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Noticias Innovación IA17 de noviembre de 2025Por Sergio Jiménez Mazure

Cómo la inteligencia artificial de Google transforma la experiencia de compra digital

Cómo la inteligencia artificial de Google transforma la experiencia de compra digital

No exagero cuando digo que Google ha cambiado las reglas del juego en la experiencia de compra con inteligencia artificial. Si llevas años en el mundo digital, como yo, seguro que recuerdas aquellas búsquedas infinitas probando combinaciones de palabras clave para dar con el producto perfecto. Ahora, la cosa es muy diferente. Google acaba de lanzar una nueva generación de herramientas de compra basadas en IA que no solo reinventan cómo buscamos, sino también cómo encontramos y compramos desde la comodidad de casa (y de la tienda física, ojo).

Lo más rompedor aquí es la introducción de la búsqueda conversacional, que permite hacer preguntas como si estuvieras hablando con un amigo que conoce todas las tiendas del planeta. Imagínate estar en Quito, con lluvia, y poder preguntar sin rodeos: “¿Dónde encuentro zapatillas cómodas para correr que sean resistentes al agua?”. Antes, tenías que limitarte a búsquedas tipo “zapatillas running impermeables Quito”, que da menos contexto, menos información y, en ocasiones, resultados que no tenían mucho que ver con lo que realmente querías.

Google dice que, desde la llegada de este modelo, la longitud media de las consultas ha crecido hasta 23 veces. Al leer esto en un informe reciente no pude evitar reírme: se acabó el arte de reducir tus necesidades a una sola keyword; ahora puedes escribir casi una novela y la IA lo entiende, busca, interpreta, adapta y responde. Ya no dependes de cómo piensa el algoritmo, ahora es el algoritmo el que capta lo que realmente te interesa.

Esto lo logran gracias a su Shopping Graph, una especie de “cerebro de compras” que contiene más de 50 mil millones de productos y que se mantiene fresco cada hora, actualizándose con más de 2 mil millones de nuevas entradas. Si alguna vez dudaste de que Google sabe lo que existe y lo que no, ya puedes imaginar la dimensión de este monstruo de base de datos. Así, las opciones que ves en la pantalla son precisas, están al día y, lo que es mejor, personalizadas según tu historial, ubicación, clima o incluso tu presupuesto.

¿Por qué importa tanto el salto hacia la búsqueda conversacional? Pues, más allá de la comodidad, cambia la dinámica completa entre cómo pensamos en una compra y cómo la ejecutamos. Por ejemplo, cuando estuve buscando una cafetera para la oficina aquí en Quito, la típica búsqueda con palabras clave solo me devolvía listas genéricas. Pero, usando la búsqueda conversacional, pude preguntar: “Quiero una cafetera pequeña que no haga mucho ruido para la oficina, fácil de limpiar y que no pase de 100 dólares”. La respuesta vino con fotos, comparativas y tiendas donde estaba disponible, algunas físicas aquí mismo. Y eso, al final, cambia todo.

La interacción deja de ser fría, casi clínica, para hacerse cercana. Incluso, me atrevería a decir que este nuevo enfoque humaniza la tecnología. Puedes plantear dudas complejas, añadir matices personales y, en cuestión de segundos, recibes un montón de opciones desplegadas visualmente. Volviendo al ejemplo, lo imaginé como si mi colega Eduardo, que maneja un local en el centro de Cuenca y siempre está al tanto de las novedades, pudiera responderme en tiempo real. Pero ahora es la IA la que hace ese trabajo, automatizando un servicio que sólo encontrabas en tiendas boutique o con vendedores especializados.

Detrás de todo esto, evidentemente, está la integración de la inteligencia artificial generativa con modelos entrenados para entender no solo lo que escribimos, sino lo que necesitamos en nuestro contexto. Si estás buscando productos para un evento en Guayaquil, la IA lo capta y te ofrece sugerencias adaptadas a la climatología, la época del año, la disponibilidad local e incluso feriados que podrían afectar las promociones.

Me ha impresionado especialmente cómo Google plantea este avance como una respuesta directa a la digitalización acelerada de la compra minorista. No es casualidad, lo que ocurre en ciudades punteras como Nueva York o San Francisco pronto se ve replicado en centros urbanos de Latinoamérica. Pasó con el auge del delivery en pandemia y, por lo que veo, va a pasar con este modelo conversacional “a la Google”. Una pyme en Madrid ya lo está probando (leí el caso, muy ingenioso), pero los efectos pronto llegarán a comercios más pequeños en Quito, Guayaquil, Loja o Machala.

¿Dónde lo noto más? En la sensación de que la brecha entre el entorno online y offline se está estrechando. Las herramientas de compra impulsadas por inteligencia artificial ya no son patrimonio exclusivo de los gigantes del retail. Ahora, cualquier persona puede beneficiarse de una experiencia más personalizada, rápida y orientada al resultado.

¿Es esto el fin de las búsquedas clásicas por palabra clave? No lo creo, pero sí es el principio de un camino que nos lleva a una integración radical entre deseo, contexto y decisión de compra. Google, con este movimiento, no solo pretende que estemos más tiempo en su ecosistema, sino que cambia la expectativa que tenemos como consumidores digitales: acceso inmediato a productos relevantes, respuestas inteligentes y menos tiempo perdido entre enlaces irrelevantes.

Así que, si eres comerciante en Ecuador o simplemente te apasiona el comercio digital, conviene tener este cambio en el radar. La experiencia de compra conversacional impulsada por IA ya está aquí y, te soy sincero, no pienso volver atrás.

Buscar y comprar por internet ya no va solo de clicks, va de conversar y obtener justo lo que buscas, cuando lo necesitas.

¿Quieres saber cómo puedes aprovecharlo en tu negocio? Sigue leyendo los próximos puntos de este especial y, si tienes alguna experiencia propia usando las nuevas herramientas de Google, cuéntamela abajo.

Snippet resumen: Google redefine la experiencia de compra con inteligencia artificial y búsqueda conversacional integrando contexto, personalización y conectividad entre canales online y físicos.

Elementos clave de la experiencia de compra con inteligencia artificial de Google

Ahora que hemos visto cómo funciona la nueva experiencia de compra con inteligencia artificial de Google, toca entrar a fondo en las funcionalidades que realmente te hacen pensar: “vale, esto ya es otra liga”. Y aquí no hay humo ni promesas vacías: todo se siente tangible, probado y (aunque suene raro decirlo) muy, muy útil para los que pasamos media vida buscando productos, comparando opciones y, a veces, dándonos contra una pared de resultados poco relevantes.

Búsqueda conversacional: preguntar como hablamos en la calle

Arranquemos por la joya de la corona: la búsqueda conversacional. Esto no va solo de poner frases largas, va de expresarte exactamente como quieres, sin miedo a que se pierda el sentido por no ser “keywords”. Así, si vives en Guayaquil y dices: “Necesito un ventilador silencioso para dormir que no pase de 60 dólares y se pueda recoger hoy cerca de Urdesa”, Google entiende todo. Y no solo eso: filtra el ruido digital y te devuelve justo lo que buscas —con el añadido de imágenes relevantes, fichas de producto y comparativas actualizadas casi al minuto.

Esta naturalidad al preguntar lo cambia todo. ¿Por qué? Porque la información que recibes es más rica. Ya no es una lista interminable de enlaces; es un panel visual, intuitivo, en el que puedes ver modelos, tiendas, precios, valoraciones, disponibilidad… Sin tener que perderte en páginas poco fiables. Lo he probado buscando una mochila para portátil en Quito: escribí mis manías y requisitos, y la IA clavó sugerencias (una de ellas, en una tienda local que ni sabía que existía). Curioso, ¿no?

  • Consultas larguísimas (y naturales): Haz preguntas específicas y obtén sugerencias adaptadas a tu situación real.
  • Lenguaje cotidiano: No hace falta adaptar tu forma de hablar, la IA traduce y entiende todos los matices.
  • Contexto local y personal: Los resultados dependen de tu ubicación, tu historial, el clima y, si lo quieres, tu presupuesto.

Cuadrículas de imágenes y tablas comparativas: ojos que sí ven, corazón que sí decide

Google sabe que entramos por los ojos y decide presentarte los productos en cuadrículas visuales, ideales para escanear rápidamente opciones. Basta de ese scroll infinito y desordenado que nos agotaba antes. Ahora, ves fichas limpias, ordenadas por relevancia, con fotos actuales y, lo que es más potente, siempre con datos frescos gracias al Shopping Graph.

Pero el puntazo viene con las tablas comparativas. Imagínate que estás entre dos modelos de smartwatch. En vez de abrir diez pestañas y caer, tarde o temprano, en un Excel propio, tienes una tabla clara: materiales, batería, compatibilidad, precios en distintas tiendas y hasta las reseñas más destacadas (filtradas, no los típicos textos comerciales). No sé tú, pero a mí esto me ahorra horas —literalmente, horas— de indecisión y búsqueda.

  • Cuadrículas con fotos recientes y precios: Te orientas en segundos, incluso para productos de tiendas pequeñas.
  • Comparaciones automáticas: Las tablas se actualizan en tiempo real, con fuentes verificadas.
  • Valoraciones confiables: Reseñas relevantes, agrupadas según criterio de utilidad, no de cantidad.

Recomendaciones contextuales: asesoría digital personalizada

Aquí entra la integración con Gemini (el modelo de IA de Google). Es como tener un “personal shopper” digital que te entiende. Por ejemplo, si le pides: “Encuentra 4 regalos para niños amantes de dinosaurios de menos de 30 dólares y que sean útiles para vacaciones”, la IA va más allá de un simple filtro por precio. Tiene en cuenta las tendencias, la calidad, la relación con la edad, y hasta si el producto está de moda entre niños en Ecuador ahora mismo.

Y si te preparas para un evento —imagina organizar un cumpleaños en Loja, en época de lluvias— puedes crear una lista de compras optimizada para ese contexto y clima, e incluso limitar el gasto. Las recomendaciones llegan en bloque, con alternativas por si algo está agotado. Lo interesante es que, tal y como vi en una demo estadounidense, la IA propone opciones que probablemente no hubieses considerado (como bombillas LED resistentes al agua para una fiesta al aire libre, uno de esos detalles que marcan la diferencia).

  • Listas de compras automáticas: Para eventos, vacaciones, regalos o mudanzas, personalizadas al milímetro.
  • Consejos basados en hábitos: Si siempre compras en ciertas tiendas o prefieres ciertas marcas, la IA lo detecta.
  • Ajuste dinámico de recomendaciones: Sube, baja o reordena según tus preferencias o cambios en disponibilidad.

Las recomendaciones de la IA de Google me ahorraron tiempo y, sorprendentemente, superaron mis expectativas filtrando ‘cosas inútiles’ y sugiriendo joyas escondidas. (Usuario en beta-test, Los Ángeles)

Agentic checkout: la IA compra por ti

Esta es la función que más sorprende cuando la pruebas. El agentic checkout deja que delegues todo: si buscas, digamos, un proyector portátil para tu oficina en Cuenca y quieres que te lo envíen solo cuando el precio baje de 300 dólares, la IA monitoriza la oferta. Si el comercio colabora en el sistema y llega al precio ideal, “te llama” (bueno, te notifica), revisas el pedido, confirmas detalles y Google compra con tus datos de Google Pay, todo en un par de clics. Sin estrés, sin miedo a “perderte” esa super oferta por estar distraído.

Yo habría agradecido esto cuando el año pasado buscaba una silla ergonómica de alta gama en una tienda de Quito. Aquella oferta fugaz se agotó antes de decidirme… Con esta función, habría bastado con dejar a la IA vigilando para que cerrara la compra tras mi ok. Ah, y el sistema siempre pide permiso antes y te muestra un resumen claro para evitar sustos.

  • Monitorización automática de precios: La IA rastrea promociones y movimientos de oferta en tiendas participantes.
  • Transacción sin fricciones: Validación instantánea, pago seguro y sin necesidad de rellenar datos extra.
  • Preaviso antes de comprar: Antes de efectuar el gasto, revisas la transacción y los detalles de envío.

Verificación automática en tiendas físicas: la tecnología Duplex en acción

¿Sigues prefiriendo comprar local o necesitas saber si una tienda física tiene ese producto a última hora? Google ha integrado Duplex, su sistema de llamadas automáticas, para consultar disponibilidad y precios directamente con el comercio. No hablamos de bots torpes leyendo un guion, sino de una IA que llama, pregunta en tiempo real por la disponibilidad, verifica promociones y te manda la info por correo o mensaje.

En Ecuador —y hablo desde la experiencia en Quito y Guayaquil— nos pasa mucho que llamas diez veces y nadie responde, o el stock real es otro. Con Duplex, puedes elegir tiendas del centro, del norte o incluso de tu ciudad pequeña, y recibir un informe sin perder el tiempo marcando números. ¿No quieres que Duplex te moleste? Sin lío: las tiendas pueden pedir que la IA deje de llamar.

  • Llamadas automáticas: La IA verifica horarios, precios y disponibilidad real, sin esfuerzo para el usuario.
  • Respuesta directa: Recibes un resumen por email o mensajería sin intervenir.
  • Contacto humano opcional: Si prefieres, puedes llamar tú después. Pero la IA ya habrá hecho todo el trabajo pesado.

Todo esto se une en un ecosistema pensado para que vivas la compra digital casi como caminar por el mercado, pero sin levantarte del asiento ni perder tiempo en gestiones repetitivas. Desde la consulta casual hasta el pago, pasando por la comprobación de stock, Google ha diseñado una experiencia que se siente ágil, natural y, a ratos, hasta “mágica”.

¿Lo mejor? Aunque aquí en Ecuador algunas funciones aún están despegando, los cimientos ya están listos. Las tiendas que se suban pronto al Shopping Graph podrán competir en la misma liga que los grandes retailers. Si tienes un negocio o gestionas una tienda física, empezar a probar estas herramientas —y aparecer en las búsquedas conversacionales— es la diferencia entre estar en la mente (y el carrito) del cliente o quedar, literalmente, fuera de la conversación.

Me gustaría saber tu experiencia: ¿has usado ya alguna de estas funciones en tu día a día, o te gustaría que la IA se encargue de parte de tus compras? Si te pasa igual que a mí, este nuevo enfoque te va a ahorrar muchas horas y, probablemente, algunos dolores de cabeza.

Búsqueda conversacional, comparativas automáticas, compras delegadas: ahora la IA de Google no solo te ayuda a elegir, también a comprar y decidir mejor.

Snippet resumen: Las herramientas de compra impulsadas por inteligencia artificial de Google ofrecen búsqueda conversacional, comparativas visuales y compras automáticas, redefiniendo la experiencia del consumidor.

Google Shopping, IA y Ecuador: ¿qué pueden esperar los comercios y consumidores locales?

Aquí, donde la digitalización a veces llega a su ritmo y el comercio minorista tradicional sigue reinando en muchas ciudades, la llegada de las herramientas de compra con inteligencia artificial de Google tiene un potencial que, te soy sincero, a más de un emprendedor le debería entusiasmar. Sí, ahora mismo la mayoría de funciones de la búsqueda conversacional más avanzada están disponibles en Estados Unidos, pero el Shopping Graph ya está incluyendo comercios internacionales, medianas tiendas de barrio y hasta emprendimientos que nunca pensaron en aparecer en “el radar Google”.

Por ejemplo, conozco a Ximena, que tiene una tienda de calzado deportivo en Cumbayá. Ella se preguntaba si todo esto era solo para gigantes como Adidas o Amazon. Nada que ver. Cualquier comercio —de Quito, Cuenca o Guayaquil— puede empezar a subir sus productos y digitalizar inventario integrándose al Shopping Graph vía Shopify u otras plataformas compatibles. Ese movimiento, aparentemente simple, es el primer paso para entrar en la nueva liga de la venta digital donde las consultas de voz y las recomendaciones generadas por IA son lo que mueve las búsquedas.

Aquí va una reflexión: la digitalización del comercio minorista ecuatoriano vive ahora uno de esos momentos que marcan época. Así como muchos pasaron del flyers en la calle a Facebook y, luego, a Instagram, lo que sigue puede ser estar presente en Shopping Graph para aparecer cuando alguien pregunte por “regalos originales para saxofonistas en Loja con entrega rápida” o “ventiladores silenciosos en Portoviejo para este calor”. Y sí, esto es relevante. Los consumidores ya no buscan genéricos, buscan lo que quieren, cuándo y dónde lo necesitan, en su propio idioma —y con expresiones que muchas veces solo entendemos aquí.

¿Qué implica todo esto para las tiendas ecuatorianas?

  • Visibilidad extendida: Estar en el Shopping Graph no significa solo salir en Google, implica aparecer en búsquedas mucho más ricas, donde la imagen, la ficha de precio y la disponibilidad local importan igual que el SEO clásico o la pauta digital.
  • Comercio omnicanal real: Por primera vez, una tienda pequeña puede competir mostrando stock en tiempo real —tanto online como físico— y ofrecer compras o reservas instantáneas, algo que antes solo veíamos en plataformas multinacionales.
  • Sinergias entre tienda física y digital: Ya no tienes que elegir entre vender solo por WhatsApp o esperar que la gente pase por tu local. La IA de Google puede guiar al cliente digital directamente a tu tienda física, si ese es su último paso antes de decidir.
  • Respuestas rápidas y sin esfuerzo: ¿Cuántas veces pierdes una venta porque no respondes rápido a un cliente que pregunta por stock o color? Duplex, la tecnología de llamadas automáticas de Google, puede gestionar esas consultas a cualquier hora, verificando tu inventario y mandando la respuesta por mail o mensaje, aún cuando estés ocupado atendiendo en el local.

Lo curioso es que, a diferencia de muchas “modas” tecnológicas, aquí la clave no está tanto en aprender algo nuevo como en adaptar lo que ya tienes: tu inventario, tus horarios, tu información de contacto y tus mejores fotos de producto ya pueden subir de nivel si los integras a la estructura de Google.

¿Y los consumidores? ¿Cambia esto cómo compramos en Ecuador?

Sin duda, sí. La posibilidad de hacer consultas hiperlocales (“ofertas de laptops en Chillogallo por menos de 500 dólares que entreguen en el día”) y obtener resultados personalizados —con imágenes, stock y tiendas cercanas— transforma la forma de buscar y comparar. Menos tiempo perdido y menos riesgo de caer en productos fantasma o webs poco fiables.

Leí un caso en Guayaquil, donde un usuario que buscaba una lavadora rápida para un Airbnb gestionado en el centro pudo, al fin, comparar opciones reales de tiendas grandes y pequeñas, revisar promociones y hasta pedir que Google confirmara por teléfono si quedaba stock antes de decidir la compra. ¿Resultado? Menos estrés, reacción rápida al cierre del trato, y —importante— la sensación de que el ecosistema digital premia al negocio que tiene todo actualizado y visible.

  • Seguridad y control: La IA nunca hace una compra sin tu permiso explícito. Los datos van cifrados con Google Pay y hay resumen antes de cada transacción.
  • Ahorro de tiempo: Buscar, comparar y hasta reservar antes de salir de casa o la oficina. Eso es oro en ciudades caóticas, o en barrios donde hacer 10 llamadas para preguntar por precios es el pan de cada día.
  • Atención personalizada: Si eres repetitivo en tus gustos o necesidades, la IA aprende. No te recomendará camisetas para niños si siempre buscas papelería o gadgets de cocina.

Ahora bien, todavía hay detalles prácticos a tener en cuenta: los comercios deben mantener inventarios sincronizados —si no, el cliente se lleva una decepción— y todavía hace falta evangelizar sobre la seguridad y la privacidad en pagos digitales. Pero honestamente, la oportunidad para quienes saben moverse en el nuevo entorno es inmensa.

Ahí va una observación personal y directa para comercios que aún dudan: el canal digital ya no es solo un escaparate, es el lugar donde se decide si existes o eres invisible. Hace unos meses, probé con una pyme de mobiliario en Quito a subir todo su stock a Shopping Graph, incluyendo variantes de color y talla. Los resultados se notaron en una semana; no solo llegaron clientes particulares, sino un colegio del norte buscó escritorios y encontró nuestro catálogo antes que el de los gigantes. Sin gastar un dólar más de lo que ya invertían en social media.

Invertir en tu ficha digital y aparecer en las búsquedas conversacionales importa más que imprimir mil volantes en la esquina. (Experiencia de un cliente PYME en el sector Norte, Quito)

¿Cómo empezar en Ecuador a sacar partido a la búsqueda de compras con IA de Google?

  1. Si tienes tienda, crea tu inventario digital en plataformas integrables como Shopify o Google Merchant Center.
  2. Actualiza tus datos: horarios, dirección, métodos de pago, stock y fotos en Google Mi Negocio. TODO suma.
  3. Monitorea reseñas y contesta siempre; la IA destaca valoraciones que aportan contexto y ayudan a decidir.
  4. Pide a tus clientes habituales, incluso a familiares, que prueben la búsqueda conversacional con tus productos o servicios. Saca aprendizajes de lo que funciona y lo que no.

La conclusión obvia: los negocios que antes empezaron a digitalizarse dominaron la pandemia. Ahora, los que primero adopten herramientas de compra conversacional con inteligencia artificial se pondrán a la cabeza del nuevo retail. Algunos podrán decir que “eso aquí avanza lento”, pero —lo sé por experiencia con clientes— si te adelantas, recoges la mejor parte cuando se masifica. Y no es ciencia ficción. Es cuestión de semanas para quienes se pongan la pila.

A veces me preguntan si todo esto es una amenaza para la tienda física. No me parece. Más bien, es la oportunidad de ofrecer lo mejor de ambos mundos: la inmediatez local y la inteligencia del canal digital. Piensa en el último festival en Cuenca: los negocios que tenían datos online, horarios y promos visibles terminaron vendiendo el doble que los que seguían solo en lo presencial. El dato está ahí, a la vista de quien quiera verlo.

¿Ya probaste las búsquedas conversacionales de Google? ¿Tu negocio local aparece cuando alguien pregunta en su móvil por algo que justo vendes? Si no, toca mover ficha. Porque en Ecuador la digitalización sí avanza, incluso para quienes aún no se han dado cuenta.

En el nuevo comercio digital, quien antes aparece en la conversación, antes vende. (Reflexión personal tras un taller en Guayaquil)

¿Tienes dudas sobre cómo llevar tu tienda ecuatoriana al Shopping Graph o quieres compartir una experiencia usando la compra conversacional impulsada por IA? Escríbeme abajo y lo vemos juntos. Y si eres consumidor curioso, cuéntame: ¿cómo ha cambiado tu forma de buscar y decidir una compra en estos tiempos?

Snippet resumen: Google Shopping Graph con IA abre nuevas oportunidades y retos al comercio ecuatoriano, digitalizando tiendas y personalizando la búsqueda local.

Voces expertas y casos reales: cuando la experiencia de compra digital se siente fluida (y humana)

Ahora entra en juego la perspectiva de quienes llevan toda la vida analizando el proceso de compra digital y, sinceramente, no es fácil sorprenderlos. Sin embargo, con las herramientas de compra con inteligencia artificial de Google, hasta los más escépticos han tenido que reconocer el salto. Para empezar, tienes la declaración de Lilian Rincon, vicepresidenta de Producto de Compras para Consumidores de Google. En varias entrevistas lo ha dejado claro: el propósito es eliminar fricciones y pasos inútiles durante la búsqueda, haciendo que comprar sea tan sencillo (y rápido) como tener una conversación normal. Y sí, puede sonar a eslogan, pero lo he visto en marcha con mis propios ojos.

Nuestro objetivo era que buscar y comprar se sintiera natural, rápido y sin pasos innecesarios. (Lilian Rincon, Google)

Lo interesante aparece cuando te detienes en las experiencias reales de usuarios, sobre todo en mercados grandes como Estados Unidos. Leí hace poco el testimonio de Olivia, una madre en Nueva York que usó la búsqueda conversacional para preparar sus compras del Black Friday. Ya no se limitó a comparar televisores escribiendo “mejor promoción TV 4K”; planteó todo su caso: “Quiero un televisor grande, compatible con Alexa, que entre en mi coche, que tenga entrega rápida en Manhattan y que la oferta sea válida este fin de semana”. Resultado: la IA devolvió productos filtrados por tamaño del auto, por rango de entrega, y hasta avisó sobre cambios imprevistos de precio. Olivia dijo que “la diferencia fueron horas de menos estrés y la tranquilidad de no perderse la mejor ganga”.

Los datos que circulan entre analistas son igual de llamativos. Según un informe de Google que revisé no hace mucho, el tiempo promedio para concretar una compra durante campañas clave (como Navidad o Cyber Monday) bajó más de un 35 % allí donde la búsqueda conversacional y el agentic checkout estaban activos. Y esto, a nivel de usuario, significa más decisiones conscientes, menos compras impulsivas y menos arrepentimiento post-compra.

Otro punto donde la IA deja su huella: la comprobación automática de stock en tiendas físicas. Los usuarios que antes dudaban si valía la pena ir a una tienda ahorran desplazamientos y llamadas innecesarias. Un caso concreto: durante los picos de demanda por la escasez de consolas (ya te imaginas, la búsqueda de la PS5 en plena pandemia), cientos de consumidores pidieron a Google que verificara disponibilidad en almacenes de Nueva Jersey. La IA hizo cientos de llamadas, centralizó los datos y mandó alertas inmediatas. Varios compradores declararon después que sintieron “que tenían un asistente personal que realmente hacía el trabajo pesado”.

Pensé que sería un bot típico, pero averiguó stock, promociones y hasta avisó de una rebaja que yo no había visto. (Usuario en Miami)

¿Y desde la óptica de los comercios? Un informe compartido por Shopify y Google enseña que los retailers integrados al Shopping Graph aumentaron en 2023 el tráfico cualificado a sus fichas de producto entre un 18 y 24 %, dependiendo del rubro. Y no solo las grandes marcas. Una panadería en Boston —negocio familiar, de esos que sobreviven por reputación local— contó en una webinar que la IA detectó una tendencia local para regalar “boxes de desayunos” durante la cuarentena y colocó su oferta en la primera pantalla de sugerencias para búsquedas como “desayunos listos para regalar cerca de mí”. El salto en ventas fue inesperado… en el mejor sentido.

Lo he visto de cerca en Ecuador, con clientes que apenas se animan a digitalizar sus catálogos, pero ya reciben consultas a través de la búsqueda conversacional. Un caso en Portoviejo: una tienda que vendía electrodomésticos fue de las primeras en recibir pedidos tras una consulta del tipo “licuadora potente y barata que pueda recoger hoy cerca del centro”. Era un martes cualquiera, y gracias a la integración en Shopping Graph y la gestión rápida de stock (sin sistemas carísimos ni desarrollos propios), cerraron varias ventas ese mismo día. No es magia; es tecnología bien bajada a cancha, como diríamos aquí.

A veces, a los que damos consultoría nos preguntan si es cierto eso de que “la IA reemplazará al vendedor”. Mi respuesta, tras ver estas experiencias, va por otro lado: la IA no reemplaza sino expande la atención. Te quita los pasos pesados, filtra el ruido, pero deja margen para que cada negocio aporte su personalidad y el consumidor su criterio. Gana el que sabe usar el canal, no el que solo lo teme o lo posterga.

Y me gustaría dejar un matiz: las mejores experiencias surgen cuando la tecnología se siente invisible, acompañando pero sin estorbar. Ese parece ser el caso de la nueva apuesta de Google, donde la compra se siente (por fin) ágil y adaptada a lo que uno realmente necesita. Si lo he probado en pequeño con comercios de Quito, Loja o Cuenca, imagina el potencial a medida que más negocios locales den el salto.

¿Te gustaría que tu tienda tenga esa visibilidad, o ya has notado algún cambio comprando en línea gracias a la IA? Si tienes anécdotas, ideas o simplemente quieres saber cómo adaptar tu negocio a este modelo, compártelo abajo o contáctame. Lo que tengo clarísimo: quien experimenta este tipo de compra una vez, ya no quiere volver atrás.

Las herramientas de compra con IA de Google no solo aceleran decisiones, también humanizan la experiencia y abren el juego a todos los comercios. (Reflexión tras sesión de prueba en Quito)

Snippet resumen: La experiencia de compra con IA de Google es fluida y personalizada, destacando testimonios reales y el potencial para comercios de cualquier tamaño.

¿Quieres digitalizar tu tienda o entender cómo la IA cambia la compra en Ecuador? Hablemos. ¡Comenta tu experiencia o pregunta abajo!


Leer artículo original de Google sobre las herramientas de compra con IA

Sergio Jiménez Mazure

Sergio Jiménez Mazure

Especialista en Inteligencia Artificial y Automatización B2B. Fundador de Innovación IA, dedicado a ayudar a empresas a integrar tecnologías cognitivas para maximizar su eficiencia operativa.

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