Cómo personalizar el tono de ChatGPT para mejorar tu marketing digital en 2024

¿Te imaginas hablar con una IA que, de verdad, se ajuste a cómo te gustaría que conversara contigo? Ahora OpenAI da un paso grande con la personalización de ChatGPT: desde finales de junio, puedes configurar el nivel de calidez, entusiasmo y hasta el uso de emojis en cada respuesta del modelo. Y lo mejor de todo —no hace falta pagar ni desbloquear funciones premium. Es tan simple como abrir la app (o el escritorio), buscar el nuevo menú de Personalización y empezar a jugar con los sliders para dejar a ChatGPT a tu medida.
Desde hace meses, se oía entre bambalinas que OpenAI trabajaba en permitir ajustes más finos del “tono” de la IA. Hasta ahora, muchas empresas (yo incluido, y apuesto a que más de uno aquí también) notaban que los textos generados salían a menudo demasiado “robóticos”, o a la inversa, con una cercanía forzada muy poco natural. Imagina tener que mandar un reporte de resultados de campaña, y que tu IA le meta tres o cuatro “😉” y frases tipo “¡Este equipo lo parte!”. Suena raro. Pero tampoco quieres que suene como la caja de un banco suizo. Ese baile entre parecer frío y parecer “excesivamente amable” es una de las grandes luchas de los marketers con las IAs conversacionales de los últimos años.
Bueno, parece que en OpenAI han escuchado ese problema y lo han puesto fácil: el nuevo sistema te deja controlar, desde un solo lugar, cuánto calor humano (o cuánta sequedad) quieres que transmita la IA. ¿Emails más serios para tu jefe? Le bajas el slider de entusiasmo. ¿Campañas para una marca juvenil en Instagram? Subes calidez, emojis y dejas que ChatGPT saque su costado más energético. Todo con unos pocos toques.
¿Qué incluye exactamente la actualización de ChatGPT?
- Personalización de calidez y entusiasmo: Gracias a nuevos sliders, puedes decidir en cada interacción si la IA debe sonar más efusiva, relajada, “seca” o cercana. Puedes elegir Más, Menos o volver al Por defecto, según lo que te pida la ocasión.
- Gestión precisa del uso de emojis: Ya no hace falta probar prompt tras prompt para que ignore, o añada, emoticonos. Hay un control nítido para que ChatGPT use (o no) emojis según tu preferencia.
- Opciones avanzadas para estructuración: Puedes decidir si prefieres encabezados y listas en los outputs, perfecto para generación rápida de presentaciones, posts o emails visualmente atractivos.
- Integración transparente y multiplataforma: Da igual si eres usuario móvil o te mueves en escritorio; estos ajustes se despliegan para todos, sin muros de pago ni esperas. Ni siquiera necesitas la versión Plus.
La personalización no es solo para los que se pasan el día generando copys en redes o emailings creativos. OpenAI ha incluido estas opciones también para quienes usan la IA en contextos serios, como abogados, financieros, o consultores que necesitan respuestas más sobrias y objetivas. Hay espacio para todos los tonos, y me atrevería a decir que es el primer paso real hacia una IA adaptativa de verdad, capaz de transformarse según el mood del usuario y el canal.
“Ahora el ajuste de calidez, entusiasmo o emojis deja de ser cosa de expertos en prompts. Lo puedes cambiar al vuelo, como quien gira el dial de una radio.”
Contexto previo: ¿Qué fallaba con los tonos base en ChatGPT?
Muchos usuarios, sobre todo en agencias de contenido y equipos de marketing digital de Ecuador y España, venían experimentando con los tonos base de ChatGPT (“Profesional”, “Cándido”, “Excéntrico”), que OpenAI lanzó a finales de 2023. La promesa era sencilla: elegir el “aroma general” de las respuestas con un click. Suena bien, pero en la práctica era fácil quedarse cortos —demasiado formal para lo creativo, demasiado suelto para lo institucional. Además, la versatilidad entre distintos tipos de equipos o marcas quedaba muy limitada.
En mis propios experimentos con clientes de educación y fintech, esos tonos predefinidos servían como un primer filtro, pero la sensación de “corte y pega” aparecía rápida si tenías más de 4-6 prompts encadenados. Las marcas con personalidad propia —desde una startup de delivery en Guayaquil hasta una vinoteca en Chamberí— quedaban atrapadas en estilos poco flexibles. Por eso, esta nueva Oliva de sliders lo cambia todo. Y eso, al final, marca la diferencia: menos IA estándar, más IA a la carta.
El debate real: ¿Hasta dónde personalizar la empatía de la IA?
Curioso, ¿no?, como va el péndulo: hace solo unos meses OpenAI tuvo que echar para atrás los cambios que hacían sonar a ChatGPT como un amigo demasiado adulador (“sycophant-y”, decían en los foros). Había críticas sobre el peligro de respuestas que reforzaran la dependencia psicológica o la adicción al halago, citadas por académicos de Stanford y medios como Europa Press. Así que ahora la brújula gira hacia el control consciente: eres tú quien decide cuánta empalagosidad toleras. Para el trabajo, lo agradezco. Nadie quiere que la IA le lance un piropo antes de cada dato estadístico.
Visto de cerca, lo valioso de esta actualización no es solo la opción de ponerle emojis a los textos. Es la capacidad —algo que muchas veces se pierde en la descripción técnica— de adaptar la empatía artificial en función de quién eres, para qué usas la herramienta y en qué momento. Así, ni te expones a mensajes “fríos” que descarrilan la conexión con tus leads, ni caes en una conversación que podría restar seriedad cuando corresponde. Un cambio simple, pero que cambia el juego.
¿Por qué ahora? El empuje de GPT-5.2 y la presión del sector
Todo esto viene de la mano con el lanzamiento de GPT-5.2, un modelo que, según datos internos de OpenAI que vi citados en foros y prensa tech, reduce las “alucinaciones” un 40% frente a anteriores generaciones. Pero más allá de la precisión, la tendencia que se ve tanto en Estados Unidos como en Quito es clara: clientes y profesionales piden IA que parezca menos máquina y más persona. Esta nueva capa de personalización responde, sobre todo, a esa demanda de humanización tecnológica que, te soy sincero, es ya la norma para cualquier negocio digital que no quiera perder el tren en 2024.
La clave: tienes el poder de moldear la voz digital de ChatGPT a medida, con la inmediatez que exige la realidad actual. Da igual si manejas la comunicación de una empresa agroexportadora o lanzas tu tienda online en el centro de Quito: con estos sliders, tu IA puede sonar tan formal o tan cálida como quieras… en segundos.
Y tú, ¿cuánto entusiasmo le pondrías hoy a tus propuestas? Si te apetece explorar cómo se siente de verdad un ChatGPT hecho a tu manera, este es el momento perfecto para hacerlo. La tecnología nunca había estado tan cerca del usuario, ni tan fácil de ajustar.
Ajustes de tono en ChatGPT: el nuevo as bajo la manga para marketers
¿Has sentido que la IA “te desinfla” una idea, justo cuando necesitas convencer? O al revés, ¿le has pedido algo sobrio y te contesta como si estuviese presentando el prime time de la TV? Te lo digo: ajustar el tono en ChatGPT con sliders de calidez y entusiasmo es el tipo de herramienta que cambia el juego en marketing digital. Sobre todo si buscas resultados reales, no solo textos bonitos.
Mira, llevo años acompañando a equipos de marketing, tanto en Quito como en Madrid, y la queja se repite: la IA es muy lista, sí, pero el tono —esa chispa humana— suele quedarse a medias. El clásico: presentas un informe y parece escrito por HAL 9000, o generas contenidos para redes y suena al típico CM con sobrecarga de café y emojis. ¿La consecuencia? Pierdes autenticidad, y el usuario medio —ese que se traga miles de mensajes al día— lo huele a kilómetros. Ahora, con los nuevos controles de personalización de tono, logras justo lo opuesto: alineas la voz digital con lo que tu audiencia espera o necesita en ese momento.
¿Para qué sirve ajustar calidez y entusiasmo en marketing digital?
- Email marketing más humano: Pongamos que manejas campañas de nurturing. Según vi en el último informe de HubSpot, los emails con tono cálido (pero sin pasarse) incrementan la tasa de apertura y el CTR hasta un 20%. Ahora puedes testear en tiempo real: slider arriba para felicitar a un lead por una acción, o hacia abajo en notificaciones tipo “reinicia tu contraseña”. Probadlo y me contáis; yo lo he hecho con cuentas de SaaS y la diferencia se ve en los números.
- Copys en redes sociales adaptados a cada plataforma: Una cosa piensa el que gestiona Instagram, y otra quien lleva LinkedIn. Genera un mismo post con “más entusiasmo y emojis” para stories o reels, y la versión “más seca y precisa” para B2B y CEOs. Esto, antes, requería horas de edición manual y decenas de prompts. Ahora es cuestión de segundos. Conozco colegas en Cuenca que ya ahorran media tarde de trabajo cada semana solo por tener control granular sobre estos detalles.
- Reportes, análisis y documentación interna: El marketing serio tampoco se libra de la nueva ola. Si tienes que redactar audit trails o síntesis para dirección, puedes quitar casi por completo la “calidez”, centrando la IA en objetividad y claridad. Lo usé para informes de resultados trimestrales en una pyme de Riobamba y el CEO agradeció que todo sonara menos a pitch comercial y más a análisis de verdad.
- Brainstormings y generación de ideas creativas: Los días que la inspiración escasea, un toque extra de entusiasmo en las respuestas IA puede romper el hielo del equipo. Ojo, no todo debe ser “high energy”. Ajusta el slider según la dinámica: más emoción para lluvias de ideas abiertas, menos para ponerse en modo crítico y seleccionar propuestas viables. Esta simple diferencia —que parece tontería— reduce los bloqueos creativos y acelera los ciclos de aprobación.
- Estructuración automática con encabezados y listas: Un 70% del engagement en redes y blogs proviene de contenidos escaneables: listas, conclusiones visibles, titulares claros. Ahora le puedes pedir a ChatGPT que los use —o no— según el canal. Útil si necesitas pitches rápidos para comerciales, slides de formación o carruseles en Instagram donde cada bullet suma.
¿Las pruebas A/B confirman que funciona?
No se trata de teoría, sino de resultados tangibles. Según datos compartidos por agencias de España y Ecuador, las campañas que aprovechan estos nuevos sliders —especialmente en secuencias de mails o anuncios cortos— disparan métricas:
- Hasta un 19% más de aperturas en secuencias de email nurturing cuando se eleva el entusiasmo en momentos clave (p. ej., lanzamiento de producto, bienvenida a nuevos leads).
- Tasas de conversión al CTA un 11% superiores en posts personalizados para segmentos jóvenes, donde los mensajes tenían emoji y tono desenfadado—lo he visto con marcas de moda en Guayaquil.
- Reducción de rebote y aumento del tiempo de lectura media en blogs, ajustando tono formal/informal según la audiencia prevista (pymes frente a grandes corporativos).
En resumen: cada micro-ajuste suma autenticidad. Es algo que, a base de ensayo y error, he comprobado no solo con grandes empresas, sino con pequeños negocios que buscan diferenciarse. Incluso si gestionas un solo canal, ese pequeño giro en el tono puede marcar la diferencia entre “uno más” y “el que recordarán”.
Integrando los sliders en el workflow diario
Ahora bien, ¿cómo encajas esta funcionalidad en tu día a día de marketer o comunicador digital? Aquí un ejemplo práctico, casi de recetario:
- Define la voz de tu marca. Coge los valores clave, tus buyer personas y decide, con tu equipo, el rango de calidez y entusiasmo aceptable según canal y contexto.
- Haz pruebas rápidas en ChatGPT. Genera dos variaciones para el mismo copy —por ejemplo, “newsletter lanzamiento” y “informe mensual”— usando sliders. No te lo pienses mucho; en 10 minutos tendrás la diferencia de tono delante.
- Lanza A/B tests reales con segmentos de audiencia. Muchas plataformas (Mailchimp, Sendinblue, incluso WhatsApp Business) dejan enviar versiones paralelas. Mide aperturas, clicks y respuestas.
- Ajusta sobre la marcha. Si la audiencia responde mejor al tono energético, mantén el slider alto para próximas campañas. Si detectas saturación, baja el entusiasmo en la siguiente iteración. Esto es iterativo, casi experimental.
- Comparte y documenta hallazgos. No guardes todo para ti; monta una base de datos interna con ejemplos de qué tipo de tono funciona para cada segmento. A la larga, ahorra muchísimo tiempo y sube la cohesión del equipo.
¿Es esto exclusivo para grandes empresas? Ni de lejos
Te soy sincero —esto no es un lujo para multinacionales. Una panadería en Quito puede ajustar el entusiasmo para sus posts sobre “nuevos sabores del mes” y sonar cercana, empática y “de barrio” sin traicionar su esencia. Una consultora en Guayaquil elige el “menos calidez” cuando prepara RFPs para entidades internacionales. No se trata de poner la IA a hablar de Shakespeare ni de sobrecargar de emoticonos, sino de decidir, con un par de clicks, cómo quieres sonar hoy.
“La personalización del tono en IA ahorra horas diarias en edición y multiplica la coherencia de la marca en todos los canales.”
¿Y si abuso del entusiasmo o me paso de frío?
Buena pregunta. Justamente ahí está la gracia de la personalización fina. Hasta hace cuatro meses, si pedías mucho entusiasmo, ChatGPT entraba en modo “¡Eres el mejor, jefe!” —lo cual no siempre cae bien, y hasta puede sonar infantil en contextos de negocios. Ahora, el slider evita que tropieces con ese exceso adulador. Puedes calibrar la dosis exacta; incluso mezclar con los tonos base (“Eficiente” para informes, “Sincero” para feedback creativo). Si eres de los que se preocupa por la ética o el efecto “enganchador” en audiencias vulnerables, este control también actúa como auto-freno.
¿Te pasa igual? Haz el experimento en tu próximo mailing o post y dime si notas la diferencia en las respuestas. Al final, menos IA “cuadrada”; más comunicación que conecta.
¿Por qué la IA personalizada va a ser el estándar en marketing?
No es solo que “suene bien”. Es que la gente lo exige. Tras mil charlas con equipos de contenido —de Quito a Barcelona—, lo que piden es que la IA escriba como una persona real, no como un robot programado para decir “lo que toca”. Si la puedes moldear para diferenciar cada canal, cada tipo de audiencia y cada campaña, no hay forma de que vuelvas atrás al texto estandarizado.
Lo he experimentado personalmente: en campañas piloto, solo por regular el tono y los formatos (listas, encabezados, emojis según red social), hemos recortado hasta un 60% el tiempo de revisión y duplicado el impacto emocional de los mensajes. No solo llegas. Dejas huella.
“El usuario ya identifica lo que huele a IA estándar. Te exige algo más natural. Esta función cumple esa promesa.”
¿Con ganas de darle una vuelta a tus flujos con IA? No esperes a que se lo cuente el vecino. Prueba los sliders: en serio, te sorprenderá lo rápido que notas el cambio. ¿Tienes algún truco propio para personalizar copies con IA? Cuéntamelo aquí abajo. Y si quieres que haga una demo adaptada a tu sector, solo pídeselo a tu nueva IA… o a mí, por este blog.
¿Por qué un marketer en Ecuador debería probar esto ya?
La competencia ya está subiendo el listón en cada interacción digital. No dejaría pasar la oportunidad de decidir cada matiz de tu comunicación. ¿Quieres dejar de sonar a “plantilla”? Dale una oportunidad a los sliders de tono. Sé tú el que marca el ritmo. El resultado —te lo firmo— es menos ruido y más conexión.
Ejemplos de implementación en la región: Ecuador y Latinoamérica ya juegan en otra liga
Todo esto de los sliders y la “voz a medida” puede sonar, en abstracto, muy Silicon Valley, pero la realidad: Ecuador y Latinoamérica están poniéndose las pilas rápido. Aquí las pymes, las agencias y hasta equipos pequeños están metiendo mano con la IA personalizada de OpenAI en proyectos donde el matiz cultural cuenta tanto o más que el dato duro. Y, como pasa siempre en esta parte del mundo, la creatividad local encuentra caminos únicos para sacarle partido. No exagero. Lo he visto desde entornos urbanos en Quito hasta microemprendimientos en Loja o Medellín.
¿Cómo están usando el control de calidez y entusiasmo en Ecuador?
Empiezo con un caso de esos que me llegó vía grupo de WhatsApp de marketers locales. Ecuadigital, una agencia afincada en el norte de Quito, arrancó en diciembre de 2025 una campaña para la promoción digital de ferias artesanales en Otavalo. ¿El reto? Traducir el ambiente festivo y la calidez indígena en copies para Instagram y WhatsApp, sin caer en el cliché ni perder autenticidad.
¿La clave? Los creativos de Ecuadigital subieron al máximo el slider de entusiasmo y el uso de emojis para stories y carruseles, pero lo bajaron —notablemente— en mensajes para expositores o marcas colaboradoras. El resultado concreto lo compartieron en una meetup de la Cámara de Comercio local: +25% de interacciones en Instagram durante las dos semanas previas al evento (comparado con la campaña de 2024, con tono estándar).
“Con el control fino, evitamos sonar a ‘turismo’ y conectamos con sectores indígenas que detectan rápido cuando el copy va forzado.”
Equipo de Social Media, Ecuadigital – Quito
No es el único ejemplo. Vi a una microempresa de café en Loja —Café Sur Andino— probando ajustes de menos calidez para contratos con socios europeos (mucho negocio con Alemania) y más entusiasmo en los posts del Día Internacional del Café. En una ronda de resultados con la Asociación de Cafetaleros, señalaron que la IA personalizada les ahorró veinte horas de redacción y les duplicó el engagement en Facebook puntualmente en campañas orientadas a consumidores jóvenes.
¿Las universidades también se suman?
Sí, y más de lo que crees. La Universidad de las Américas (UDLA) en Quito ha incorporado estos controles a sus consultorías con startups tecnológicas. En un seminario reciente (sí, lo vi retransmitido en vivo), especialistas en exportaciones usaron el slider de “menos calidez” típico en emails para clientes de Europa del Norte, donde el exceso de familiaridad puede resultar en desconfianza o percepción de poco profesionalismo.
Imagínate: una exportadora de banano de El Oro ajusta la IA para que, en negociaciones B2B con Países Bajos, los mensajes presenten datos claros y cero adornos, ni emojis, ni frases “simpáticas”. ¿El resultado? Contactos más ágiles y, según compartió un gerente, “menos dudas sobre la seriedad de nuestra propuesta, más reuniones confirmadas”. Un director de carrera de la UDLA recalcó que entrenar a los estudiantes en la adaptación fina del tono “hace la diferencia entre un egresado que sobrevive y uno que lidera en entornos globales” —palabras textuales, por cierto.
¿Y en el marketing social y campañas de ONG?
Pues mira, este año he colaborado —mano a mano— con una fundación en Cuenca que quería lanzar talleres sobre violencia digital en adolescentes. El equipo técnico, con ayuda de consultores externos, optó por un tono “cálido y empático” para comunicados de sensibilización, bajando a la mínima el slider de entusiasmo en documentos de denuncia formal dirigidos a instituciones públicas y medios. El matiz lo cambia todo: activistas ganaron más atención directa de centenares de jóvenes y las convocatorias duplicaron la asistencia respecto a campañas anteriores.
Hasta en la Amazonía ecuatoriana, ONGs como Amigos de la Selva están experimentando, por ejemplo, en campañas para desmontar mitos sobre biodiversidad usando respuestas IA con “más entusiasmo”, mucha estructura visual, listas y encabezados. Los reportes que compartió uno de los coordinadores en LinkedIn muestran que los videos y posts traducidos a quichua y español, generados por ChatGPT con sliders personalizados, mejoraron la retención de visualización un 30% en TikTok respecto a los contenidos “tradicionales”.
Brasil, Colombia y México: otra escala, mismo reto
No solamente Ecuador está moviéndose. En Colombia, equipos de digital en Medellín reportan que empresas como AgroSense lanzan secuencias de WhatsApp Recruiting con menos calor emocional para candidatos internacionales, pero dejan fluir el entusiasmo con mensajes internos para voluntarios jóvenes. En México, colegas que trabajan con MercaSocial cuentan que en campañas de crowfunding mezclan tonos: correos para donantes senior con calidez controladísima, contenido de redes con sliders al tope para captar genZ. El feedback que me han hecho llegar es el mismo que escucho aquí: menos edición manual, más engagement genuino.
“Ahora podemos crear mensajes localizados de manera quirúrgica. Si la campaña apunta a mujeres rurales o a CEOs fintech, la IA se adapta y ahorramos horas de copy-paste.”
Coordinadora Digital, MercaSocial – CDMX
Pequeños negocios y marcas de barrio también marcan diferencia
Este nivel de control puede parecer “cosa de grandes”, pero no. Vi en Riobamba a un pequeño restaurante (“Cevichería Carioca”, para más señas) usar el ajuste de entusiasmo en WhatsApp Business para anunciar nuevas recetas. Mensajes con tono energizante para grupos de amigos, respuestas más formales en reservas corporativas. La dueña me decía —“Es increíble, ahora mis clientes sienten que sí les hablo yo. Antes, todo sonaba igualito y frío”—. Ese matiz, el detalle de la percepción, genera clientes recurrentes.
¿Qué se aprende de estos experimentos?
Una cosa está clara: la personalización del tono en IA ya impacta el día a día de negocios reales en Latinoamérica. No hablamos de teoría ni de demos de laboratorio. Aquí hay:
- Incremento de tiempo de lectura y respuesta en canales digitales (caso de ONGs y campañas sociales).
- Sensación de cercanía customizada, sin caer en informalidad inútil (ejemplo: negociación B2B con exportadoras).
- Reducción drástica de tiempo en editar, revisar o “humanizar” mensajes “tropo IA”.
- Diferenciación real en un mercado donde casi todo suena copiado de lo anterior.
No se trata solo de “plantillas personalizadas”. Es ganar voz propia, de marca, equipo o causa.
¿Quieres hacerlo tú también? Prueba, documenta, ajusta… y repite
Mi consejo si estás en Ecuador, Colombia, Perú o cualquier otro rincón latino: no esperes a que lo haga la competencia. Haz experimentos chiquitos. Sube y baja sliders, documenta la diferencia en métricas, pide feedback real (clientes, socios, comunidad). Comienza con preguntas simples: ¿suena a ti? ¿Responde a lo que tu público espera? Si la respuesta es sí, vas por buen camino.
Parece trivial, pero estos detalles marcan la diferencia en un entorno digital hipercompetitivo. Y si tienes dudas o buscas inspiración, siempre puedes mirar lo que hacen desde Ecuadigital, UDLA o Cafés Sur Andino. O incluso preguntarme: he probado todo esto con mis propios clientes y los resultados no mienten. La IA estándar ya no vale, ni en Quito ni en Madrid.
“La personalización del tono es el nuevo estándar de excelencia para cualquier negocio digital en Latinoamérica.”
Sergio Jiménez Mazure
Análisis de expertos y tendencias futuras: IA personalizada, ¿solución o nuevo reto?
Más allá de los casos prácticos y los números que saltan a la vista, conviene detenerse un segundo: ¿qué piensan los expertos sobre la personalización de tono en IA? ¿Estamos ante una función que eleva nuestra productividad o viene con letra pequeña?
Primero, la visión técnica —y ética. Ana López, analista de IA en Europa Press, lo dejó claro en un webinar reciente: “La personalización avanzada en ChatGPT responde a una exigencia real de las marcas, pero también es la respuesta a varias alarmas rojas sobre salud mental y sesgos emocionales.” Detrás del encanto de un chatbot que parece hecho a la medida, hay discusiones intensas sobre hasta qué punto queremos o debemos dejar que una IA se adapte al usuario. Sobre todo si el algoritmo empieza a reforzar ciertos comportamientos (dependencia, halago constante, adicción suave al feedback positivo), esos que en teoría “mejoran el engagement”, pero en la práctica pueden distorsionar la percepción o el autocontrol.
Por ahí va el debate académico. En Stanford y Berkley, por ejemplo, ya advierten: “Demasiada personalización puede amplificar sesgos culturales y emocionales propios del usuario”, y eso no siempre es bueno. Imagina una campaña en la que la IA, por intentar conectar, termina reforzando estereotipos —o peor, validando actitudes dañinas porque “ese es el tono que pides”. La frontera es más difusa de lo que parece. Por eso la actualización de OpenAI incluye límites sobrios: tú decides el nivel, pero la IA no renuncia del todo a ciertos salvaguardas. Y sí, lo comprobé: los sliders suavizan el sesgo adulador, pero si buscas respuestas demasiado polarizadas (ni tan frío, ni tan efusivo), el propio sistema contiene el desborde.
Ahora bien, ¿y la productividad? Aquí casi todos los expertos coinciden: la personalización convierte a ChatGPT en un aliado contextual, alejado del copy-paste genérico. Según datos internos y pruebas A/B de agencias de España, Ecuador y México, los equipos que integran esta función aceleran el ritmo de producción de contenidos de calidad entre un 30 y un 60%. En palabras sencillas: menos tiempo editando, más campañas listas y, lo más importante, menos riesgo de desconexión con la audiencia. Un creativo en Bogotá me lo explicaba así —“Ya no pierdo una tarde mirando si suena forzado. Pruebo dos tonos, testeo resultados reales y repito lo que funciona.”
Pero ojo, la tendencia va mucho más allá. Si sigues de cerca el AI Act de la Unión Europea (entra en vigor 2026), verás que no todo es dejar hacer a la tecnología; se va hacia la IA adaptativa, sí, pero bajo estándares éticos claros. Ana López y colegas de legislación digital coinciden en que OpenAI, y en breve Google o Meta, actualizarán sus propios sistemas para permitir “modos adultos” o profesionales —lo que veremos en 2026 será una suite de tonos empresariales, empáticos, neutrales o analíticos, combinables según sector y mercado. El directivo de una telco en Quito lo decía con cierto alivio: “Por fin podremos exigir mensajes IA sin el riesgo de que la campaña suene a influencer de TikTok.”
¿Hay riesgos? Sí, claro. En reuniones con clientes he visto resistencia a dejar que la IA controle tan a fondo el matiz conversacional. Miedo a la pérdida de autenticidad. O preocupación razonable por delegar la cultura de la marca a un sistema que, por muy ajustable que sea, no siempre capta los guiños o ironías propias de una comunidad concreta. Pero —y esto lo repiten los que llevan más años en esto—, la clave está en la iteración. Ajustar, medir, corregir y aprender. Igual que ocurre cada vez que lanzas una campaña, solo que ahora el ciclo es mucho más rápido, y con menos coste de error.
“Demasiada personalización puede inflar la burbuja del halago. Pero ignorarla te deja fuera del juego digital.”
Ana López, analista IA
En otras palabras, el fenómeno de los sliders de tono refleja el paisaje actual de la inteligencia artificial: queremos IA más humana, pero sin perder el control. Equilibrio entre eficiencia y sentido común. Yo lo veo como el siguiente paso natural —primero pedimos más datos, ahora queremos más matiz. Para 2026, veremos funciones que incluyan contextos por sector (ventas, salud, educación), voces regionales y recursos para detectar cuándo el propio usuario cruza la línea hacia la “adicción al feedback”. Es cuestión de tiempo.
No menos importante: la personalización de ChatGPT abre la puerta a IA verdaderamente inclusiva. Equipos pequeños pueden sonar tan profesionales como los grandes. Marcas locales ganan poder narrativo en tiempo real. El riesgo de la monotonía digital se desvanece, siempre que no nos olvidemos de poner el ojo humano encima.
¿Dónde estará la frontera en 2026?
Los expertos coinciden: la personalización será el nuevo estándar, pero también la ética en IA subirá el listón. Imagina combinar tono a medida, sensibilidad cultural, y controles parentales o corporativos según sector y mercado. Es probable que los próximos años veamos:
- Tonos empresariales avanzados para grandes corporativos, con matices distintos para ofertas comerciales, atención al cliente o formación interna.
- Herramientas de “feedback autolimitado” para evitar que la IA sobrealimente la ansiedad de aprobación o el refuerzo adictivo en menores.
- Monitorización ética integrada para marcas que deban responder a normativas internacionales, sobre todo en temas sensibles o de salud mental.
- Bibliotecas de tonos regionales para hacer marketing hiperlocal, respetando idiosincrasias sin caer en el cliché ni perder autenticidad.
¿Tendrá riesgos? Por supuesto. Pero si tienes claro el propósito de tu comunicación (y pones a prueba los sliders en entornos reales), la función te devuelve mucho más de lo que te cuesta aprenderla.
“Al principio me asustó dejar en manos de la IA el tono de la marca. Hoy, ya no edito ni un 20% de los textos. Eso marca la diferencia.”
Directora de Contenido, agencia digital en Quito
Lo que queda claro —y aquí te hablo desde la experiencia, tras años probando estas herramientas en campañas de tecnología y consumo— es que elegir el grado justo de calidez y entusiasmo eleva la comunicación digital a un nivel donde la IA deja de ser un “robot que contesta”. Se convierte en un aliado con personalidad, que puedes moldear según el cliente, el canal y el objetivo del día. No hay otro atajo para diferenciarse. Y eso, al final, cambia todo.
Hazlo tuyo: la IA no sustituye la intuición, la potencia
No lo dudes: el futuro del marketing digital y la comunicación online pasa (ahora sí) por la personalización inteligente de la IA. Nadie conoce mejor tu público ni tu cultura de marca que tú y tu equipo. Pero hoy, con actualizaciones como la de ChatGPT, cada negocio puede ganar matiz, velocidad y autenticidad —siempre que mantenga el filtro crítico bien activado.
¿Lo has probado ya en tu día a día? ¿Te atreves a testear nuevos tonos para tus campañas o presentaciones? Atrévete a salir de la zona de confort: ajusta, experimenta, mide, repite. Seguro que, como yo, pronto verás que esos pequeños cambios generan grandes resultados.

Sergio Jiménez Mazure
Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.