de aquí y allá.

Ahora, si vives dentro del ecosistema Amazon, prepárate para:

  • Más calidad y fiabilidad. Alexa (y lo que venga) va a operar con fuentes de verdad, con datos contrastados, con profundidad de análisis. Tener el archivo del NYT es como ir a pedir ayuda directamente a los que saben, no a un bot descafeinado.
  • Más acceso, menos barreras. ¿Interesa estar informado a la carta? ¿Recetas guiadas desde la tablet? ¿Análisis postpartido con firma de referencia? Todo eso puede venir empaquetado en tu suscripción Prime o en los nuevos servicios personalizados, integrando lo mejor de dos mundos: la producción periodística y el machine learning.
  • Mejor experiencia de usuario. Los resúmenes automáticos, los contextos rápidos y las respuestas inmediatas ya no serán rellenapáginas. Reflejarán profundidad, contexto, matices culturales. Y si pagas una suscripción al NYT, no te preocupes: el acuerdo cuida la “exclusividad” de ciertos contenidos y mantiene al medio como referencia, no solo como proveedor de datos para terceros.

“Esta alianza da un portazo a la IA improvisada y abre la era del periodismo premium como núcleo de asistentes y sistemas inteligentes.”

¿Y el resto del sector… se queda mirando?

Ni de broma. Esto es lo que los anglosajones llaman un gamechanger. Los medios lo saben. Puede que el Times haya sido el primero —y el que mejor ha negociado, al menos en esta vuelta—, pero nadie quiere quedarse atrás. Grupos editoriales de medio mundo ya estudian cláusulas, abogados, posibilidades técnicas para poner también en valor su archivo. Lo mismo ocurre con startups y tecnológicas medianas que llevan tiempo queriendo competir en el campo de los LLMs sin acabar en el banquillo de los litigios.

¿El nuevo escenario? Cuatro ideas básicas:

  1. Habrá más acuerdos… y más exigentes. El listón lo pone este pacto. A partir de aquí, nada de dar todo el archivo por un par de menciones. Las licencias van a incluir control, revisiones y pagas recurrentes, no solo única vez.
  2. El contenido premium ya no será solo para periodismo escrito. Los verticales especializados, desde podcasts, vídeos hasta data sets temáticos (salud, deporte, gastronomía), entran a la mesa de negociación.
  3. La frontera entre legalidad y piratería digital se endurecerá. Los sistemas de IA que no paguen, arriesgan demandas, bloqueos e incluso salidas del mercado. Y si hay acuerdos legítimos, las propias plataformas van a preferir esas rutas para evitar problemas —y fardar de transparencia.
  4. Se profesionaliza el mercado de la licencia. Se acabó el “quién se descarga más o raspa mejor”. Ahora la cuestión es quién es capaz de negociar de tú a tú, defender el valor de su archivo y ofrecerlo bajo reglas que refuercen la marca, no la diluyan.

¿Quién pierde con este giro?

Sería ingenuo pensar que el cambio no tiene coste. Si tú eres un medio que vive solo del clickbait o de remezclar lo que otros escriben, te vienen tiempos complicados. Los sistemas de inteligencia artificial con licencia —como los de Amazon tras este acuerdo— van a barrer en calidad a cualquier otro bot clónico que surja chupando contenido “libre” sin derechos. Y a nivel usuario, también podemos esperar el cerco a las fake news: los asistentes afinarán mucho más los filtros y los manantiales de desinformación no lo tendrán tan fácil para colarse en las respuestas automáticas. Será más sencillo distinguir contenido premium del refrito dudoso, aunque no desaparezca del todo el ruido digital.

Por otro lado, los medios pequeños, sin archivo propio o capacidad de negociar, pueden quedar fuera de la fiesta de los acuerdos millonarios durante un tiempo. Pero también hay opciones: especializarse, diferenciarse y buscar nichos donde la IA aún dependa de datos originales que nadie más ofrece. No todo es para los grandes, pero se acabó el café para todos.

¿Y a medio plazo, cómo afecta a quienes trabajamos en comunicación digital, marketing y consultoría?

El efecto es directo. Agencias, marcas y consultores debemos repensar cómo y dónde nutrimos nuestros sistemas automáticos, asistentes virtuales o plataformas de recomendación. Si quieres jugar en primera división, vas a necesitar acceso a contenido licenciado, sea propio o de terceros. Olvídate de basar tu propuesta en el scrapeo masivo que antes toleraban los algoritmos sin pedirte cuentas.

Esto también favorece la personalización real, la segmentación de audiencias y la innovación en productos digitales: desde chatbots a medida, resúmenes inteligentes para sectores verticales, cursos formativos con fuentes verificadas… todo eso parte de licenciar bien la base. Y si eres periodista, creador de contenido o gestionas derechos de autor, llegan tiempos donde tu trabajo se puede cotizar como nunca antes. Todo depende de cómo negocies y cómo expliques a las tecnológicas el verdadero diferencial de tu producción original.

“El verdadero cambio es que las reglas, por primera vez en años, empiezan a ser claras, pactadas y ganan todos los que apuestan por la calidad.”

¿Qué conclusión sacamos de todo este tsunami sectorial?

Que no estamos ante un simple titular más. El Acuerdo The New York Times Amazon IA es la pista de aterrizaje para una industria que, hasta ayer, parecía extraviada entre la amenaza de la IA y la nostalgia de sus mejores tiempos. Ahora toca jugar otra liga: medios potentes, tecnológicos gigantes, usuarios cada vez más informados y, sobre todo, un mercado donde la calidad, la autoría y el rigor valen —otra vez— más que nunca.

¿Te gustaría saber cómo estos cambios afectan a tu marca o empresa? Escríbeme y analizamos juntos qué oportunidades abre la nueva era IA + medios premium.

Panorama y futuro: ¿alianzas, competencia o algo intermedio? El nuevo juego entre medios y gigantes de la IA

Bien, ahora toca rematar este tema mirando más allá del «aquí y ahora». Porque sí, el Acuerdo The New York Times Amazon IA sacude el presente, pero la pregunta de fondo es cómo transforma el futuro de la industria. La realidad es que estamos viviendo los primeros episodios de una narrativa mucho mayor, donde medios clásicos y titanes tecnológicos exploran una convivencia tan necesaria como incómoda. El pacto entre NYT y Amazon no es un caso aislado; es la primera ficha de dominó en un tablero global que solo acaba de empezar a moverse.

¿Esto va de colaboración, guerra o simbiosis interesada?

En el entorno de la inteligencia artificial y los medios de comunicación, la línea entre competencia y colaboración se vuelve cada día más difusa. Por un lado, los medios «de toda la vida» buscan proteger su archivo, su valor y su autoridad, tras años de ver cómo tecnológica tras tecnológica aprovechaba contenido ajeno sin pasar por caja. Por el otro, empresas de IA y plataformas digitales necesitan, como nunca, acceder a fuentes robustas y prestigiosas para evitar el fiasco de desinformar a sus usuarios.

¿El resultado? Una especie de “paz fría” basada en acuerdos estratégicos que equilibran estos dos intereses: ni los medios pueden sobrevivir solos, ni las tecnológicas pueden sostener sistemas solventes con puro contenido reciclado. El pacto NYT-Amazon es la muestra tangible de este equilibrio tenso, donde ambas partes entienden —aunque con matices— que la supervivencia se juega en compartir el beneficio y el control.

“No es el fin del periodismo tradicional. Es su reinvención pegada a las tecnologías que van a definir el consumo de información del próximo lustro.”

OpenAI, News Corp, Axel Springer… ¿nuevo club VIP periodístico-IA?

No hay duda: el acuerdo NYT-Amazon dispara la carrera de licencias. OpenAI no se ha quedado quieta. Hace poco, cerraba tratos millonarios con The Washington Post, News Corp (el gigante tras The Wall Street Journal y The Times), Axel Springer (propietario de Politico y Bild, entre otros), The Guardian o The Atlantic. ¿Ves el patrón? Las casas más grandes, las marcas con mayor autoridad y más tráfico, están ya monetizando la entrada de su archivo en la economía de la IA generativa.

¿Quién queda por fuera? Medios regionales, sitios independientes, verticales de nicho… pero esto no durará mucho. La presión de mercado, la cobertura de prensa y la propia demanda de calidad en los asistentes hará que otros jugadores busquen su lugar en este club VIP, negociando desde su especialización o valor diferencial.

¿Veremos un mercado negro de datos y contenido no licenciado?

No hay que engañarse. Donde hay dinero y poder, surgen atajos. A corto plazo, todavía veremos IA alimentándose en la sombra de contenido raspado, pirata o sin permiso expreso. Pero la tendencia es clara: los sistemas más robustos, legales y reputados apostarán por licencias oficiales. Los acuerdos tipo NYT-Amazon, OpenAI-Guardian y demás generarán una doble vía: quienes pagan y quienes asumen riesgos reputacionales y judiciales cada vez mayores.

Para el usuario final, la diferencia será notoria en la calidad de respuestas, el contexto y la fiabilidad. Para las marcas y los creadores, esta división de aguas también marcará la estrategia de posicionamiento: apostar por el largo plazo y la confianza, o jugar a la incertidumbre con fuentes poco fiables.

¿Qué pasa en España y América Latina? ¿Se replicará este modelo?

Ojito, porque el modelo ya es global. Aunque los grandes focos estén en EE.UU. y Reino Unido, grupos editoriales en España, México, Brasil o Argentina no están al margen. El apetito de las tecnológicas por archivos redactados en castellano, portugués o francés es real —y las negociaciones (te lo aseguro según lo que me cuentan en foros y conferencias) están en pleno ajetreo. Para medios latinoamericanos, la oportunidad está servida: quienes sepan defender su diferencia, negociar condiciones claras y agruparse para ganar fuerza podrán entrar en la rueda de la licitación de contenidos. No es una cuestión de tamaño, sino de posicionar el valor cultural, la profundidad y la especialización frente a los algoritmos que, hasta ahora, lo devoraban todo sin filtrar.

¿Se acaba la gratuidad del acceso a la información digital?

La gran pregunta que todo el mundo se hace: ¿vamos hacia un internet donde solo prime lo licenciado y de pago? Aquí hay matices. Sí, los contenidos “premium” tenderán a concentrarse en plataformas con acuerdos comerciales, pero siempre existirá el espacio libre, participativo y colaborativo. Simplemente, la diferencia de calidad, profundidad y autoridad será más marcada. Quien quiera acceder a las primeras fuentes, el análisis riguroso o la información exclusiva (sea en IA o web tradicional) necesitará pasar —cada vez más— por modelos de suscripción, micropagos o acceso vía plataformas con licencia oficial.

“La economía del dato y el contenido entra en una etapa de madurez forzada: o licencias, o litigios.”

¿Qué podemos esperar para los próximos años?

  • Más acuerdos globales, pero también más asociaciones locales y verticales. Solo el que entienda el valor único de su archivo conseguirá mover ficha.
  • Regulaciones más duras: tanto Estados Unidos como la Unión Europea y países de América Latina preparan marcos para exigir transparencia y justicia en el uso de datos editoriales y personales.
  • Innovación en productos híbridos: periódicos y tecnológicas crearán nuevas formas de consumir información —resúmenes customizados, feeds inteligentes, asistentes con contexto cultural— con el sello editorial bien visible.
  • Un ecosistema profesional más exigente: desde los creadores freelance hasta las grandes agencias de medios, la clave será dominar la ciencia del licenciamiento y la gestión de derechos en tiempo real.

¿Colaboración, competencia o ambos? El equilibrio imposible pero inevitable

La verdad, no hay un único camino. La relación entre medios y empresas de IA será, durante mucho tiempo, un toma y daca constante. A ratos colaborarán. Otras veces disputarán por la propiedad, el dinero o la narrativa. Pero a grandes rasgos, lo valioso aquí es que las reglas del juego ya no son tan opacas como hace un año. Los acuerdos de este calibre han obligado a todos los actores —de un lado y otro del Atlántico— a sentarse, negociar y entender que solo sobre la confianza y el respeto mutuo prosperará el periodismo de calidad en la era digital avanzada.

En resumen: el Acuerdo The New York Times Amazon IA no cierra un capítulo, lo inaugura. Si trabajas en comunicación digital, IA, periodismo, marketing o consultoría, esto te afecta más de lo que imaginas. Aquí se están decidiendo las reglas de cómo circula la información, cómo se monetiza y quién puede ser prescriptor en un mercado que ya no perdona el error ni la mediocridad.

Se avecina una nueva era informativa donde la vieja batalla entre proteger contenido y expandir audiencia da paso a un modelo donde la calidad premiada y el uso justo vuelven a tener sitio. De ti —y de tu visión para negociar, crear y elegir socios— dependerá si aprovechas esta ola o te quedas atrapado en la orilla.

¿Quieres llevar a tu medio, marca o proyecto a la primera línea de la inteligencia artificial ética y premium? ¡Hablemos y te ayudo a dar el próximo paso!

Sergio Jiménez Mazure

Sergio Jiménez Mazure

Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.

Compartir artículo

Volver a Noticias