Cómo la robótica y la IA de Nurabot alivian la escasez de personal sanitario

La escasez global de personal de enfermería se ha convertido en uno de esos temas que van más allá de titulares y estadísticas. Si alguna vez has estado en un hospital, seguro que sabes lo que significa: esperas largas, enfermeros corriendo de un lado a otro, sensación de que faltan manos casi a cualquier hora. Esta situación no es exclusiva de un solo país o continente: la falta de personal sanitario lleva años sonando fuerte en informes de la OMS, debates políticos y hasta conversaciones familiares. Lo que antes parecía una preocupación lejana, hoy marca la diferencia entre un cuidado decente y un sistema sanitario al borde del colapso.
No exagero si digo que esta carencia de enfermeros se siente, y mucho, en Taiwán. Allí, la presión que soporta el sector sanitario roza niveles preocupantes. Ese es el telón de fondo en el que Kawasaki y Foxconn —dos gigantes industriales, cada cual con su propia leyenda— han decidido dar un paso que ninguno se había atrevido a imaginar hace no demasiados años: una alianza estratégica para llevar la innovación robótica al corazón mismo de los hospitales.
¿No te parece curioso que una empresa con raíces en la motocicleta y la robótica industrial como Kawasaki se siente a negociar con Foxconn, ese gigante taiwanés experto en fabricar la electrónica de medio planeta (incluidos los móviles que llevamos en el bolsillo)? A veces, las circunstancias fuerzan alineaciones imposibles. La falta de suficiente personal en hospitales, el envejecimiento de la población y las nuevas demandas de eficiencia han empujado a estos dos titanes a compartir mesa y plano. ¿El resultado? El nacimiento de Nurabot, un robot asistente de enfermería que ya está haciendo sus primeras rondas en el Hospital General de Veteranos de Taichung, en Taiwán.
El tema aquí no es simplemente automatizar tareas hospitalarias. La clave de la colaboración Kawasaki-Foxconn es cómo entienden el papel de la tecnología en sanidad. No basta con crear máquinas que se muevan de un punto A a un punto B dentro de un hospital. La idea es ir más allá: desarrollar sistemas inteligentes que reduzcan hasta en un 30 % la carga de trabajo más rutinaria y física sobre los enfermeros. Esto, en un entorno donde cada enfermero atiende a más pacientes de los que la lógica recomienda, puede suponer una enorme diferencia en la calidad asistencial.
Desde el principio del proyecto, ambos socios tuvieron claro que Nurabot no pretende suplantar al personal sanitario. La intención es otra: dejar que los humanos hagan aquello en lo que son insustituibles —el trato directo, el juicio clínico, la empatía, la adaptabilidad— y que las máquinas ayuden con las cargas repetitivas y pesadas. ¿Transporte de medicamentos de una punta a otra del hospital? ¿Llevar muestras al laboratorio? ¿Explicar normas básicas de higiene a cada paciente? Para eso entra en juego la robótica asistencial, permitiendo que las personas se centren menos en tareas tediosas y más en el trabajo que aporta valor real al paciente.
“La irrupción de Nurabot abre una puerta: la de hospitales que respiran mejor, donde el personal puede dedicar tiempo a cuidar en lugar de apagar fuegos.”
No se trata de ciencia ficción. Lo que están logrando Kawasaki y Foxconn se apoya en una visión muy terrenal: los hospitales, las clínicas y hasta los asilos necesitan soluciones inmediatas, menos glamour y más eficiencia. El desarrollo del robot asistente de enfermería se alimenta de esa urgencia. Si el trabajo de estos dos colosos prospera —y créeme que para llegar a la fase de pruebas con pacientes reales hay que sortear un tsunami de retos técnicos, éticos y logísticos—, podríamos estar ante el primer paso de un cambio profundo en cómo se vive y se trabaja en los hospitales del futuro.
Así que no es exagerado afirmar que Nurabot se perfila como un antes y después en la conversación sobre la escasez de personal sanitario. ¿Cómo sería llegar a un hospital y ver que los profesionales de bata blanca disponen de tiempo para escuchar, explicar y cuidar, porque han delegado todo lo demás en aliados incansables y precisos? En cierto sentido, revertir la tendencia de sobrecarga en enfermería puede salvar no solo recursos, sino también vocaciones y, por supuesto, vidas.
En resumen, la colaboración entre Kawasaki y Foxconn que da vida a Nurabot no es solo un caso más de innovación tecnológica en salud. Es una declaración de intenciones. El objetivo va más allá de vender un nuevo producto: apunta a transformar las dinámicas diarias de los hospitales, poniendo la tecnología al servicio de los humanos de manera práctica y, sí, muy necesaria. El reto es enorme. Pero si logran su meta —aliviar esa presión agobiante que hoy recae sobre enfermeros y auxiliares— podríamos estar asistiendo al nacimiento de una nueva etapa para la atención sanitaria global.
¿Cómo es Nurabot? Características técnicas, capacidades y adaptación al hospital real
Ahora, deja que te cuente qué hace tan especial Nurabot y por qué no se parece a esos robots de película de ciencia ficción que se limitan a pasearse. Aquí hablamos de una solución tejida desde la experiencia real en robótica social, con Kawasaki como cerebro detrás del chasis, y bien arropada por la visión práctica de Foxconn. Mucho ojo: Nurabot no es una caja con ruedas que empuja carritos. Esto va de precisión, autonomía y adaptación inteligente a la dinámica caótica de un hospital real.
El corazón del diseño Nurabot es la plataforma Nyokkey, famosa en Japón por hacer robots para hogares y centros educativos, pero aquí remasterizada. El resultado es un robot con dos brazos articulados —de verdad, dos— con dedos, pinzas y sensores táctiles. ¿Sabes lo que supone esto? No solo “lleva” cosas: puede levantar, manipular frascos, abrir cajas, acomodar equipos en una bandeja e incluso entregar material directamente en mano, si la situación lo requiere.
El sistema de carga no se queda solo en compartimentos con cerradura —eso sería muy simple—, sino que incluye espacios customizables para diferentes tipos de envíos: medicinas que deben mantenerse aisladas, muestras biológicas con frío, instrumental delicado o hasta bolsas pesadas de suero. Imagina la diferencia en un hospital donde el tiempo y la precisión lo son todo. Nada queda al azar; cada trayecto y cada paquete se trazan con mimo.
Pero la joya de la corona (desde mi punto de vista geek y práctico) es la navegación autónoma con sensores avanzados y LiDAR. Te lo traduzco rápido: Nurabot construye, en tiempo real, un mapa 3D del hospital —pasillos, puertas, carros abandonados, familiares despistados y obstáculos de última hora incluidos— para moverse sin chocarse ni bloquear el paso a nadie. Ni un enfermero más esquivando robots torpes o interrumpiendo tareas porque “el cacharro” se atascó entre las camas. Aquí hay fluidez y autonomía.
Esta navegación no es estática. El hospital es un campo de batalla en continuo movimiento. Por eso, Nurabot aprende y actualiza rutas, ajusta su velocidad y define prioridades según el contexto —hora punta, trayectos restringidos, obras, montones de sillas a la salida del ascensor—. ¿Resultado? Llegar siempre a destino con eficiencia máxima y mínima molestia para el equipo humano.
¿Qué tareas puede realizar Nurabot en un día típico?
- Transporte de medicamentos, muestras y material médico: Olvídate del clásico carrito asistencial. Nurabot responde a órdenes, identifica la urgencia y distribuye desde insulina hasta análisis de laboratorio entre plantas, con seguimiento y registro digital de cada entrega.
- Apoyo en protocolos de higiene y bioseguridad: Reparte material desinfectante, informa sobre normas actualizadas y puede monitorear el cumplimiento de ciertas rutinas entre pacientes y personal, casi como un asistente de prevención.
- Guía inteligente para pacientes y visitas: Si alguna vez te has perdido buscando una sala en un hospital, sabrás lo útil que es. Nurabot escolta de manera amigable a quienes no encuentran la consulta, con rutas breves y respuestas claras (nada de tecnicismos ni rodeos interminables).
- Interacción contextual y asistencia básica: El robot entiende órdenes, preguntas, sugerencias y peticiones tanto de sanitarios como de pacientes, gracias a su sistema de procesamiento del lenguaje natural. Aquí no hablamos de un Siri para hospitales: Nurabot responde en contexto, incluso detectando tonos de voz o urgencia.
“Nurabot no sustituye manos humanas; multiplica posibilidades cuando los turnos largos agotan al mejor equipo.”
¿Puede el robot adaptarse a situaciones imprevistas?
Nada de respuestas de manual. Nurabot se sale de los moldes tradicionales porque se programa para la improvisación. El sistema reconoce nuevas situaciones —obstáculos, cambios de planos, habitaciones clausuradas de un día para otro— y ajusta su hoja de ruta al vuelo. Si la tarea no puede completarse como estaba previsto, reporta inmediatamente al personal y ofrece alternativas. Esto, en la vida real de un hospital, ahorra tiempo y evita errores graves.
Personalización del flujo de trabajo: los detalles marcan la diferencia
El manejo interno también da que hablar. Cada hospital puede definir no solo la apariencia (sí, los robots aquí pueden vestirse de acuerdo con la identidad del lugar), sino los protocolos: rutas preferidas, zonas restringidas, horarios tranquilos para ciertas tareas. Nurabot incorpora horarios inteligentes y optimiza la entrega de materiales en función del consumo, el stock y los picos de demanda, todo sincronizado con el sistema digital hospitalario.
Además, las actualizaciones son constantes: a diferencia de robots más convencionales, aquí hablar de “versión” no significa desmontar media máquina. Todo mejora vía software: nuevas rutas, refuerzo en la atención a ciertas áreas, actualizaciones de protocolos de seguridad. Y, por si fuera poco, se pueden integrar módulos adicionales para nuevas tareas sin cambiar la estructura central.
¿Qué sienten los usuarios al trabajar junto a Nurabot?
La prueba piloto en Taichung no engaña. El personal sanitario reporta menor fatiga, menos tiempos muertos y menos riesgo de accidentes por sobrecarga en turnos críticos. Los pacientes, por su parte, miran al robot como parte natural del equipo. Reciben información clara, rápida y, sobre todo, sienten —y esto es importante— que el personal “humano” tiene más tiempo para escucharles o revisar con calma sus necesidades. Eso también es parte del éxito de esta nueva generación de herramientas: la tecnología se integra, no interrumpe ni invade.
En resumen, Nurabot no es solo una respuesta a la escasez de personal de enfermería, sino un salto tecnológico que humaniza el hospital porque deja los trabajos repetitivos a quien mejor los soporta: la máquina. Así, los profesionales pueden volver al origen de su vocación sin perderse en la rutina. Este robot trae mecánica de precisión, IA, autonomía y empatía técnica. Y puede que solo sea el principio de un nuevo modo de entender la innovación robótica en salud que pronto dejará de ser noticia para convertirse en la norma.
Integración tecnológica y métodos de aprendizaje: cómo Nurabot se anticipa al hospital real
Ahora viene la parte que diferencia a Nurabot del resto de robots hospitalarios que hemos visto rondar por ferias y prototipos de laboratorio. Aquí no todo es músculo mecánico ni sensores para sortear papeleras por el pasillo. La colaboración entre Kawasaki y Foxconn alcanza otro nivel gracias a la integración profunda de inteligencia artificial, simulaciones digitales y un enfoque de aprendizaje avanzado —el tipo de cosas que solían sonar futuristas, pero ya están aquí, a pie de quirófano.
Empecemos por el stack tecnológico, porque me fascina cómo han repartido juego. Mientras Kawasaki lidera la parte robótica —la base mecánica, los movimientos precisos, la fiabilidad japonés en la ejecución física—, Foxconn pone su sello en el software: desde la capa de control hasta el procesamiento de datos y la interacción lingüística. Pero la guinda del pastel lleva un nombre potente en la industria: NVIDIA. Hablamos de modelos de IA entrenados en supercomputadores y luego adaptados para correr, en tiempo real, en el propio hardware del robot.
¿Por qué la IA acelera tus resultados?
Verás, la diferencia está en cómo Nurabot aprende antes de actuar. Muchos robots tradicionales siguen protocolos rígidos: “Si ocurre A, haz B”. Aquí entran en juego técnicas mucho más avanzadas. Gracias al entorno NVIDIA —y a la infraestructura de Foxconn— el robot primero se entrena en una réplica digital del hospital, un “gemelo digital” que reproduce pasillos, ascensores, habitaciones y hasta la localización habitual de los carros con comida o la máquina de café de turno.
“La integración entre IA y simulación permite que Nurabot practique mil veces en virtual antes de hacer su primer trayecto con material real.”
¿El resultado? Nurabot ya ha recorrido cientos de horas por el hospital… sin ni siquiera haberse movido físicamente. Así, aprende las rutas óptimas, detecta puntos conflictivos, anticipa flujos de personas y ajusta su respuesta a cada escenario. Si hay obras en una zona, si un ascensor suele bloquearse en determinados turnos o si la enfermería cambia la ubicación de cierto medicamento clave, la IA de Nurabot lo detecta y lo adapta a sus protocolos internos. Todo, antes de que los pacientes y el personal humano sean siquiera conscientes de los cambios.
¿Qué aporta la simulación hospitalaria a la seguridad y eficacia?
Tal vez nunca habías pensado en esto, pero el caos de un hospital no se parece al de una línea de montaje. Hay imprevistos, prisas, accidentes, rutas bloqueadas por un carro que no debería estar ahí… La simulación digital previa permite entrenar al robot en las condiciones más realistas posibles —no solo para evitar colisiones y minimizar retrasos, sino para mejorar la seguridad global. Imagina un “piloto automático” que no se lanza al tráfico hasta que ha practicado decenas de veces con diferentes condiciones meteorológicas. Nurabot hace justo eso en el mundo hospitalario.
- Reducción de incidentes: A menor margen de improvisación, menos tropiezos y menos situaciones de riesgo tanto para pacientes como para el personal.
- Mejora continua: La IA registra los “fallos” de la simulación e introduce ajustes inmediatos: cómo responder a un atasco, cómo reorganizar rondas, cuándo es mejor cambiar de planta, y un largo etcétera.
- Rapidez en la incorporación de cambios: Si el hospital cambia su protocolo (por un brote infeccioso, por ejemplo), se actualiza la simulación y al instante el robot ajusta su comportamiento.
Todo este ecosistema hace que la **automatización hospitalaria** de Nurabot sea realmente adaptable y “viva”. Los robots del pasado servían para rutinas predecibles. Los hospitales, rara vez, ofrecen ese lujo. Por eso han apostado por el aprendizaje continuo, no por recetas rígidas. Cada interacción real enriquece su “cerebro digital”: recogen datos de recorridos, identifican momentos de congestión y dan pistas a ingenieros y gerentes sobre dónde y cómo mejorar el flujo de trabajo.
¿Puede Nurabot relacionarse e interactuar de forma inteligente?
Ese es otro punto donde la integración de IA brilla con luz propia. Nurabot emplea modelos de procesamiento de lenguaje natural adaptados para el sector salud. Ni está limitado a menús cerrados ni responde con frases prefabricadas; el robot es capaz de interpretar instrucciones y peticiones variadas, tanto de sanitarios con lenguaje técnico como de pacientes despistados o familiares estresados. Aprende a distinguir el tono de una instrucción urgente de una petición rutinaria y aclara dudas en tiempo real.
- Responder dudas básicas: ¿Dónde está la sala de rayos? ¿Cómo accedo a la planta de pediatría? Nurabot explica sin rodeos, algo clave en entornos donde el estrés es la norma.
- Recepcionar y validar órdenes: El personal puede ordenar la entrega de medicinas o materiales, y el robot confirma, valida e informa del estado en todo momento.
- Identificar situaciones anómalas: Si detecta una solicitud que no puede cumplir o un riesgo imprevisto, lo notifica y propone alternativas. La intervención humana se reserva para el criterio clínico, no para resolver atascos logísticos.
“Cada entrega, cada recorrido y cada diálogo alimentan la base de predicciones: Nurabot mejora como lo haría un residente, pero sin margen de cansancio o distracción.”
¿Qué diferencia a Nurabot de los robots convencionales?
Decía antes que muchos robots hospitalarios todavía funcionan “de manual”. Reciben instrucciones sencillas, ejecutan una ruta fija y, si el entorno cambia… pues hasta ahí llegan. Aquí, la diferencia está en la adaptabilidad. Nurabot no sólo aprende del entorno virtual antes de llegar al real, sino que actualiza su aprendizaje sobre la marcha cada vez que algo inesperado ocurre. Si hoy han cambiado los protocolos de higiene por una alerta sanitaria o se han redistribuido los suministros, el robot lo asimila y reprograma su lista de prioridades.
Las mejoras por software —basadas en datos reales y retroalimentación constante— hacen que cada robot desplegado sea un poco “más listo” al finalizar cada turno. Lo que aprenden unos, se transfiere a los demás. Si detectan que las horas punta en laboratorio coinciden con la entrega de medicamentos críticos, la siguiente entrega se programará para evitar puntos calientes, optimizando recursos y tiempo. Es el famoso ciclo de “aprender, hacer, mejorar”, pero ejecutado a velocidad y escala digital, con la salud colectiva como objetivo.
En definitiva, la suma de simulación digital, inteligencia artificial hospitalaria y actualización dinámica convierte a Nurabot en una pieza clave donde la automatización lleva la eficiencia mucho más allá del cliché tecnológico. Aquí, cada algoritmo y cada protocolo están diseñados para que el resultado sea menos trabajo mecánico para los humanos, más tiempo para el trato personal y una mejora continua sin depender exclusivamente de la experiencia previa de los trabajadores. Lo que aprenden las máquinas, no se olvida ni se cansa: ahí está la gran diferencia.
“La inteligencia artificial hospitalaria no compite con el personal, sino que se suma: reduce errores y potencia el cuidado humano desde la base.”
¿Tienes dudas sobre cómo podría afectar una implementación así en tu hospital?
Normalmente, introducir un “cerebro digital” como Nurabot plantea dudas, y no sólo técnicas. ¿Es segura la interacción? ¿Qué pasa si se produce un fallo técnico durante una emergencia? Aquí entra la ventaja de la simulación previa: nada se prueba en pacientes reales sin haberlo pulido antes en modelos digitales, con sensores que monitorizan cada aspecto de la operación.
Foxconn y Kawasaki han apostado por cerrar el círculo: testeo digital, aprendizaje autónomo, adaptación constante y, cuando haya que intervenir, siempre está el personal sanitario supervisando. Así, los sustos se minimizan y la confianza crece, turno tras turno.
“Un hospital que aprende y evoluciona, y donde el robot nunca deja de mejorar: así es como la IA se pone al servicio de los cuidados, no de la burocracia.”
¿Te imaginas trabajar en un entorno donde la tecnología no sólo reduce los errores y la carga física, sino que permite a quienes cuidan centrarse en lo importante? Eso es lo que propone la integración tecnológica de Nurabot, poniendo datos e inteligencia al servicio de quienes hacen posible que la sanidad funcione. El futuro ya no espera: se entrena, simula y despliega —pasillo a pasillo, hospital a hospital— y está mucho más cerca de lo que pensamos.
Impacto real de Nurabot en la sanidad: ¿cómo cambia el juego y qué viene después?
Hablar de Nurabot no es solo repasar un catálogo de innovaciones técnicas ni quedarnos en la fascinación por la inteligencia artificial hospitalaria. El verdadero interés —y el motivo por el que Kawasaki y Foxconn están en boca de todos los que seguimos la automatización sanitaria— reside en la capacidad de este robot para transformar la experiencia y el flujo de trabajo en hospitales, justo donde más se nota la presión que impone la escasez global de personal sanitario.
Pongamos los pies en el suelo. Lo que hoy vemos en el Hospital General de Veteranos de Taichung no es una demo futurista aislada. Las primeras pruebas clínicas con Nurabot han generado algo que supera cualquier predicción de ventas o expectativa institucional: aceptación real, de carne y hueso. El personal habla de un alivio genuino en tareas repetitivas —entregas, desplazamientos, soporte logístico y hasta esas rutinas que nadie quiere pero alguien debe cumplir—. No es un milagro, pero sí un salto cualitativo: menos carga, menos prisas absurdas, más margen para decidir y —esto es clave en enfermería— más energía para lo importante.
¿Por qué tanto entusiasmo? Porque, a diferencia de tecnologías previas, las funciones principales de Nurabot son respuestas directas a problemas postergados durante años. El robot no sustituye plazas, elimina fricciones. En listas:
- Mide y optimiza el uso del tiempo: Lo que antes exigía minutos (o algún descuido potencial) ahora se resuelve en segundos, con trazabilidad y cero olvidos.
- Reduce el desgaste físico: Son menos los trayectos largos, las idas y vueltas repetitivas que castigan espalda y ánimo igual.
- Mejora la seguridad: El transporte de muestras y medicamentos queda monitoreado y documentado —menos riesgos, menos extravíos.
- Dota de presencia y acompañamiento: Ningún robot había logrado ser, al mismo tiempo, herramienta y referencia interactiva para pacientes y familiares.
“Nurabot libera a los profesionales de las cadenas invisibles del trabajo rutinario. La sanidad gana tiempo humano de calidad.”
Y hay algo más: la aceptación social y profesional. Si bien suele haber reservas ante la robotización, el enfoque de Kawasaki y Foxconn ha conseguido romper resistencias. El secreto: apuesta por la colaboración, nunca la competición. Los sanitarios ven en Nurabot un apoyo estable, predecible y —quizá lo más inesperado— capaz de integrarse de forma amigable. No genera ni ansiedad ni sensación de reemplazo; más bien todo lo contrario.
¿Qué funciones ya han marcado la diferencia?
- Entrega rápida de medicamentos en varias plantas: El sistema registra la ubicación y urgencia. El robot actúa como “corredor” infatigable que entrega en mano, sin interrupciones.
- Apoyo en turnos de noche y horas críticas: Turnos en los que el personal suele estar más justo y fatigado. Aquí Nurabot hace el trabajo silencioso, cuando nadie más quiere hacerlo.
- Educación y orientación inmediata a pacientes: Explica normas, ayuda a reducir el estrés de quienes llegan despistados o con dudas. Evita que los humanos repitan cien veces al día lo mismo.
- Monitorización rutinaria de protocolos: Si alguna zona muestra más incumplimientos de higiene, el robot los detecta y avisa al equipo.
Para el ámbito sanitario —siempre sujeto a recortes, baja cobertura de plantillas e incremento de la demanda— disponer de una herramienta que asume entre el 20 % y el 30 % de la carga más repetitiva puede suponer la diferencia entre el agotamiento y la satisfacción profesional. Por eso, Nurabot no es solo un gadget vistoso: es una palanca que permite repensar turnos, liberando tiempo para lo que ni una máquina ni la IA pueden replicar —escuchar, acompañar, decidir en situaciones límite.
“Lo visible en las métricas es solo la mitad del cambio. En los pasillos, el ambiente laboral mejora, las sonrisas se recuperan y la vocación sobrevive.”
¿Y a partir de ahora? Comercialización y desafíos reales en 2026
Kawasaki y Foxconn han marcado 2026 en su calendario como el año de la comercialización hospitalaria global de Nurabot. Las pruebas de Taichung serán replicadas y adaptadas en otros entornos hospitalarios de Asia, con miras a exportar el modelo a América y Europa. El plan contempla acuerdos con gestores hospitalarios, gobiernos y entidades aseguradoras para integrar la robótica asistencial en los nuevos estándares de sanidad.
¿Hay retos? Por supuesto. El camino implica adaptación cultural, ajustes en protocolos legales y garantías de soporte técnico ininterrumpido. Cada hospital es un mundo y cada paciente una historia, pero el argumento es cada vez más sólido: allí donde la presión amenaza con derrumbar equipos, Nurabot llega para dar un respiro tangible, no promesas vacías.
En unos años, igual que hoy vemos sistemas de gestión digital o telemedicina como algo útil, veremos la automatización robótica en sanidad como referencia obligada. Porque cuando la innovación respeta la esencia del trabajo humano —y lo expande en lugar de empobrecerlo—, todos ganan: gerentes, enfermeros, pacientes y, sí, también los que apostamos por una salud inteligente y sostenible.
“La tecnología sanitaria no avanza si no mejora el día a día de quienes cuidan y de quienes confían sus vidas. Nurabot empieza justo por ahí.”
Te lo digo sin rodeos: lo que se juega aquí no es una batalla entre humanos y máquinas, sino una alianza que permite que la sanidad siga siendo humana cuando más falta hace. ¿Verás un robot en la próxima planta donde trabajes o lleves a un familiar? Casi seguro. ¿Cambiará eso la esencia de los cuidados? Solo si olvidamos que el tiempo y la atención siguen siendo el activo más valioso en cualquier hospital. Por ahora, cada minuto que Nurabot libera es un pequeño cambio de paradigma —y puede que sea el primer paso para estudios, iniciativas y equipos que hoy solo soñaban con tener un poco de ayuda extra.
Fuente: Kawasaki y Foxconn prueban robots enfermeros en Taiwán: lo realmente ambicioso que viene después

Sergio Jiménez Mazure
Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.